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CRÓNICA DE UNA REPRESIÓN

Al unísono el grito fue: ¡Vienen los chepos! ¡CORRAN!

El cielo surcado por los gases dejando su veneno en el aire, la atmósfera se tornó de desesperación: el sonido de las cápsulas mortíferas pesaba como la certeza de un dardo en cada oído, el corrosivo gas se impregnaba en las pieles y ardía como una lamida del Satán Trimegisto  -echar agua era nada más como sentir las aguas del Lete del infierno-, los ojos apenas soportaban el ardor impregnado en el aire con el respirar de los fusiles, las piernas tentaban con no responder y no saltar esa cerca cuando los monos estuvieran demasiado cerca, las manos buscaban alguna piedra, vinagre, algo de agua, una puerta, a Dios, una mano… Lo que sea, con tal de evitar lo que se avecinaba.
Lo que antes era una fiesta social, se tornó en una cacería brutal: Una señora corría con su nieto desesperada –solo andaban comprando pan-, las muchachas de las baleadas perdieron todo –y además fueron bien gaseadas-, el viejo de las paletas corrió y soportó el gas con tal de no perder la carretilla –probablemente a él le hubieran cobrado-, un hombre clamaba desesperado por teléfono una dirección, niños y niñas miraban contrariados y desconcertados, muchas personas se refugiaban despavoridas; el mar de gente se desató.
Avanzaban inevitablemente, los policías antimotines -¿antimotines? Si, antimotines- armados del más caro y sofisticado armamento militar disponible en las altas esfera de la guerra capitalista. Dos tanquetas, cientos y cientos de policías con chalecos antibalas, fusiles M-16, beretas, cascos, sus respectivas municiones, además de decenas de grupos de policías cargando mochilas repletas de gases lacrimógenos –que además, cargaban las patrullas en mayor cantidad-, sus grandes escudos con el “POLICIA” escrito en el frente; ¿listos y listas?-preguntó el comandante o jefe o lo que sea-  Agarremos a pija a estos hijos de puta.
-Dos señoras se desmayaron.
-Se llevaron a dos niños.
-Una recién nacida está grave.
-Esos cabrones nos tiraron bombas lacrimógenas.
-¡Malnacidos!
-Corra mami, corra…
-¡Vamos a hacerles Frente a esos malparidos!
-Se está incendiando el INPREMA.
-Tómele fotos, miré cómo la dejaron sangrando esos perros.
-¡Salgan! ¡No se escondan! ¡Agarren pierdas y tírenlas!
-Ay no, ya nos agarraron.
-¿Le hecho vinagre?
-¡Métanse acá!
-¡Ya vienen! ¡RESISTAMOS!
-¡También están en el otro lado!
Eran frases comunes que se gritaban a todo pulmón y que al instante mismo eran aplacadas por otra similar o más grave. Las personas instantáneamente se convertían en hermanos y hermanas, se cuidaban como haber pertenecido por siempre a la misma familia, todos y todas se preocupaban unos por otros. “¿Estás bien? ¿Todos llegaron bien? ¿Y los otros?” se escuchaba cuando hablaban por celular.
En la televisión se podía ver como las grandes nubes de humo blanco inundaban los edificios y casas aledañas –las personas de estas casas hasta hablaron a las radios para denunciar tal abuso por parte de la policía-. Se podía ver, también, como un grupo de valientes personas se quedaron –a pesar del gas- a lanzarles piedras y dejarles barricadas a los bien llamados Chepos.
“Metámonos acá, aquí no se meten esos chepos” instantáneamente –y a pesar de la cruenta situación- las personas que escucharon tal comentario rieron y le dijeron algunos “Nombre compa, si hasta se metieron a la casa presidencial, ¿Cómo putas no se van a meter acá? Jajaja”. Y no se equivocaban, tal vez no se metieron, pero llenaron totalmente de gas lacrimógeno la calle, hasta lanzaron en los edificios, irrespetando la preciada propiedad privada.
“Se van, apúrense, sálganse de ahí” La gente salía corriendo y buscaba a dónde ir. Portones de hasta dos metros de altura eran ágilmente saltados por señores y señoras que olvidaban su edad y corrían con el último hálito de vida que les quedaba en los envenenados pulmones; no se pudo evitar una que otra caída, pero la adrenalina frenaba todo intento del dolor.
Las calles se tornaban laberintos sin salida, la tanqueta se aproximaba cada vez más, los policías no dejaban de lanzar gases, la gente desesperada gritaba, corrían y retrocedían para auxiliar a alguien, lanzaban piedras y troncos a las calles, hacían llamadas, derribaban los puestos donde se venden los periódicos golpistas, y corrían de nuevo. Los laberintos asfixiaban al igual que los gases.
Se reagruparon todos lo policías y militares, hicieron una última amedrentación –unos últimos gases y toletazos- y se enfilaron de nuevo a las barracas de cerdos y asesinos de donde provienen. Y mientras caminaban por las calles vendedoras de chicles, paleteros, señoras, señores, taxistas, buceros, mangueras, todos y todas, les gritaban: “¡Perros cobardes!”.
¡Perros cobardes, que con el aliento de los fusiles roban la esperanza de los pueblos!
Frente Revolucionario Artístico Contra-Cultural
FRACC
HONDURAS

Se disfraza de enfermera para matar a paciente en el Rivas

SAN PEDRO SULA.- Una mujer de aproximadamente 18 años de edad, que se disfrazó como enfermera, logró burlar a tres agentes de la Policía Preventiva y a dos guardas de seguridad para darle muerte al paciente Gabriel Castro Enamorado, de 17 años, que permanecía interno en el Mario Rivas desde el pasado sábado.
La mujer fingió que pasaba revisión a los enfermos para inyectar dos veces consecutivas al herido de bala que se encontraba en la sala de observación de emergencia.
Castro Enamorado ingresó herido a la institución el sábado pasado luego de que él y su hermano fueron raptados por un grupo de secuestradores en el barrio Cabañas. Los delincuentes abandonaron al herido de bala en el municipio de Jesús de Otoro, sector de Intibucá el mismo día que se los llevaron.
Sobre su hermano no se sabe si aún está en poder de los delincuentes o ya fue liberado, dijo un policía.
El muchacho se encontraba en estado de convalecencia en la cama número 15 de la sala de observación de cirugías de emergencia. “Hasta ese lugar llegó a eso de la 1:00 de la tarde de ayer una joven de ojos achinados, pelo rubio, de estatura media y disfrazada con el uniforme blanco de enfermera para matarlo”, dijo uno de los guardas de seguridad del hospital.
La asesina no se puso nerviosa al ver a los agentes de la Policía que cuidaban al muchacho en la sala de observación de emergencia.
La asesina llevaba en sus manos el esfigmomanómetro (aparato para tomar la presión) cuando entró en la sala. “En el instante que estaba frente a nosotros y ubicó al muchacho que buscaba, con mucha tranquilidad y para simular que era empleada del hospital, hizo tomó la presión a varios de los pacientes”, dijo un testigo.

Agregó que en el instante que se dirigía hacia donde estaba Castro Enamorado, al pasar frente a los policías que lo cuidaban les dijo “es la hora de inyectarlo” seguidamente sacó dos jeringas de una bolsa plástica negra que llevaba en la bolsa de la bata e insertó la aguja de una de ellas en la sonda del catéter que tenía puesto el muchacho en una de sus manos. Luego repitió la acción en presencia de los padres.

Al consumar su objetivo el padre del joven vio que este tuvo una reacción adversa al supuesto medicamento y se lo hizo saber a la mujer, quien de inmediato, dijo voy a buscar al especialista y desapareció de la sala. El adolescente murió casi al instante.

DIRECTOR

El director del hospital, Víctor Hernández, manifestó que fueron sorprendidos por la falsa enfermera y que no sabían qué le habían inyectado al paciente.

Dijo que exigirán a los empleados portar el carné de identificación, ya que la mayoría no lo hace y que el que no se identifique no entrará.

AUTOPSIA

Medicina Forense determinará a través de la autopsia que clase de sustancia uso la falsa enfermera para matar al muchacho o si sólo le introdujo aire.
SEGURIDAD

Uno de los jefes de seguridad indicó que la mujer no pudo ser detectada debido a que la mayor parte de empleados del hospital no se identifican y que cuando ellos les exigen que se identifiquen se enojan y les dicen que son viejos de trabajar en la institución y pasan.
La falsa enfermera no encontró ningún obstáculo para ingresar al hospital.

PARTE DEL DOCUMENTO TESTIFICAL DE OSCAR EN EL CODEH

El día 20 de abril del 2010, como de costumbre asistí a la marcha de la
resistencia la cual salía de plaza Loarque hacia la Plaza Isis Obed, al
terminar la marcha, alrededor de las 3 de la tarde, me dirigí a la
estación de buses de las Lomas, yo me baje en metromall, para agarrar el
bus de las Fuerzas Armadas, al recorrer el bus por la Centro América yo me
bajo siendo alrededor de la 3:40 de la tarde, una estación después de la
colonia Centro América.

Cuando iba caminando, unos 20 metros, después de la estación de buses
donde me baje, para sorpresa mía me encuentro con un carro que andaba en
las marchas, era un carro blanco, doble cabina, 4x4, sin placas, con tres
hombres armados pantalones jeans, botas camiseta sport color negra, el
motorista era camiseta blanca, aspecto fornido, los tres con el pelo tipo
militar, sin gorra, destapado, los dos que andaban de negro, usaban en su
barba el candado, con acento hondureño, puedo asegurar que eran oficiales
militares, ellos me interceptaron como a las tres con cuarenta minutos en
la siguiente parada de la colonia Centro América de sur a norte, me
subieron al carro, me pusieron un pañuelo en los ojos y una gorra que
ellos andaban en el carro.

Recorrimos sin tener conocimiento para donde me llevaban, hasta ese
momento no me registraron, solo me iban intimidando uno de ellos llevaba
la pistola en la cintura diciéndome que contribuyera que me calmara,
diciéndome que a donde vamos era que íbamos hablar, anduvimos casi
alrededor de dos o tres horas en el carro dando vueltas, eran como las 7
de la noche, ellos me dejaron en un lugar acompañado con una sola persona,
yo escuche que el carro salió, me dejaron con esa persona siempre vendado,
advirtiéndome que colaborara, el que me estaba cuidando me advirtió que
colaborara con la persona que me iba a interrogar que ya iba a venir,
estuve esperando y no me dieron agua ni nada, solo escuchaba al muchacho
que me estaba dando recomendaciones, al cabo de que unas tres horas
llegaron tres personas más ya eran 4, entraron tres personas de tipo
militar, se dirigieron a mi me preguntaron el nombre, la edad y que donde
trabajaba, para contribuir le di mi nombre mi edad y mi profesión no así
no donde trabajaba, me quitaron la venda y los pude ver, en un tablero
portaban una lista de personas, allí buscaron mi nombre entre ellos se
preguntaban si estaba o no estaba en la lista, los nombres estaban en
computadora no ha mano, los tres hombres me dijeron que me parara, que
caminara y que me quitara la ropa supongo que para hacer un reconocimiento
físico hasta ese momento no me habían torturado uno de ellos me decía que
si no cooperaba iba atener problemas.

En el momento que me estaban pidiendo información llamaron al celular a
otra persona y yo escuche donde decían que se habían equivocado, luego
vino otra persona a interrogarme el cual me preguntó que porque yo estaba
en la resistencia, que si conocía a los dirigentes de sindicatos y de la
resistencia, luego uno me aseguró que yo era parte de la resistencia de la
universidad sin mencionar el nombre, luego ellos se marcharon y me dejaron
con una gente y me volvieron a vendar, nos movimos de allí como alrededor
de la 11 de la noche, nos subimos al carro yo sentí que íbamos a otro
lugar iba con miedo porque sentí que del interrogatorio dependía lo demás,
entre ellos decían que se habían equivocado que no era yo, que si
cooperaba para decirles donde vivía un dirigente de la universidad y que
si conocía a alguien del sindicato yo les dije que no, que cooperaba con
ellos y luego me preguntan que quien nos da ayuda a nosotros, que cuanto
nos pagan por cada marcha a lo que le respondí que esto era una lucha
patriótica y el dijo que nadie trabaja por nada, uno de ellos me dijo
párate te vamos a llevar de nuevo me llevaron a la misma casa y me
sentaron en una banca preguntándome que de donde era yo, cuantos años
tenía donde trabajaba y con quienes me relacionaba en la resistencia, a lo
que yo les respondía que con todo mundo ya que todos somos amistosos, a lo
que insistían preguntado si conocía a los dirigentes de la universidad, y
seguían diciendo entre ellos decían que se habían equivocado, ellos
trabajan con un aparato de investigar rostros ya que cuando me quitaron la
venda tenían una computadora y buscaron allí y me quedaba viendo y decían
que no era yo.

Alrededor de las 4 de la mañana regresaron con una persona, creo que era
una persona especialista en identificar a personas, cuando llegó él me
quitaron la venda y me dijeron que cerrara los ojos, a lo que la persona
dijo no es este y sentí que me tomaron fotografías, luego se fueron
apagaron la luz y me quede vendado, yo sentía que estaban cantando los
gallos a esa hora por lo que creo que eran como las 4 de la mañana, en ese
momento sentí deseos de orinar y le dije a la persona que estaba conmigo
que me llevara a orinar y dijo que orinara allí, que ya había fallado,
cuando abrieron la puerta pude ver que habían luces y pude distinguir que
estaba cerca de Tamara, escuche disparos a lo lejos, pude escuchar que
corrían y cantaban por lo que pude sospechar que estábamos cerca del
batallón.

Hoy 21 de abril del 2010 a eso de la 7 de la mañana ya tres personas
civiles quienes no eran las anteriores me agarraron de las manos y me
dijeron que me subiera a otro carro con tres personas diferentes, era un
carro turismo 4 puertas hasta ese momento no pude distinguir el color del
carro, iban tres personas de gorra, con anteojos, no pude identificar las
características porque iba vendado, uno de ellos dijo perdimos por lentos
tenemos que volver a empezar, sintonizaron una emisora HRN y uno de ellos
dijo van más adelante que nosotros, refiriéndose a la muerte del
periodista ya que estaban pasando la información por la radio, no se
exactamente donde nos dirigíamos cálculo que manejaron por una hora y
media, la radio HRN ya había terminado su noticiero y pusieron música, uno
de ellos me dijo mira viejo trata de hacer las cosas mejor si esta vez
fallamos la otra no, solo se que pararon en una gasolinera porque dijeron
danos trescientos de combustible, eran quizás como las 8: 40 a. m , le
dijo uno al otro


pénele vos que ya se esta haciendo tarde, recorrimos una distancia íbamos
alta velocidad, uno de ellos contestó una llamada y dijo ya vamos de
regreso y tenia que dejarme, en ese momento uno de ello me apretó la
pierna y me dijo por esta ves te perdonamos en la próxima vez no nos
equivocamos y le dijo al otro aquí vamos a dejar este viejo así fue
bajando la velocidad, creo que la calle era de tierra porque habían unos
baches yo todavía iba vendado, pues se dispusieron a caminar sobre la
calle de tierra como a dos o tres kilómetros me bajaron y me dijeron que
caminara y que tomara la calle recto mientras ellos daban la vuelta de
regreso el tipo me dijo que me sentara en un palo que si me quitaba la
venda me iba ir mal, yo seguí la recomendación, me quitaron el trapo con
la recomendación que no los volteara a ver, ya eran como las 9: 05, no me
quitaron las pertenencias, solo le quitaron el chip a mi celular porque
estuvieron monitoreando las llamadas de las personas que me llamaban
estuvieron atentos a las llamadas que me hacían, caminando Salí a la calle
vieja que da al Lolo.

Por ultimo CODEH agradece la solidaridad militante, de la comunidad
internacional y nacional, de radio Globo por dedicar su programe por la
mañana y mediodía a presionar para la liberación de Oscar Flores.


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“La toma del poder es el único camino a la verdadera constituyente” MADJ

COMUNICACION URGENTE DEL COFADEH

De carácter urgente el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras Cofadeh, se dirige a la comunidad nacional e internacional, para expresar nuestra profunda preocupación ante la comunicación oficial del gobierno emitida a través de cadena nacional, que en tono intimidatorio, similar al utilizado por locutores oficiales durante las cadenas de radio y televisión tras el golpe político militar de junio 2009, el llamado “Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional” utilizó esta tarde las frecuencias privadas y estatales de radio y televisión para recordar varias veces las sanciones penales por la fabricación, almacenamiento, transporte, uso, ingreso, adquisición o suministro de armas, explosivos o material de guerra o combate, destacando los fusiles AK47, subametralladoras, pistolas y chimbas (arma de fabricación casera).

El sorprendente anuncio en cadena es lanzado en momentos cuando han sido reportados por la población varios movimientos de tropas militares y aproximadamente 2,500 policías hacia la zona del Bajo Aguán, donde actualmente el Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) discute con sus bases una propuesta de los empresarios René Morales (nicaragüense), Canales (salvadoreño) y Miguel Facussé Barjum (palestino), misma que ha hecho suya el “gobierno” que preside Porfirio Lobo Sosa.

El comunicado oficial no alude en forma directa al conflicto agrario del Aguán, pero es obvio que coincide con las advertencias hechas por el “ministro” de seguridad, Oscar Álvarez, durante la última reunión de negociación del conflicto en Casa Presidencial, el lunes pasado, cuando repetía que la Policía Nacional no podía negarse a la ejecución de la orden de desalojo emitida por jueces de la zona ante la toma de las tierras por el MUCA.

A la comunidad internacional alertamos que, mientras el señor Lobo Sosa hace esfuerzos políticos en la Capital por encontrar soluciones a la crisis agraria y busca su reconocimiento regional en Managua y Guatemala, su gobierno lanza al mismo tiempo las tropas militares y policiales hacia la zona, como una medida de presión y chantaje hacia más de 3,500 familias campesinas que discuten si aceptan o rechazan los ofrecimientos oficiales para ponerle fin al diferendo con los tres empresarios agroindustriales citados antes.

El comunicado sobre armas, en términos reales, es una acusación a las fuerzas sociales y políticas que rechazan la criminalización de los conflictos en Honduras, un típico comportamiento de la secretaría de seguridad interior, que actúa en alianza con las Fuerzas Armadas hondureñas, claro reflejo de la ausencia de control del gobierno civil en los asuntos del Estado.

De los hechos y de los hechores, Ni olvido ni perdón
Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH

Tegucigalpa, M.D.C., 09 de abril de 2010

Hombres en motocicleta asesinan a campesino de MUCA en Tocoa, Colón









José Leonel Álvarez Guerra (35), integrante de la Cooperativa La Confianza, del Movimiento Unificado Campesino del Aguán, MUCA, fue asesinado por dos hombres en motocicleta, cuando llegaba a su casa en el barrio Manga Seca, en Tocoa, Colón, este miércoles 07 de abril.
El modus operandi de los responsables de este crimen tiene las mismas características que ya habían denunciado los campesinos y campesinas en días anteriores, cuando señalaron que un grupo especial de 30 hombres estaba siendo entrenado por Billy Joya Améndola, miembro del Escuadrón de la Muerte 3-16 en la década de los ochenta y quien desde el 28 de junio de 2009 en que se llevó a cabo el golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya Rosales, se mantiene muy activo y en el régimen de Roberto Micheletti se desempeñó como asesor en materia de seguridad.

La situación se ha agudizado en las últimas horas en el Aguán después de que  el régimen no aceptara una contrapropuesta del MUCA donde se señala la independencia que sus afiliados desean con respecto a los terratenientes sobre el cultivo de palma africana , sobre lo cual estos últimos pretenden mantener como mozos a los labriegos. Los desplazamientos de paramilitares, elementos policiales y militares se han intensificado en las últimas horas. Además el Movimiento Campesino del Aguán, MCA procedió a recuperar unas 700 hectáreas de tierra en las tierras que fueron ocupadas por el Centro Regional de Entrenamiento Militar, CREM y que en la actualidad estaban ocupadas por el terrateniente Miguel Facussé.

El crimen contra el campesino José Leonel Álvarez Guerra, se cometió a eso de las 11:20 de la mañana , en esos momentos en que éste  llegaba a su casa desde la aldea Taujica, donde él junto a varios de sus compañeros recuperaron tierras desde diciembre de 2009.


Los dos individuos que se conducían a bordo de una motocicleta color rojo le infirieron cinco impactos de bala en diferentes partes del cuerpo, dándose a la fuga inmediatamente, después Álvarez Guerra fue trasladado al Hospital de Tocoa donde murió en seguida.




En lo que va de la recuperación de las tierras propiedad del Estado y sujetas de reforma agraria, pero que están apropiadas por los terratenientes Miguel Facussé, René Morales y Reinaldo Canales, han ocurrido alrededor de seis muertes y atentados contra hombres y mujeres que producto del hambre y falta de tierras han decidido arriesgar su integridad física para poder solucionar su problema, sobre el cual no se avisora ninguna respuesta desde el actual régimen.

La plataforma de Derechos Humanos visitó la zona  entre el 20 y 22 de marzo pasado y evidenciaron una situación muy crítica con respecto a violaciones a derechos humanos. La visita a unos seis asentamientos donde además las condiciones de insalubridad a que están sometidos los labriegos contrasta con la situación de inseguridad.

En esa visita el COFADEH documentó varias denuncias que van desde la presión constante por parte de hombres encapuchados que se mueven sigilosamente y dan seguimiento a los integrantes de las cooperativas en las que están agrupados los y las campesinas, hasta atentados constantes con armas de fuego que son dirigidas contra las champas donde se encuentran los labriegos, provoca una zozobra constante.

La movilización de guardias de seguridad que se movilizan con pasamontañas y armados hasta los dientes a vista y paciencia de las autoridades quienes se hacen de la vista gorda y policías y militares participan en los operativos de hostigamientos.

http://www.defensoresenlinea.com/cms/index.php?option=com_content&view=article&id=687:hombres-en-motocicleta-asesinan-a-campesino-de-muca-en-tocoa-colon&catid=58:amb&Itemid=181


Nota de duelo
El miércoles 7 de abril fue asesinado nuestro compañero José Leonel Álvarez Guerra, miembro de la Cooperativa La confianza, del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA) y activo militante del Frente Nacional de Resistencia Popular.
Condenamos vehementemente su muerte a manos de los sicarios contratados por los terratenientes Miguel Facussé, Reinaldo Canales y René Morales, con el beneplácito y la complicidad de los organismos de seguridad del Estado.
José Leonel se convierte es otro mártir de la lucha campesina, expresión de la incontenible necesidad de cambiar este sistema de explotación y opresión que margina, silencia y mata a los trabajadores y trabajadoras.
Mientras se asesina a nuestros compañeros y compañeras y se amenaza con masacrar a comunidades campesinas enteras, el régimen de Porfirio Lobo pretende presentarse como preocupado por los derechos humanos. Reiteramos nuestro llamado a la comunidad internacional para que exija castigo para los responsables de los crímenes cometidos contra el pueblo hondureño en Resistencia.

¡José Leonel Álvarez Guerra Presente!
¡Viva la lucha heroica del movimiento campesino!
¡Resistimos y Venceremos!
Tegucigalpa 8 de abril de 2010




Asesinaron a otro miembro del MUCA

Conflicto agrario en el Bajo Aguán cobra nuevas víctimas
por Giorgio Trucchi - Lista Informativa "Nicaragua y más"


En la mañana del 1 de Abril, el joven Miguel Alonso Oliva, de 22 años, miembro del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA), fue asesinado de varios disparos de fusil R15 en la espalda, por guardias de seguridad del terrateniente de nacionalidad nicaragüense, René Morales, durante el intento de recuperar la tierra de la ex cooperativa 25 de abril en el sector de la margen izquierda del Río Aguán, en el sector de Aguamaría, en el departamento norteño del Atlántico hondureño.

Según un dirigente del MUCA, la operación era parte del proceso de recuperación de tierras que esta organización ha venido impulsando en los últimos años.

"El jóven recibió impactos de balas en la espalda, cerca de la columna, y falleció instantaneamente. Nosotros estamos en un proceso de diálogo con el gobierno para solucionar este conflicto, sin embargo ante este nuevo asesinato y las constantes amenazas denunciamos y alertamos que en las próximas horas podría desencadenarse una invasión de las tierras que hemos recuperado por parte de las fuerzas del ejército y la policía", dijo el dirigente campesino a una radio local.

"Denunciamos a nivel nacional e internacional que los cuerpos represivos podrían aprovechar estos días de fiesta para tratar de desalojarnos violentemente y pedimos a las organizaciones y a los medios que le han dado seguimiento a nuestra lucha estar alerta y a la expectativa de lo que pueda ocurrir", concluyó.

La semana pasada, el gobierno, a través del Instituto Nacional Agrario (INA), presentó una propuesta para solucionar el grave conflicto que se ha desatado en la zona del Bajo Aguán, conflicto que hasta la fecha ha dejado un saldo de varios muertos y heridos, adermás de decenas de mandatos de captura en contra de los campesinos organizados.

No obstante, la dirigencia del MUCA está consultando dicha propuesta con su base, ya que presenta diferentes puntos que nada tienen que ver con los acuerdos alcanzados el año pasado con el gobierno del ex presidente Manuel Zelaya, y que quedaron "en el olvido" a raíz del golpe de Estado.

Para las miles de familias campesinas que han iniciado el proceso de recuperación, serían decenas de miles las hectáreas de tierra para uso exclusivo de Reforma Agraria usurpadas por terratenientes productores de Palma Africana (Miguel Facussé Barjum, René Morales y Reynaldo Canales).

Es por eso que el MUCA pide retomar el Acta Convenio firmada entre las partes pocos días antes del golpe de Estado, para conformar una comisión tripartida que revise el procedimiento legal que se utilizó para la adquisición de la tierra por los terratenientes.

¡Que termine esta violencia!

"Lamentamos y repudiamos este nuevo hecho de violencia, justo cuándo se está dando un supuesto proceso de diálogo. Aun así continuan asesinando a los campesinos, pretendiendo quedarse con estas tierras que ya se ha demostrado no son de ellos (de los terratenientes)", dijo a Radio Progreso la dirigente del Sindicato de Trabajadores del Instituto Nacional Agrario (SITRAINA), Esly Banegas.
"Continuamos en la resistencia, en la lucha, para que se respeten los derechos a la tierra, a la alimentación, a la vida. Pedimos -continuó Banegas- que termine ese vía crucis que vive el pueblo hondureño, sobre todo el pueblo campesino.
En el caso de la Aguán, cada día más se agudiza la situación y el reto para todos nosotros es seguir en la lucha. Aun con tantos caídos, heridos y perseguidos nuestra responsabilidad es seguir adelante, firmes en nuestro compromiso de refundar a Honduras", concluyó.
En un comunicado emitido pocas horas después de ese nuevo asesinato, el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (COFADEH) condenó el asesinato de Miguel Alonso Oliva y "la falta de acciones rápidas para solucionar el conflicto de tierras en el Bajo Aguán por parte del régimen de Porfirio Lobo Sosa, que se muestra aquiescente con los terrateniente al evadir asumir la responsabilidad de devolver las tierras que son del Estado y que de inmediato deben ser entregadas a los campesinos y campesinas, tal como lo señala la Ley".

Además, el COFADEH alertó sobre un inminente desalojo en la margen izquierda del Río Aguán, señalando como posible blanco dej ejército y policía a las cooperativas Suyapa del Aguán, Guanchías, Buenos Amigos, Remolino, Despertar, Trinidad, San Esteban, Quebrada Honda, Paso Aguán, El Plantel, Islas 1 y 2, Marañones y Bolero.
-
Movimiento Unificado Campesino del Aguan
www.movimientomuca.blogspot.com

Policía y ejército preparan desalojo de campesinos para las próximas horas en el Bajo Aguán

29/03/2010 03:05:00El Libertador
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Desde ya se maneja información por parte de fuentes de entero crédito, que elementos del XI, XIV batallón de infantería, y la base naval de Puerto Castilla, se encuentran concentrados en las fábricas del empresario Miguel Facussé Barjum, enTocoa, Colón, con el propósito de reprimir en las primeras horas de la mañana a los campesinos que se encuentran acampados en las plantaciones de palma africana situados en dicha región.

El empresario Miguel Facussé ha concentrado a efectivos de las bases militares y policiales situadas en el departamento de Colón, con la intención de reprimir a los grupos campesinos que se encuentran en las fincas de palma africana en las últimas horas de hoy domingo, y la madrugada de mañana lunes, así lo revelaron hace algunos minutos fuentes confidenciales, que por motivos de seguridad, obviamos sus nombres.

La cacería emprendida por los latifundistas Miguel Facussé, René Morales Carazo y Reinaldo Canales contra los miembros del Movimiento Campesino Unificado del Aguán (MUCA) se viene aplicando de manera sistemática desde enero anterior, cuando policías, militares y el ejército sin decir palabra alguna, reprimió y torturó a los miembros de las cooperativas campesinas, con la venia del dictador Micheletti y del silencio cómplice del cardenal Oscar Rodríguez, autor intelectual del golpe de Estado Militar de junio de 2009.

Por otro lado, el presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh), Andrés Pavón, ha denunciado que policías preventivos los han sacados de sus regiones bajo engaño, y que en este momento están encerrados en Tocoa, sin probar alimentos, para que al salir agredan con brutalidad a los campesinos, quienes desde ya responsabilizan a Facussé y a la cúpula policial de cualquier acto de agresión contra ellos.

Cinco periodistas asesinados en un mes en Honduras: ¿donde están los titulares?

POR JEAN-GUY ALLARD
 Cinco periodistas asesinados en Honduras en el solo mes de marzo, 150 ejecuciones extrajudiciales desde el golpe del 28 de junio, todas atribuidas a los organismos de represión y a paramilitares contratados por el régimen, no son suficientes para llamar la atención de la prensa comercial del continente que arremete contra Cuba y Venezuela.
Mientras el mecanismo de propaganda del Departamento de Estado, apoyado por las agencias internacionales, las cadenas internacionales de órganos de prensa comerciales y su red de clientes  regionales  multiplica los titulares contra las naciones progresistas y reporta a la violencia en Honduras  fuera de su contexto político, la Resistencia hondureña reclama a gritos manifestaciones de solidaridad internacional ante las ejecuciones cometidas a diario por el aparato represivo articulado por los golpistas.
En los últimos días  tanto el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) como el colectivo de Artistas en Resistencia y otras organizaciones, han emitido condenas a la escalada de violencia desencadenada por el gobierno de ¨Pepe¨ Lobo con un enorme  saldo de muertos y heridos.
La prensa hondureña ha sido la primera víctima de la ola de asesinatos de las últimas semanas.  El 1 de marzo fue baleado el periodista Joseph Hernández y herida la colega Carol Cabrera; el 10, fue asesinado David Enrique Meza; el lunes 15, Nahum Palacios Arteaga mientras José Bayardo Mairena y Manuel de Jesús Juárez fueron ejecutados el viernes 27 de marzo.
Otro periodista, José Alemán tuvo que abandonar el país precipitadamente, después de que sicarios  intentaran asesinarlo en plena calle, luego de tirotear su domicilio. Por colmo, agentes de una estación de la policía donde busco refugio le dijeron que eran incapaces de garantizar su seguridad.
Los grupos de resistencia han denunciado al Secretario de Seguridad, Óscar Álvarez, responsable del sistema de represión heredado del régimen dictatorial de Roberto Micheletti que mantiene en plena actividad.
 Poco después del asalto a la Casa Presidencial por los golpistas, el 28 de junio de 2009, cuando el Presidente Manuel Zelaya fue sorprendido en su casa y expulsado del país, con la complicidad de Estados Unidos, varios medios de prensa, entre ellos Radio Globo y el Canal 36, fueron cerrados en redadas salvajes.
Por otro lado, los dueños de todos los principales medios de comunicaciones fueron parte de la conspiración. No solo dieron a Micheletti un apoyo absoluto sino que el principal representante de esta prensa ultraderechista, Jorge Canahuati, fue hasta pagar de su propio bolsillo parte de la campaña de cabildeo que se desarrolló entonces en Washington a favor de la dictadura.
En cuanto a los autoproclamados ¨defensores de la prensa¨ tales como Reporteros Sin Fronteras, el Committee to Protect Journalists, la Sociedad Interamericana de prensa, todos observan una discreción, diametralmente distinta a la actitud constantemente agresiva y politizada demostrada contra Cuba y Venezuela, que solo confirma su  vinculación con el aparato de inteligencia norteamericano.
 Llama la atención como, de parte de estas organizaciones que se benefician de una cobertura integral de parte de las grandes agencias de prensa, se evita a todo costo politizar sus discretas solicitudes de investigaciones dirigidas a las propias autoridades hondureñas que, según la resistencia popular, generan la masacre.
Para la Plataforma de Derechos Humanos,  se trata de una "estrategia de terror, inmovilización y persecución contra opositores al golpe de Estado y gobierno de facto¨ ante la cual se pide ¨la intervención de la comunidad internacional y de los organismos internacionales de derechos humanos para que el régimen actual detenga esta ola de criminalidad e investigue las muertes¨ de las víctimas.
Para evitar del derrumbe de su régimen golpista, Micheletti y sus cómplices golpistas fueron hasta recorrer a criminales tales como Billy Joya, creador con sus asesores norteamericanos de “Los Cobras”, comandos de élite entrenados para matar, y veterano miembro del siniestro batallón 3-16 creado por la CIA que persiguió, torturó y desapareció a cientos de hondureños en la guerra sucia de los años 80.
 Joya trabajo bajo las órdenes del embajador y oficial CIA John Negroponte quién dirigía la Contra nicaragüense desde la embajada norteamericana en Tegucigalpa.
 Implicado en la coordinación del golpe de estado de junio pasado, John Negroponte.trabaja actualmente como asesor de la Secretaria de Estado Hillary Clinton.
En Miami, donde radica la colonia de ex mandatarios corruptos, torturadores y asesinos más grande del continente, el silencio mediático es casi absoluto al igual que el de los políticos que hace apenas unos meses viajaban a Tegucigalpa a elogiar a Micheletti.
Ninguna investigación acerca de un agresión contra periodista desde el golpe de estado ha llevado al arresto de un solo sospechoso.
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José Bayardo Mairena, de 52 años,  asesinados al salir de su programa de radio

¿Qué busca ocultar el gobierno colombiano con sus acusaciones contra Telesur?… ¿Será a los presos políticos?

Red Simón Bolívar

El Estado colombiano es experto en crear maniobras de distracción, y en base a ellas busca hacer imposible la concreción del intercambio humanitario en Colombia; cuya segunda fase le compete ahora: debe liberar presos políticos

Azalea Robles, Telesur video (con Videos)

El Estado colombiano es experto en crear maniobras de distracción; es algo que ya deberíamos saber después de todos los crímenes de Lesa humanidad que ha buscado tapar con escándalos fabricados y calumnias: Recordemos cómo mintió acerca de su criminal bombardeo contra Ecuador y la posterior masacre a quemarropa de 4 estudiantes mexicanos, un campesino ecuatoriano, y 21 guerrilleros (1); recordemos las múltiples mentiras y operaciones mediáticas con las que ha logrado opacar el escándalo macabro de los “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales que son montajes militaro-mediáticos(2): bajo la directiva 029 de la presidencia, los militares del ejército secuestran a niños y jóvenes pobres, los asesinan y mediatizan sus cadáveres cómo “guerrilleros muertos en combate”… Podríamos recordar aquí muchísimas maniobras de auto-atentados (3), “falsos positivos” como el caso del Collar Bomba (4), calumnias y operaciones mediáticas con las que el gobierno colombiano busca desviar la atención de sus crímenes, y de los temas fundamentales para Colombia y la región. Pero concentrémonos en su maniobra de distracción mediante las calumnias contra Telesur, que buscan desviar la atención del asunto clave del intercambio humanitario: el hecho de que ahora le compete al estado liberar presos políticos. Es su turno de liberar presos, para hacer efectivo el intercambio.

Resulta de un cinismo total el que un gobierno que ha utilizado premeditadamente el logo de la Cruz Roja para una operación militar (recordemos que en la operación Jaque los helicópteros fueron pintados con el logo de la Cruz Roja para engañar a las FARC) (5), se permita acusar de abuso a Telesur… Más aún cuando, en esa misma operación Jaque (que intervino en momentos en que Ingrid y los 3 agentes de la CIA iban a ser entregados por las FARC), el gobierno colombiano truncó la liberación militarmente, mediante el engaño “Jaque”, usando, además de los emblemas de la Cruz Roja, los emblemas y el logo de Telesur. El gobierno colombiano aún no ha pagado por sus responsabilidades, ni ha arrojado explicaciones al respecto (ni a Telesur, ni a la Cruz Roja, ni por crimen de guerra). Pero el gobierno colombiano se permite todo: amparado por Estados Unidos, la UE, y por la gran maquinaria mediática, que se encarga de ponerle amplificación a las calumnias y acusaciones que profiere, mientras invisibiliza sus múltiples crímenes.

Las calumnias proferidas contra Telesur son una maniobra más de ese estado colombiano que usa y abusa de la calumnia, la mentira, el crimen y la perfidia, siempre para cumplir sus fines. Vea y escuche en los videos anexos, las declaraciones de Piedad Córdoba, cuyo contenido es el que el Gobierno colombiano busca eclipsar con su maniobra de acusaciones contra Telesur... Acerca de lo que es el INTERCAMBIO Humanitario: ahora ya le toca al gobierno colombiano liberar a presos.

Después de varias liberaciones unilaterales de retenidos por las FARC, le toca el turno al gobierno colombiano: debe liberar presos políticos para hacer concreto el intercambio humanitario, sino, no es intercambio. Este es el tema que buscan ocultar con sus maniobras de distracción. Ya no más liberaciones unilaterales de las FARC, ahora se pide el intercambio humanitario... libertad de presos políticos. Recordemos que en Colombia el estado mantiene encarcelados a más de 7.500 presos políticos (500 de los cuales son guerrilleros); los presos y las presas políticas son en su mayoría presos de opinión, activistas sociales, estudiantes, campesinos, sindicalistas, maestros, líderes comunitarios, etc… que luchan por una Colombia digna, con paz y justicia social. (6)

No dejemos que el gobierno colombiano consiga, una vez más, desviar la atención del tema central con esta burda acusación contra Telesur. Ya Telesur emitió un comunicado digno y contundente en respuesta a las calumnias emitidas por Frank Pearl, en el que expresa:

“Nos preocupa que este irresponsable señalamiento del gobierno colombiano esté encaminado a estigmatizar nuestra labor periodística y que ello atente contra la seguridad de nuestro personal en esa nación, país donde existe un elevado récord de periodistas asesinados, falsos positivos y violaciones de los derechos humanos.” (7)

Ya Colombianos y Colombianas por la Paz contestaron a esta calumnia y censura oscurantista. Lilia Solano, de Colombianas y Colombianos por la Paz se expresó acerca del comunicado del gobierno colombiano cuestionando a Telesur y a la comisión humanitaria por la difusión de imágenes:

“Este estilo de controlar la comunicación de esta forma, de señalar, de no reconocer el tremendo esfuerzo que se hace unilateralmente (…) habría que recordarles que estamos en el siglo 21, donde no se controla como en el pasado piramidalmente la información (…)”

Lilia Solano denunció también la permanente criminalización del pensamiento crítico por parte del estado colombiano, cuyo accionar represivo encarcela por motivos de opinión, bajo montajes judiciales: “Lo que pasa es que aquí, en medio de una guerra, porque en Colombia estamos en guerra (…) hay un permanente señalamiento a quienes estamos comprometidos con la paz, los que estamos comprometidos por la paz somos llamados “terroristas”, se nos persigue, hay gente en la cárcel, con montajes, torturada… No solo hay “falsos positivos” sino también “falsos positivos jurídicos”…señalados por tener pensamiento crítico de ser “terroristas”; es una cosa lamentable…”

Y Lilia Solano concluyó sus declaraciones haciendo un llamado fundamental contra la criminalización del derecho a la información: “Que se interprete la información y todo lo que se da alrededor de la información, como un hechos y avenidas de buscar la paz” (8).

Observe en el primer video (9) la lectura del comunicado de las FARC (10), las declaraciones de Piedad Córdoba y la forma en que un periodista mercenario lanza graves acusaciones contra el periodista Jorge Enrique Botero, de Telesur. Y Observe en el segundo video las declaraciones de Piedad Córdoba acerca de concretar el proceso de Intercambio humanitario:

“Comenzar todo este proceso que no queremos que se quede suelto; nos parece que el comunicado de las FARC avanza en ese sentido, hay una observación que yo no sé si ustedes tuvieron a bien tenerla en cuenta, que es cuando dicen que en este intercambio se deben tener en cuenta los 2 prisioneros que están en Estados Unidos (11) (Simón Trinidad y Sonia guerrilleros presos en Estados Unidos)… podríamos estar hablando ya del intercambio de prisioneros… ” (12)

El tema central de este asunto es que estas liberaciones unilaterales por parte de las FARC, son gestos unilaterales de buena voluntad, parte de un proceso de Intercambio, y que llegamos al momento en que el estado colombiano no puede dilatar mas sus responsabilidades: si Moncayo estuvo 12 años retenido, es por la intransigencia del Estado colombiano en no intercambiar presos; cosa que se ha hecho en varios países del mundo, como forma de lograr la libertad de los de ambas partes… Pero el Estado colombiano ha mostrado un interés nulo en que los soldados de su ejército fueran liberados. Por ello las FARC han decidido adelantar estas liberaciones unilaterales, para adelantarse con la esperanza de una mínima correspondencia por parte del gobierno colombiano. En esto los mass-media juegan un papel clave, ya que estos determinan la lectura que la opinión pública le da a estas liberaciones unilaterales: obviamente en Colombia los mass-media hablan de “intercambio” desvirtuando totalmente la palabra intercambio, ya que se empecinan en invisibilizar a los miles de presos políticos(7.500, presos y presas políticos); es tarea de los medios alternativos visibilizar a los presos políticos, que son la otra parte del Intercambio Humanitario (13).

Con la liberación unilateral de Moncayo, llegamos a un momento en que le compete al estado liberar a presos políticos. En cuanto a las calumnias contra Telesur, es importante denunciar las calumnias en sí, pero sobre todo es importante denunciar el móvil del crimen de calumnia: es decir: ¿Qué buscan ocultar esas Calumnias? Y tras denunciar las calumnias, lo más importante es volver al tema central, que concierne a miles de presos políticos, a sus familiares, a la sociedad en su conjunto, y a la paz de la región. No nos dejemos desviar de las liberaciones de presos que ahora le toca cumplir al gobierno colombiano: ese es el tema central que el gobierno busca eludir a toda costa con sus calumnias.

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NOTAS:

(1)Recordemos cómo mintió acerca de su criminal bombardeo contra Ecuador y la posterior masacre a quemarropa de 4 estudiantes mexicanos, un campesino ecuatoriano, y 21 guerrilleros: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=101386

(2) “falsos positivos”, ejecuciones extrajudiciales que son montajes militaro-mediáticos: bajo la directiva 029 de la presidencia, los militares del ejército secuestran a niños y jóvenes pobres, los asesinan y mediatizan sus cadáveres cómo guerrilleros: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98363

(3) maniobras de auto-atentados del estado colombiano: http://www.kaosenlared.net/noticia/video-piedad-cordoba-denuncia-analiza-colombia-ocultada-medios-desinfo

Y también: http://www.kaosenlared.net/noticia/video-autoatentados-macabra-estrategia-terrorismo-estado-para-montajes

El Nogal indicios de ser otro “falso positivo”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=103100&titular=club-el-nogal-otro-falso-positivo:-el-apartamento-de-ex-ministra-de-defensa-fue-asaltado-

(4) El caso del Collar Bomba: macabro asesinato de Elvia Cortés practicado por la Herramienta paramilitar del estado, con el fin de acusar a las FARC, y sabotear el entonces proceso de paz. El objetivo era impedir la asistencia internacional a una audiencia pública internacional clave para desmentir la falsimedia acerca de narcotráfico y cultivos ilícitos; una audiencia en la que se iban a presentar propuestas campesinas y de las FARC acerca de substitución de cultivos ilícitos. Tras el macabro atentado, base para el montaje mediático, fue suspendida la asistencia internacional a la audiencia sobre medio ambiente y cultivos ilícitos de Mayo-Junio del 2000: http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=21450

(5) Video de cómo el ejército colombiano pintó los helicópteros militares abusando del logo de la Cruz roja, para la operación”Jaque”, un video filmado por el mismo ejército colombiano, y filtrado a la prensa, RCN lo difundió como si fuera un “acto de valentía”, seguramente porque al estado colombiano, y a la oligarquía de Colombia nunca le han impuesto el peso de las leyes internacionales, cuya aplicación tiene un doble rasero evidente: http://www.youtube.com/watch?v=G4E0YTuOXkE&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=AcQjEckQeGA&feature=related

Y aquí Uribe sosteniendo, contra toda evidencia, que el asunto se resumía a “un pedazo de tela” con el emblema de la Cruz Roja que un militar se había puesto “por nerviosismo”; compárelo con el video anterior…http://www.youtube.com/watch?v=FDVIP6oP2oI

Video de entrevista al abogado Rodolfo Ríos, abogado de los 2 guerrilleros capturados en la “operación Jaque” en la que el ejército colombiano se camufló de Telesur e hizo uso abusivo del logo de la Cruz Roja: http://www.youtube.com/watch?v=BmetqpLUt8w&feature=player_embedded

(6) presos políticos: http://www.arlac.be/A2009/2009/Tlaxcala.htm

(7) Telesur emitió un comunicado digno y contundente en respuesta a las calumnias emitidas por el gobierno colombiano, a través de Frank Pearl: http://www.telesurtv.net/noticias/secciones/nota/69460-NN/comunicado-telesur-sobre-acusaciones-de-gobierno-colombiano/

(8) Colombianos y Colombianas por la Paz contestaron a esta calumnia y censura oscurantista. Vea Video de respuesta de Lilia Solano, de Colombianas y Colombianos por la Paz: http://www.youtube.com/watch?v=mLiAc3u2eA8

(9) Declaraciones de Piedad Córdoba tras liberación de Moncayo, parte1: lectura comunicado de las FARC y otras declaraciones relativas al intercambio y a las calumnias emitidas por Frank Pearl, y pregunta insidiosa de un periodista contra el periodista Botero, de Telesur: http://www.telesurtv.net/noticias/multimedia/video.php#%C2%A0

(10) comunicado de las FARC: “el camino queda desbrozado para el inmediato canje de prisioneros de guerra…” http://www.anncol.eu/conflicto-social-y-armado/11/farc:-%E2%80%9D-el-camino-queda-desbrozado-para-el-inmediato-canje-de-prisioneros-de-guerra..%E2%80%9D546

(11) Simón Trinidad: http://www.presospoliticosnoextradicion.org/?p=358

(12) Declaraciones de Piedad Córdoba tras liberación de Moncayo, parte 2: declaraciones acerca de la necesidad de concretar el intercambio, mediante la liberación de los presos políticos: http://www.telesurtv.net/noticias/multimedia/video.php#%C2%A0

(13) es tarea de los medios alternativos visibilizar a los presos políticos, que son la otra parte del Intercambio Humanitario: http://www.kaosenlared.net/noticia/colombia-7.500-presos-politicos-silenciados-falta-visibilizarlos-inter

http://www.arlac.be/A2009/2009/Tlaxcala.htm . Campaña europea 2009-2011 por la liberación de los presos políticos en Colombia. Son 7500, en su mayoría presos de opinión y activistas sociales que luchan por una Colombia digna, con paz y justicia social. Las asociaciones y personas del mundo que quieran apoyar la campaña por la liberación de los presos políticos en Colombia, son bienvenidas. Para firmar pinchar aquí: http://www.tlaxcala.es/detail_campagne.asp?lg=es&ref_campagne=14&nbsp

VIDEO testimonio de Torturas, Diomedes Meneses: http://www.blip.tv/file/3374604

Compilación denuncias de presos políticos: http://www.abpnoticias.com/index.php?option=com_content&task=view&id=3215&Itemid=1

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A punta de puñetazos, golpes y amenazas, empresario obliga a trabajador a renunciar a sindicato

Mario Alonso (22), un joven que trabaja en una confitería,  fue retenido, golpeado y amenazado por su patrón, Jorge Abudoj Fixione, para obligarlo a renunciar a un sindicato en la empresa, según denunció ante el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, este martes 30 de marzo.

De un puñetazo Abudoj Frixione, quien es dueño de la “Confitería Venus”,  le reventó el labio a Alonso quien se vio obligado a gritar pidiendo auxilio pues el denunciado le manifestó que firmaba la renuncia al sindicato o perdía la vida.
El joven mostró ante el COFADEH las señales de golpes en los labios, pierna y espalda, los cuales fueron tratados en una clínica privada.
Denunció que Abudoj Frixione no les paga el salario mínimo y tiene infinidad de denuncias ante la Secretaría del Trabajo de cuya autoridad se ha burlado reiteradamente yendo a pagar una irrisoria multa y así evita devolverles el dinero restante del salario mínimo que en la actualidad es de unos cinco mil 600 lempiras, pero que solamente les entrega tres mil 200, a un número superior a los 160 trabajadores y trabajadoras, lo que suman más de 384 mil lempiras mensuales que se quedan ilegalmente en poder del empresario confitero.
“Es bien difícil que a uno lo tengan encerrado en una oficina,  donde uno está solo , amenazado, firmar o la vida, preferí la vida y me hicieron firmar que renunciaba al sindicato y me dijeron que allí ya no me ocupaban y que si volvía me iban a sacar a patadas”, relató ante el Area de Acceso a la Justicia del COFADEH.
Agregó que cuando estaba en la etapa más crítica de la situación donde se sentía que podía perder su vida gritó  para que alguien llegara a rescatarle. Así logré salir con golpes en la pierna, brazo y labio el cual me rompió de un puñetazo, diciendo que tenía que firmarle si no estaba muerto”.
Se lamentó que la falta de empleo en Honduras hace que los trabajadores tengan que aguantar tantos vejámenes a que les someten empresarios como Abudoj Frixione, pero eso es solo por la  necesidad para poder llevar el pan de cada día a la casa.
“Él  nunca nos aumenta y  está requete demandado en la Secretaría de Trabajo- Nos da tres mil 200 lempiras, no  nos paga el salario mínimo por eso decidimos formar el sindicato porque nos maltrata demasiado a veces hasta por una semana sin razón, solo porque ese día alguien le cayó mal. A uno lo obligan a quedarse haciendo horas extras las cuales no las pagan porque le dicen que queda pendiente el dinero
Pelearé mi derecho a organización
Las horas que estuvo al filo de la muerte no le quitan las ganas de luchar y señaló con determinación que “voy a pelear mi caso porque no es justo que nos dejemos humillar , de llegar al extremo de maltratarnos y encerrarnos”
Denunció además que Abudoj Frixione hasta hace tiros dentro de la fábrica de confites para hacer sentir a los trabajadores y trabajadoras humillados, “solo porque estamos metidos en el sindicato y lo apoyamos, nos insultan y nos agreden. A las mujeres las maltratan y las ponen hacer cosas que no deben hacer”.
El COFADEH acompañó al muchacho ante la Fiscalía y solicitó un examen forense para que se constatara los golpes de que fue víctima el afectado.
Entretanto Silder Mejía, quien labora en  Mantenimiento en dicha  la Fábrica señaló que el dueño de la misma se ha pasado de la raya, “se han hecho varios intentos por hacer un sindicato en esa empresa y rápido se daba cuenta y rompía todo el movimiento, ahora que vamos bien avanzados en el sindicato está desesperado”.
El que juega con juego se quema, por eso está tirando manotadas de ahogado, se ha formado la meta de no permitir a cualquier costo que no se forme un sindicato en la empresa. Somos unos 160 a 170 empleados, él ya no puede detenerlo, aunque haga a firmar a nadie ya vamos avanzado, añadió.
Por su parte Juan Barahona, presidente Federación Unitaria de Trabajadores  de Honduras,FUTH, organización que está acompañando el proceso de sindicalización ante la Secretaría de Trabajo, expresó que “3ste señor Jorge Abudoj Fixione tiene instinto de animal, así trata a los trabajadores”.
Informó que el 24 de marzo de este año fue presentada una solicitud de inscripción del sindicato y ese mismo día la Secretaría de Trabajo notificó la protección para los empleados haciéndoselo saber al propio  Abudoj Fixione.
Denunció que el obligar a que los empleados firmen renunciando al sindicato es para presentar una oposición a la inscripción de éste ante la Secretaría de Trabajo, pero hizo un llamado a los y las trabajadoras para que se mantengan y no se dejen amedrentar porque falta poco para lograr el objetivo, al tiempo que exigió a Trabajo que acelere la personería jurídica del sindicato.
Con  respecto a las anomalías cometidas por el empresario, Barahona dijo que se puede presentar una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo, OIT, como una evidencia que los empresarios hondureños  no respetan  las leyes.
Desde el golpe de Estado ejecutado el 28 de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya Rosales por grupos políticos, económico, las Fuerzas Armadas y los Estados Unidos, los grupos de poder en los cuales se encuentran empresarios violadores de los derechos de sus trabajadores, han rebasado su conducta abusiva, pues han quedado con sus manos libres después de que echaron por tierra la institucionalidad del país.
El 24 de diciembre de 2008 el mandatario Zelaya aprobó el aumento al salario mínimo de unos tres mil 200 lempiras a cinco mil 500, además el quitar otros privilegios a los que estaban acostumbrados los emnpresarios del país, provocó serias reacciones de la empresa privada hondureña al extremo de propinar el golpe de Estado. Dicho salario aún no es cumplido por el sector empresarial reaccionario en detrimento de miles de trabajadores y trabajadoras.

A DECLARAR SOBRE CASO DE ESCRITORA REBECA BECERRA




El día viernes 25 de marzo Virgilio Paredes tuvo que comparecer ante la Fiscalía Especial de Derechos Humanos a declarar por el caso de la licenciada Rebeca Becerra despedida de la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes (SCAD) días después del golpe del estado del 28 de junio de 2009 y detenida por orden de Myrna Castro y Virgilio Paredes junto con su hija menor de edad y trasladadas a la posta de El Manchén de Tegucigalpa argumentando que su detención se debía a  extracción de documentos públicos de la SCAD cuando Becerra solamente se apersonó a realizar un simple trámite administrativo.
Rebeca Becerra, escritora reconocida a nivel Latinoamericano,  y su familia han sido objeto de hostigamiento y amenazas a muerte desde ese día funesto, que cambió la cara política del país, hasta la fecha.
Virgilio Paredes funge actualmente Gerente del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) sin cumplir con los requerimientos académicos que exige el reglamento interno del IHAH para ser Gerente de dicho instituto como ser historiador, antropólogo y/o arqueólogo. Al momento de la detención de Becerra y su hija de 6 años de edad  Virgilio Paredes se  desempeñaba como Administrador de facto en la Secretaría de Cultura, Artes y Deportes.
Además de este individuo ha sido demandada por la licencia Becerra la exministra de facto Myrna Castro que de un momento a otro deberá comparecer a la justicia.
Asimismo deberán presentarse este viernes las demandadas Melba Bardales y Maura Castillo, ambas dirigentes del Sindicato de dicha Secretaría, que en vez de defender a Becerra la acusaron públicamente a través de medios de comunicación como Radio Globo de extracción de documentos públicos, además argumentando defender a la ministra de facto Myrna Castro.
El despido de Becerra no fue justificado por lo que el delito puede ser tipificado como persecución política y no de abuso de autoridad como quiere hacerlo ver la Fiscalía Especial de Derechos Humanos, debido a que nos encontrábamos en medio de un golpe de estado y las autoridades eran de factas. La nota de despido no especifica las razones de por qué Becerra debía abandonar su cargo de Directora General en la SCAD, Becerra además era Secretaria Nacional de Cultura de la Coordinadora Educativa y Cultural Centroamericana (CECC), dependiente del Sistema de integración Centroamericano (SICA) y realizaba una labor sin precedentes en la Dirección General del Libro y el Documento.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos presiona al Estado de Honduras porque se dé seguridad a Becerra por la situación de indefensión en que actualmente se encuentra junto a sus dos hijas menores de edad, sometidas a presiones psicológicas y hostigamientos; menores a las que se les están violentando sus derechos humanos.
“No dejaré pasar la injusticia que se ha cometido contra mi persona y mi familia, si la Fiscalía Especial de Derechos Humanos no resuelve a mi favor, continuaré mi denuncia y demanda a otro nivel” expresó Becerra. “Me han pedido que tome las medidas de seguridad necesarias como ser cambiarme de ciudad, esconderme en casas de seguridad, irme del país, pero yo no soy ninguna delincuente para andar huyendo o exiliarme del país que amo, que me ha dado tanto y al cual con mi trabajo cultural quiero devolver. Los delincuentes son otros y deben ser llevados a los tribunales, los delincuentes fueron los que perpetraron un golpe de estado y nos tiene sumidos en un estado de indefensión y criminalidad no visto antes en el país, los delincuentes están ocupando cargos públicos y es necesario señalarlos sin temor.
Si no nos exiliamos en los años ochenta cuando mi familia (padres y hermanos/as) fuimos sometidos a amenazas de muerte, hostigamiento psicológico, agresión física por la desaparición de mi hermano Eduardo Becerra Lanza, no lo haré ahora”.
La Fiscalía Especial de Derechos Humanos le ha ofrecido a Becerra seguridad a través de vigilancia con miembros de la policía o el ejército nacional, Becerra se ríe y responde “esos son los enemigos del pueblo hondureño, los que torturaron y asesinaron a mi hermano Eduardo Becerra Lanza, los que desaparecieron y torturaron a mi padre, los que de niños/as nos pusieron el fusil en nuestros pechos y estómagos; aceptar semejante bajeza es traicionar la memoria de mis muertos, es traicionar la lucha de mi madre y toda la familia, y traicionar la lucha del pueblo hondureño, la resistencia; es admitir que el que asesina quiere lavarse las manos.” 

OSCAR ARNULFO ROMERO ARZOBISPO CONVERTIDO A PUEBLO

En El Salvador de los años setentas, recrudecía la confrontación social, la lucha política y la guerra. “El Pulgarcito de América” lacerado por las cadenas en manos de unas pocas familias en la cúspide de la plutocracia, controlando el poder económico y el Estado, mientras el pueblo era sumido en las perores humillaciones.
La opresión delirante como una pesadilla, un disparate, una acongojante atrocidad impuesta con grilletes, con un pueblo por momentos, sufriendo en la impotencia. Tiranía corporativa montada en el engranaje de una maquinaria militar espantosa, escuadrones de la muerte, cuerpos paramilitares de las distintas policías y aparatos de seguridad e inteligencia, mercenarios y asesores extranjeros todos instrumentos creados, auspiciados, entrenados, asesorados y financiados por Estados Unidos. Particularmente por el pentágono y la CIA.
El pueblo salvadoreño consciente, las fuerzas populares y políticas revolucionarias de vanguardia, las agrupaciones de la Teología de la Revolución, Centros de Educación Popular y los más amplios sectores democráticos de la sociedad en alianza y complementándose; resistían.
El ingenio de un pueblo aparecía viril, generoso y digno en condiciones infernales y absolutamente desiguales de la pelea. Incesantes acciones de protesta pintadas con la intrepidez y la determinación de la mujer y la niñez salvadoreñas. La denuncia constante del despotismo y la interacción de todas las manifestaciones de lucha en el afán por alcanzar la libertad, la vida y la paz.
En medio de una atmósfera represiva, atemorizante y macabra se alzaba y crecía la voz liberadora del pueblo salvadoreño con el ejemplo de los mártires y héroes de la rebelión campesina de 1932 conducida por Farabundo y Mármol y el estímulo de los versos de Roque Dalton vibrando desde la montaña.
La oligarquía y el imperialismo reducían a El Salvador a las mazmorras, la tortura, los asesinatos en masa, las desapariciones, la clandestinidad, el exilio, el desplazamiento, y las desapariciones selectivas. Un rictus siniestro de perversa orgía de sangre tras barrotes de terror.
Monseñor Romero recorría las calles donde se producían horribles matanzas, descuartizaban a jóvenes, violaban a muchachas que luego mataban en desfiladeros y letrinas los finos carniceros al mando de mayor Roberto d'Aubuisson, forajido de alcurnia preparado en la Escuela Militar de las Américas_ Fort Benning_ en Georgia Estados Unidos, ex integrante de la Guardia Nacional somociana, fundador del partido ARENA, director de la Agencia Nacional de Seguridad Salvadoreña y estratega del régimen de terror extendido sobre El Salvador en la época.
Las villas y ciudades eran bombardeadas, monjas y sacerdotes tiroteados y asesinados, la persecución generalizada. Agentes de la CIA, funcionarios del Departamento de Estado, oficiales del pentágono y grupos especiales de combate de la Marina y del Ejército de Estados Unidos se movían en los cuarteles, salían y entraban de oficinas de gobierno y se desplazaban por carreteras y montes del territorio salvadoreño.
Los frentes armados luchaban en las serranías, campos y urbes; organizaciones eclesiales, universidades, intelectuales, agrupaciones sindicales, sociales, comisiones de derechos humanos y periodistas valientes intentaban perseverar en la denuncia del genocidio y la masacre del pueblo. Los descuartizadores de D'aubuisson allanaban campus universitarios, centros de trabajo, asentamientos campesinos y hogares, se dinamitaban emisoras, esparcían la muerte y el horror.

Oscar Arnulfo Romero declaró en una de sus homilías dominicales: “Este hecho de haber dinamitado la YSAX es todo un símbolo. ¿Qué significa? La oligarquía al ver que existe el peligro de que pierda el completo dominio que tiene de la inversión, de la agroexportación, y sobre el casi monopolio de la tierra, está defendiendo sus egoístas intereses, no con razones, no con apoyo popular, sino con lo único que tiene dinero que le permite comprar armas y pagar mercenarios que están masacrando al pueblo y ahogando toda legítima expresión que clama justicia y libertad. Por eso estallan todas las bombas manejadas bajo ese signo, la de la UCA. Por ello también han asesinado a tantos campesinos, estudiantes, maestros, obreros y demás personas organizadas.”
Sus declaraciones firmes y valerosas infundían vigor en el pueblo y odio en los oligarcas y militares. Las voces populares se levantaban con más claridad ante la ignominia y la dictadura aplicaba la misma fórmula del miedo, el hostigamiento y arrasando con la vida humana.
Este es el pensamiento fundamental de mi predicción. Nada me importa tanto como la vida humana. Es algo tan serio y tan profundo, más que la violación de cualquier otro derecho humano, porque es vida de los hijos de Dios y porque esa sangre no hace sino negar el amor, despertar nuevos odios, hacer imposible la reconciliación y la paz”. Predicaba Romero.
Fustigaba el despojo y el atropello al pueblo sin tierra y el derecho a una vida decente, honesta y feliz. “En este momento en que la tierra de El Salvador es objeto de conflictos, no olvidemos que la tierra esta muy ligada a las bendiciones y a las promesas de Dios...La tierra tiene mucho de Dios, y por eso gime cuando los injustos la acaparan y no deja tierra para los demás. Las reformas agrarias son una necesidad teológica; no puede estar la tierra de un país en unas pocas manos. Tiene que darse a todos y que todos participen de las bendiciones de Dios en esa Tierra, que cada país tiene su tierra prometida en el territorio que la geografía le señale...Pero debíamos de ver siempre esta realidad teológica, de que la tierra es un signo de la justicia de la reconciliación. No habrá verdadera reconciliación de nuestro pueblo con Dios mientras no haya un verdadero reparto, mientras los vienes de la tierra de El Salvador no lleguen a beneficiar y hacer felices a todos los salvadoreños”.
La ira, el desconcierto y la desesperación de las castas económicas, políticas y militares que desangraban al país se transformaron en amenazas e intriga tratando de amedrentar a Monseñor Romero. Les respondía “me da más lastima que cólera cuando me ofenden y me calumnian. Me da lastima de esos pobres cieguitos que no ven más allá de la persona. Que sepan que no guardo ningún rencor, ningún resentimiento, ni me ofende... todos esos anónimos que suelen llegar con tanta rabia... Y no es una lástima de superioridad; es una lástima de agradecimiento a Dios y de súplica a Dios: Señor, ábreles los ojos. Señor, que se conviertan, Señor, que en vez de estar viviendo esa amargura de odio que viven en su corazón, vivan la alegría de la reconciliación contigo”.
Oscar Arnulfo Romero máximo jefe de la Iglesia Católica Salvadoreña se había vuelto al lado del pueblo, se había convertido en el Monseñor del pueblo y estaba predicando el mensaje del cristo comunitario, del cristo colectivista, del cristo de abajo. Romero abrió su conciencia a su pueblo y dio un paso al frente para combatir junto a las mujeres y los hombres sencillos y honrados por la emancipación y la justicia social con el cristianismo genuino como herramienta.
Caminó con bizarría y acierto a pesar de todos los riesgos y la tensión rozando la piel. Con la existencia en el filo de una navaja llamó a los soldados a no cumplir con las órdenes de los superiores y negarse a seguir matando al pueblo. “Por amor a Dios desobedezcan”
En su pecho límpido colmado de sentimiento, decoro y convicción impactaron las balas destrozando su corazón, pero, jamás su amor, su palabra y su comunión con las masas populares. Encontró no la muerte, sino la resurrección verdadera, convertido en ejemplo y fortaleza para el pueblo. Oscar Arnulfo Romero alzó vuelo por todo el territorio salvadoreño y empuñó el fusil junto a los guerrilleros, sembró y amasó el maíz con las madres e hijas y labradores en las comunas campesinas, recorrió las calles en las marchas, estuvo en los bloqueos de carreteras junto a los compas, acompañó las huelgas obreras, y tiñó muros con la consigna libertaria, cruzó fronteras al lado de internacionalistas como José Ángel Marchena “Marchenita” y Roberto Castellanos comunistas costarricenses que cayeron batallando en las filas del FMLN algún tiempo después.
Oscar Arnulfo Romero se convirtió en luz y mixtura abrazándose para siempre al pueblo y sus validas ilusiones históricas, tonificando el torbellino revolucionario que creció hasta las victorias, engrandecidas con su sangre y su memoria.
Hoy 30 años después de aquel acto descabellado que cortó de un tajo su existencia física, su obra magnífica alimenta el derrotero liberador de todos los pueblos del continente. Profeta del pueblo, pastor de la palabra por la liberación definitiva de nuestros pueblos, la colectivización, la vida y la felicidad en la tierra. Gigante y visionario continúa volando con más vitalidad que nunca, ahora por toda Latinoamérica, iluminando las conciencias de nuestros pueblos e insurgiendo junto a ellos.
Oscar Barrantes Rodríguez
Miembro: Círculo Bolivariano Yamileth López
San Ramón-Costa Rica
Marzo 24 de 2010.

Impidamos la profundización de hechos violentos en el Bajo Aguán

La Plataforma de Derechos Humanos en su gira para conocer in situ las condiciones de violencia en el Valle del Aguán y las que viven  las familias campesinas agrupadas en el Movimiento Unificado Campesino del Aguán  (MUCA), visitó las cooperativas La providencia de la Concepción, La Aurora, La Confianza y Los Camarones, ubicadas en la margen derecha, y Guanchías en la margen izquierda del Rio Aguán.
De esta visita resumimos nuestro informe en los siguientes puntos:
  • Los hechos conocidos desmienten la campaña mediática que criminaliza la acción de MUCA, relacionándolos con grupos guerrilleros asesorados por extranjeros que supuestamente operan en la zona;
  • Constatamos en las tomas de tierra  la presencia de familias que incluyen niños y niñas (recién nacidos), mujeres embarazadas,  personas de la tercera edad, discapacitados y discapacitadas viviendo en condiciones deplorables;
  • La Plataforma de Derechos Humanos ha documentado denuncias que reflejan una condición de zozobra, estados de impotencia y ansiedad, causada por la presencia de grupos armados con equipo militar sofisticado (armas con rayos láser y visión nocturna) que hostigan a los pobladores de la zona, violentos desalojos, y constantes  amenazas a muerte a integrantes de las diferentes cooperativas
  • Los testimonios destacan que producto de los violentos desalojos y acciones de intimidación han resultado  varias personas heridas, detenciones ilegales en donde se incurrió en una serie de anomalías como son: captura y detención de menores (niños entre 5 y 8 años); confinamiento en lugares de detención no autorizados por la ley (caso en el que se menciona privación de libertad de los detenidos en una unidad militar de la zona); la supuesta autoridad no se identificó al momento de la captura, y obvió la lectura de derechos y supuestos cargos.
·         Denunciamos la precaria situación en que se encuentran las familias que demandan su derecho a la tierra en el Bajo Aguan. Dentro de nuestros hallazgos encontramos que en los asentamientos humanos hay escasa alimentación, severos cuadros de desnutrición, insalubridad, chozas hechas de ramas de palma y/o plástico, donde viven familias enteras; todo esto sumado a la falta de atención médica oportuna puede causar problemas en el desarrollo de los niños y las niñas. Además, preocupa a la Plataforma de Derechos Humanos la imposibilidad de adquirir ingresos por su trabajo mientras permanece la crisis.

·         En el caso de la cooperativa Guanchías, las familias que ocupan esta finca se encuentran viviendo en bodegas con residuos tóxicos lo que representa un atentado contra su salud. Sumado a esto, se han identificado 10 personas, entre campesinos y campesinas, con rabia producto de mordidas de murciélagos.

·         Además de la violación a los derechos a la vida, a la integridad física y psíquica,  se violan los derechos  a la educación, la salud y la alimentación.

Como Plataforma de Derechos Humanos  nos declaramos en constante vigilancia ante la problemática surgida en el Valle del Bajo Aguán habida cuenta que demanda atención prioritaria en el tema de los derechos humanos.

Exigimos que la fiscalía de derechos humanos le preste especial atención al conflicto que se plantea en esta región y alentamos a la comunidad nacional e internacional y a los organismos internacionales de derechos humanos a pronunciarse en relación con las observaciones expuestas en este comunicado.

Tegucigalpa 24 de marzo de 2010.

Plataforma de Derechos Humanos alerta frente a un eventual y violento desalojo de los asentamientos campesinos en el Bajo Aguán.

La Plataforma de Derechos Humanos pone en conocimiento de la comunidad nacional e internacional el posible desalojo violento de las familias del Movimiento Campesino Unificado del Aguán (MUCA) que realizan ocupaciones de tierra en el Valle del Aguán. De acuerdo con reportes obtenidos sobre el estado actual de las negociaciones, la comisión gubernamental nombrada para tal efecto, presentará este miércoles una propuesta escrita al movimiento campesino.
El MUCA ha informado que analizará con sus bases dicha propuesta y se pronunciará al respecto. La preocupación está en que si la respuesta de los campesinos no complace a los terratenientes, éstos podrían proceder al desalojo utilizando las modalidades violentas tradicionales que en las actuales circunstancias podrían resultar con saldos de muertos y heridos.
Según denuncias recabadas en la zona, grupos uniformados, fuertemente armados y auxiliados por equipos especiales para operaciones nocturnas, patrullan en los alrededores de los asentamientos campesinos en actitud amenazante.
La Plataforma de Derechos Humanos cree que deben tomarse las previsiones necesarias para evitar eventuales escenas de violencia, que pondrían en peligro nuevamente la integridad física y psíquica de miles de personas involucradas en el conflicto.
El estado de Honduras es el responsable de prevenir y garantizar que se respeten los derechos humanos de los ciudadanos, así como de castigar a los perpetradores de los delitos que atentan contra la integridad física de las personas; también de velar porque los campesinos tengan acceso a la tierra y otros recursos para vivir decorosamente.
Exigimos a la fiscalía de derechos humanos esté pendiente de los sucesos en esa región y tome las medidas apropiadas a las condiciones particulares que se viven ahí para evitar males mayores.
Pedimos a los organismos internacionales de derechos humanos, a pueblos y gobiernos que exijan al régimen de Porfirio Lobo Sosa el desmantelamiento inmediato de escuadrones de paramilitares; y la suspensión de acciones de las fuerzas represivas del estado parcializadas a favor de los terratenientes.
Tegucigalpa MDC, 24 de marzo de 2010
CDM, CIPRODEH, CODEH, COFADEH, CPTRT Y FIAN 

Denuncia

El día de hoy viernes 26 de marzo a eso de las 3:30 de la mañana dos individuos con gorras y vestidos con ropa oscura, trataron de entrar al edificio donde vivo con mis hijas. Según vecinos ellos se encontraban en el solar baldío colindante con el edificio de apartamentos desde horas de la noche.
Debido a mi estado de tensión y vigilancia que hago durante la noche  decidí tomar una pastilla para poder descansar y me dormí hasta la hora que escuché gritar a una de las vecinas que los vieron en dicho solar.
Por lo general se me ha estado vigilando por medio de un individuo sin embargo la situación se agrava pues esta vez fueron dos, las intenciones es de deducirlas de la manera más lógica.
Hago responsable al gobierno del Sr. Pepé Lobo, a la Secretaría de Seguridad y los implicados en mi caso por lo que pueda sucederme a mí y a mis hijas.
Esta denuncia se formalizará en el Comité de Familiares Detenidos Desaparecidos de Honduras COFADEH hoy en horas de oficina.
Atentamente
 
REBECA BECERRA
Tegucigalpa 26 de Marzo de 2010

LA VERSIÓN ACTUALIZADA DE EL FARO SOBRE LA MUERTE DE MONSEÑOR ROMERO

Así matamos a monseñor Romero
El mayor D´Aubuisson fue parte de la conspiración para asesinar a monseñor Romero, aunque el tirador lo puso un hijo del ex presidente Molina, dice el capitán Álvaro Saravia. 30 años después, él y otros de los involucrados reconstruyen aquellos días de tráfico de armas, de cocaína y de secuestros. Caído en desgracia, Saravia ha sido repartidor de pizzas, vendedor de carros usados y lavador de narcodinero. Ahora arde en el infierno que ayudó a prender aquellos días cuando matar "comunistas" era un deporte.
Carlos Dada
Publicado el 22 de Marzo de 2010
Comienza a leer despacio, en voz alta: “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia se quitó el rango militar, abandonó a su familia y se
 mudó a California”. En la mano sostiene varias páginas con la impresión de una nota periodística publicada hace cinco años. Se reacomoda los lentes -dos grandes vidrios sostenidos por un alambre-. Tiene las uñas rotas y sucias, y los ojos muy abiertos y agitados. Alertas. Vuelve a leer el primer párrafo. “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia…” Hace una pausa y repite ese nombre, que no ha dicho en mucho tiempo: “El capitán Álvaro Rafael Saravia”.
Levanta la cabeza y me mira fijamente.
-Usted escribió esto, ¿verdad?
-Sí.
-Pues está mal.
-¿Por qué?
-Aquí dice “Algunos años después de asesinar a monseñor Romero”. Y yo no lo maté.
-¿Y quién lo mató?
-Un fulano.
-¿Un extranjero?
-No. Un indio, de los de nosotros. Por ahí anda ese.
-Usted no disparó, pero participó.
-30 años y me voy a morir perseguido por eso. Sí, claro que participé. Por eso estamos hablando.
Tiene las manos gastadas por la miseria y el trabajo del campo. Unas manos que nada tienen que ver con las de aquel piloto de la Fuerza Aérea convertido en lugarteniente del líder anticomunista salvadoreño Roberto d´Aubuisson, y después en repartidor de pizzas, lavador de dinero para la mafia colombiana y finalmente en vendedor de autos usados en California. Ahora ya no es nada de eso. Perdió un juicio al que no asistió, en el que fue encontrado culpable del asesinato de monseñor Romero.
-Cuénteme cómo fue.
-Se lo voy a contar todo, pero despacio. Esto es largo.

***
En 1979, Saravia, un indisciplinado capitán de aviación, querido por todos sus compañeros pero demasiado inclinado por el alcohol y las reyertas, terminó convencido por el mayor Roberto d´Aubuisson de trabajar con él en la formación de un frente anticomunista. Lo convenció en las visitas que D´Aubuisson, un mayor del ejército experto en inteligencia contrainsurgente, hacía a los cuarteles de la Guardia Nacional para reclutar a los oficiales para su lucha.
El mayor D´Aubuisson fundó un par de años más tarde el partido Arena y se convirtió en el máximo líder de la derecha política salvadoreña. Fue también el presidente de la Asamblea Constituyente de 1985 y prominente miembro de la Liga Anticomunista Mundial.
El capitán Saravia aún recuerda cómo, sentados en la arena de una playa salvadoreña y con una botella de ron entre ambos, D´Aubuisson lo terminó incorporando a su movimiento. Se perdió 15 días con él, se fueron a Guatemala, y le pusieron sueldo, un carro y lo demás que necesitara para cumplir el encargo del mayor: “Me vas a llevar unas cosas a mí, particulares”.
D´Aubuisson murió en 1992 de cáncer en la lengua, tras haber llevado a su partido a la presidencia de El Salvador y poco después de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil. Para entonces, el capitán Saravia ya vivía en Estados Unidos, se había librado de un juicio en El Salvador por el asesinato de monseñor Romero y de otro en Estados Unidos por lavado de dinero. Se mudó a Modesto, una pequeña ciudad en el centro de California, y ahí vendió carros usados hasta 2004.
En octubre de ese año comenzó a huir de sí mismo, cuando el Centro para la Justicia y la Rendición de Cuentas (CJA), una organización no gubernamental con sede en San Francisco, California, le metió un juicio civil que lo encontró culpable del asesinato de monseñor Romero y lo condenó a pagar 10 millones de dólares a los familiares. Saravia desapareció poco antes del juicio y ahora vive oculto. Ha vuelto a un país en el que se habla español.
De él me dijo alguna vez un viejo arenero con fama de duro: “Saravia estaba loco. Te veía con un dolor de muelas y te preguntaba qué te pasó. Le decías que un dentista te jodió y al siguiente día el dentista estaba muerto”.
El capitán Álvaro Rafael Saravia fue un activo miembro de un grupo señalado como responsable de asesinatos y torturas, un escuadrón de la muerte. “Un sicópata”, lo llama Ricardo Valdivieso, uno de los fundadores de Arena.
El Archivo Nacional de Seguridad de Estados Unidos consigna información de la embajada de ese país en San Salvador, notificando a Washington el secuestro y asesinato de Carlos Humberto Guerra Campos en 1985. Su familia pago el rescate, pero él nunca apareció. Según la embajada estadounidense, los secuestradores fueron el Capitán Álvaro Saravia y “Tito” Regalado, el hombre que posteriormente sería jefe de seguridad de la Asamblea cuando D’aubuisson asumió la presidencia del Órgano Legislativo.
Saravia vivió rodeado de secuestradores y asesinos, pero niega su participación en este u otro asesinato. “Yo no dirigí nunca una operación para ir a matar a nadie. Se lo digo francamente”. Se le olvida que estamos sentados aquí precisamente porque participó en el asesinato más trascendente de la historia de El Salvador.
No niega la participación de su jefe, el mayor Roberto d’Aubuisson, en operativos clandestinos para matar a seres humanos, pero alega que esto lo hacía mediante contactos en otros cuerpos de seguridad.
En su agenda, que le fue capturada en la finca San Luis pocos días después del asesinato de monseñor Romero, están consignadas varias listas de armas y el teléfono de un hombre llamado Andy. Andy del Caribe. Un traficante de armas estadounidense que traía desde su país, por tierra, camionetas llenas de armamento que disfrazaba bajo revistas Playboy que regalaba gustosamente a los agentes de aduanas en todas las fronteras. Esas armas, dice Saravia, eran para su uso personal y para armar a los miembros del Frente Amplio Nacional, el FAN, que lideraba D’Aubuisson antes de fundar ARENA.
De su rompimiento con el mayor al que servía hay dos versiones. Una es la suya, según la cual se cansó de esa vida agitada y no sentía ya la confianza de D’Aubuisson, por lo que partió a Estados Unidos. Otra es de Ricardo Valdivieso, fundador de Arena y ahora director del Instituto Roberto d’Aubuisson: un día, durante las largas temporadas que pasaban en Guatemala conspirando, les llamaron de una cantina en Izabal para decirles que el capitán Álvaro Rafael Saravia estaba peleándose con varios hombres. Cuando lo fueron a traer, Saravia golpeó también a D’Aubuisson, y ahí acabó la relación.
Del asesinato de monseñor Romero, Saravia alega que él no participó en la planificación, y pretende probarlo asegurando que el día del crimen él no llevaba más armas que las dos que portaba siempre. “Si usted mata es porque va a tener… anda con un machete aunque sea en la mano, un cuchillo, una gillette, un tenedor, cualquier cosa, lo que le vaya a meter, un lapicero, pero usted no me viene a mí a decir fijate que necesito un carro… “.
No hay órdenes de captura en contra del capitán Saravia, salvo en Estados Unidos, donde lo buscan para deportación. Pero no importa porque no está ahí. Hace algunos años habló con el periódico estadounidense The Miami Herald para adelantar que había pedido perdón a la Iglesia y que contaría todo en un libro. No dijo que donde vive ni siquiera hay papel y que el vecino más cercano que sabe leer y escribir vive a 20 minutos de su casa. A falta de libro, quiere contar todo en una entrevista.
Nos citamos la primera vez en un pequeño hotel, de un pequeño pueblo, al que llegó después de cinco horas en las que combinó la caminata a campo traviesa, el aventón en pick ups y dos buses. Yo lo recordaba como aquel hombre gordo, con relieves en la papada, el bigote y el cabello rubio que aparece en el cartel de “Se Busca” que publicó el Departamento de Migración y Aduanas de Estados Unidos en 2004, “por sospechas de violaciones de derechos humanos”. Esa foto, en la que el cuello y el torso se confunden adentro de una camisa hawaiana, adornó mi refrigerador durante más de un año, mientras lo buscaba en California. Así esperaba encontrar a uno de los asesinos de monseñor Romero. Gordo, bronceado y con una camisa hawaiana. Me topo en cambio con un anciano demacrado, flaco, con la piel marchita y lacerada; el rostro oculto detrás de una barba canosa y silvestre, y con un profundo olor a rancio. Qué pequeño se ve.
 -¿Y por qué quiere hablar ahora?
-Por mis hijos. Es que hasta ellos me ven como Hitler.
Por primera vez desde que empezamos a conversar, Saravia agacha la cabeza. Aprieta la boca. Está solo en esta mesa en la que también estoy yo. Y soy yo quien rompe el silencio.
-¿Hace cuánto no habla con ellos?
-¡Uffff! ¡Ufff! ¡10 años! Me recuerdo de ellos todos los días. Aunque hasta miedo tengo de hablarles yo.
Durante las siguientes jornadas el capitán Saravia confesará también otros motivos para hablar: de todos los involucrados, es el único juzgado y el único que vive escondido. Amado Garay, el chofer, también vive oculto, pero en condición de testigo protegido de Estados Unidos. Pero es preciso subrayar algo: la primera condición para vivir escondido es estar vivo. Otras cinco personas involucradas en este crimen, o en su ocultamiento, no pudieron esconderse. Una murió decapitada, otra se suicidó, otra desapareció, a otra la mataron en un retén en la carretera. Otra terminó en pedacitos. En Guatemala. Eso dicen. Pero de esta última no hay nombre ni certificado de defunción.
Es cierto, Saravia es el único que vive escondido. Ha intentado, en reiteradas ocasiones, comunicarse con algunos de sus antiguos compañeros de lucha, pero nadie le ha respondido. “30 años han pasado y sigue la misma mierda. Ya no tengo nada que ocultar. ¿Para qué? Ya más hecho mierda de lo que estoy, cómo voy a estar. ¡Nada! A mí se me hace que hay una conspiración de que no quieren saber quién putas mató a Romero”.
Él mismo ha sido parte de esa conspiración, pero ahora está solo. Su único amigo es un hombre que tiene un viejo pick up y una pequeña propiedad rural. Ahí hay una cabañita de madera, parecida a la del Unabomber, compuesta por cuatro paredes con una ventana que protegen un piso de tierra y nada más. Ahí vivió Saravia más de un año, hasta que se metieron los ladrones y le robaron un cincho y una camiseta y un machete, que era lo único que tenía.
La segunda vez que nos vemos, en el mismo hotel, baja de su cuarto 15 minutos después de la hora convenida. Viene pálido.
-¿Qué le pasa, capitán?
-Acabo de verme en el espejo. Tenía cinco meses de no verme en un espejo.

***
 Ahora comienza a hablar. Me deja sacar una grabadora y dice: “Dele, Carlitos, que esto se va a poner bueno”. Quiere mencionar nombres. Solo hace una solicitud: “Que los capturen. ¡Que les peguen una apretada de huevos como hacían antes, a ver si no cantan!”
El juicio en su contra se basó principalmente en dos elementos: uno, el testimonio de Amado Garay, el chofer que condujo al asesino hasta la iglesia en la que monseñor Romero daba misa el 24 de marzo de 1980; y dos, la agenda que el ejército le capturó en marzo de ese mismo año, en la que se consignaba un operativo llamado Operación Piña cuyas características coinciden con las del asesinato. “No he visto esa agenda desde que me la quitaron”, admite Saravia. “Yo no podía andar en la cabeza todas mis cosas, así que las anotaba en una agendita, era natural que las anotara. Ahí estaba la Operación Piña, que la habíamos llevado desde hace tiempo, que recogíamos unas granadas en la frontera con Guatemala”.
Le enseño una fotocopia de su agenda y el capitán recibe un golpe del pasado. La observa detenidamente. La Operación Piña incluye un tirador. Extraño porque no se necesita un tirador para ir a recoger granadas a la frontera. “Sí, eso es cierto”, admite. Sigue observando esa paginita, con el título Operación Piña y, de pronto, el capitán Álvaro Rafael Saravia tiene una epifanía. “Esa no es mi letra. Esa es la letra de Roberto”.
La letra, efectivamente, es distinta a la que aparece en las demás páginas de la agenda. ¿Por qué habría consignado Roberto d'Aubuisson la Operación Piña en la agenda de su lugarteniente?  Saravia no lo sabe, pero hay alguien que sí.
En 1980 el coronel Adolfo Arnoldo Majano era miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno y uno de los últimos militares que aún creían en una salida negociada al conflicto. Fue él quien ordenó la captura de D´Aubuisson y sus seguidores en la finca San Luis, de Santa Tecla, y quien primero tuvo acceso a la agenda Saravia y a su contenido.
“La Operación Piña coincide con los datos de lo que pasó”, dice Majano, “pero no estaba en la agenda de Saravia. Eso es un papel capturado a D´Aubuisson. El oficial del Estado Mayor que me ayudó a sacar las fotocopias lo juntó con las páginas de la agenda para que no se perdiera”.
La Operación Piña aparece escrita en un papel en blanco, sin impresiones de la agenda, y con un sello al borde de la página que corresponde a Mariscos Tazumal, una empresa pesquera fundada por D´Aubuisson y Fernando “El Negro” Sagrera.
Fue D´Aubuisson, y no Saravia, el autor de esa lista que, de acuerdo con la Comisión de la Verdad y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, corresponde al homicidio de monseñor Romero. Esta es la lista:
Operación Piña
1. Starlight
1. 257 Robert*s
4. Automáticos
    Granadas
______________
1. Motorista
1. Tirador
4. Seguridad

El Starlight es una mira telescópica para rifles de precisión, necesarios para una operación de este tipo. De la calle al altar de la Iglesia de la Divina Providencia hay unos 35 metros, y el tirador necesitaba una mira telescópica.
El 257 Roberts es un rifle calibre 25 fabricado por la casa Remington, muy utilizado para tiro de precisión con mira telescópica. Es dudoso que haya sido el rifle con el que fue asesinado monseñor Romero. La autopsia revela que recibió un proyectil calibre 22 en el corazón. Pero el tirador no salió del equipo de D´Aubuisson, sino del otro conspirador: Mario Molina, hijo del ex presidente Arturo Armando Molina. Mario Molina aportó el asesino, el arma y el equipo de seguridad.
Los cuatro automáticos y granadas estaban en la lista como parte del armamento de los cuatro elementos de seguridad que acompañarían el operativo.
El motorista salió del equipo de D´Aubuisson, bajo la supervisión de Saravia. Amado Garay, un ex soldado oriundo de Quezaltepeque, condujo al asesino frente a la puerta de la iglesia y después lo llevó a un lugar seguro. Garay -hasta hoy el único de los participantes en la operación que había dado su testimonio- vive en Estados Unidos bajo el programa de protección de testigos.
El tirador es salvadoreño, ex guardia nacional y era miembro del equipo de seguridad de Mario Molina. El 24 de marzo, de un disparo certero, acabó con la vida del arzobispo de San Salvador.
Saravia solicita que los capturen. Hace una segunda solicitud al día siguiente. Me pide que lo lleve a la ciudad más cercana que tenga un Burger King. Cuando vivía en Modesto, California, cerraba la venta de autos y camino de su casa pasaba todos los días comprando una Whopper doble. Esta vez, aquí, me pide un favor especial:
-¿Me podría comprar dos?
-Tiene usted hambre, capitán.
-La otra es para mañana. Me la quiero llevar a la montaña.
-Pero de aquí a mañana se le va a podrir.
-Si yo todo lo que como está podrido, no se preocupe.

  ***
Saravia en su domicilio actual.Para encontrar a Saravia hay que bajar al infierno. Hace varios kilómetros que se terminó el mundo y en este paraje solo habitan gentes con deseos de despedazarse a machetazos y emborracharse para engrosar el número de viudas o al menos mitigar el dolor de las gusaneras. La hombría, aquí, se mide por muertos. Allá va Danilo, que ya mató a tres; Tomás acaba de regresar, andaba huyendo porque mató a su hermano.
El paisaje parece copiado de un cuadro naturalista del siglo XIX. Bosques de pino apenas interrumpidos por pequeños páramos en los que se alzan aldeas, verdes y hermosas si no fuera porque han sido levantadas por la miseria y el garrote. Los niños deambulan desnudos y las mujeres a los 30 años parecen ancianas, sin dientes, con las manos curtidas y los pechos caídos de tanto amamantar criaturas.
Una niña de cinco años se acurruca para defecar en el monte. El microcosmos que se apoderó hace tiempo de su sistema digestivo desecha los alimentos en forma de una diarrea verde, apestosa. No ha terminado cuando ya algunas moscas comienzan a invadir la escena. Al acecho, un perro espera a que la niña termine para alimentarse de esa plasta verde. Esta es la cadena alimenticia de la miseria. Aquí no se desperdicia nada.
Solo las moscas tienen la nutrición adecuada. Enormes y ruidosas, se aparean para después desovar en la espalda de las vacas, de los perros, de los niños. A los pocos días, la picadita se va abultando y adquiere vida propia. Es un tórsalo que comienza a moverse solo en la espalda de la vaca, del perro, del niño. Y pica, pica, pica con desesperación hasta que duele de tanto rasparse la espalda. Son gusanos que solo salen a pedazos, exprimiéndolos como una espinilla gigante, morada.
En esta tierra de morenos curtidos por el sol y disminuidos por el hambre y el trabajo del campo, vive El Gringo, un hombre blanco curtido por el sol y disminuido por el hambre y el trabajo del campo. Cuando llegó aquí, hace tres años, pesaba 282 libras. Ahora pesa 165, come de lo que le regala una vecina y aprovecha las pocas monedas que gana cuando le sale trabajo para comprar alcohol trasegado que le permita recordar su nombre y olvidar de dónde viene y por qué está aquí. La única persona que le ha tendido la mano en este macondo recuerda cuando apareció por aquí: “Cuando vino ni siquiera sabía usar el machete”, dice, burlándose.
El Gringo vive en una pequeña casa de bahareque, con ventanas de madera sin vidrio y con apenas tres prendas de vestir colgadas de una pita que atraviesa el cuarto. Una colchoneta roída y sucia le sirve de cama. Vive aquí de prestado. La dueña de la vivienda barre, mientras le cuenta que alguien le quiere quemar la casa. “Le estuvieron tirando piedras pero ninguna cayó en la ventana, yo pensé que se la iban a destruir”, dice. Los atacantes son algunos de los 10 hijos que ella trajo al mundo y que amamantó y crio hasta cuando tuvieron edad suficiente para asesinar a su propio padre. “De los 10, cinco me salieron buenos”, cuenta. Una noche, hace tres meses, dos de los otros cinco se sentaron a beber en familia con su padre. La conversa terminó en reyerta, hubo gritos y amenazas. “Lo salieron a perseguir y le pegaron con un palo. ¡Ay no!, les dije, ya me lo mataron. Pero no me hicieron caso. Ahí quedó el viejo. Muerto”. Ella misma los
 fue a denunciar a la policía, que los capturó días después pero que los dejó libres hace dos semanas. Han jurado volver para matar a su mamá.
“Tenga cuidado”, le dice la anciana al Gringo. “Una de mis hijas le va a quemar la casa para quitármela”. Esta mujer no sabe que El Gringo es salvadoreño. Ni que se llama Álvaro Rafael Saravia. Tampoco sabe que es piloto de aviones. Ella nunca ha visto un avión. Tampoco sabe que El Gringo participó en el asesinato de un arzobispo. Pegada a su falda camina su nieta, huérfana de padre, que tiene una hermosa sonrisa y una infección en un ojo.
30 años después de asesinar a monseñor Romero, el capitán Álvaro Rafael Saravia está en el infierno.
-Claro, es un castigo. Todo donde estaba metido yo era una podredumbre, todos andaban detrás del dinero como sea. Los medios no importaban, pero querían dinero. Enriquecerse.
-Usted también.
-Yo también. ¡Claro! Vaya a verme ahora. He aprendido a vivir con lo que tengo. He vivido con la gente que realmente sufre. Pero sufre una calamidad espantosa. ¡La peor desgracia del mundo! ¡La pobreza! ¿Cómo no iba a ser guerrillero el hombre si estaba viendo que sus hijos se estaban muriendo de hambre? Y cuando iban a cagar cagaban lombrices. Yo agarro mi fusil y me voy a la verga. No lo espero dos veces. Ni tres. Ni necesitan convencerme mucho.  
-Hoy la está viviendo.
-La estoy viviendo. En carne propia. Si algún día yo pudiera hacer algo por esa gente lo hago. Aún tomar las armas.
-Cómo da vueltas la vida.
-Ha dado vuelta mi vida. Terriblemente. Y he sufrido a la par de esa gente: que no hay maíz. Vayan a cortar guineos pues. En veces hay maíz y no hay con qué. Entonces a la tortilla hay que echarle sal. Entonces se come con sal. Y en veces no hay. Yo tengo una familia enfrente. A veces me dejan unas cuatro tortillas. Y si eso es ser comunista… Es comunista. En aquel tiempo para todos los que estaban es comunista. Que lo saca, lo trompea de la casa y decirle hijueputa vos andás con la guerrilla. Cambia la vida. Esto no es vida.

***Debajo de la cama de Álex “El Ñoño” Cáceres hay dos botellas de whisky y tres de champán. Las esconde cada vez que se va de viaje, pero sus inquilinos saben perfectamente dónde encontrarlas. En esta casa de la colonia San Benito,  los hombres que conforman el equipo de seguridad de Roberto d´Aubuisson pasan algunas noches aprovechando que el propietario vive en Miami.
Fernando “el Negro” Sagrera y el capitán Saravia destapan una botella de whisky y comienzan su propia fiesta. Su jefe se ha ido a San Miguel todo el fin de semana, a la casa de unos amigos. Aún no ha vuelto.
Afuera, en el parqueo y la caseta de seguridad de la casa, hay al menos 12 hombres esperando instrucciones. Es domingo, un día tranquilo para la fiesta pero agitado para la política porque es el día en que el arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Arnulfo Romero, celebra misa en catedral y aprovecha la homilía para hablar sobre la situación del país. “Se hablaba de que la homilía de Romero, que era un hombre que estaba alebrestando a la gente… Eso era comidilla del día en todos lados, la homilía de Romero”, recordará después el capitán Saravia.
Este domingo, 23 de marzo de 1980, monseñor Romero ha dicho unas cosas tremendas. Le habló a los soldados, a los guardias nacionales, a los policías… a todos los cuerpos de seguridad, para decirles que no deben matar a sus hermanos campesinos. Les dijo que la ley de Dios prohÍbe matar y que esa ley prevalece sobre cualquier otra. Que no deben obedecer ninguna orden de matar a nadie. “En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno, en nombre de Dios: cese la represión!”.
Para el grupo al que pertenecen los dos que ahora beben whisky escocés, estas palabras solo pueden provenir de un comunista. Y el comunista es el enemigo. Es hora de matarlo. Pronto. Aún hay whisky para rato, cortesía de Álex Cáceres.

***
Temprano en la mañana del 24 de marzo de 1980, el capitán Eduardo Ávila Ávila entra a la casa de Álex “El Ñoño” Cáceres y despierta a Fernando Sagrera y al capitán Saravia. Lleva en la mano un ejemplar de La Prensa Gráfica, abierto en la página 20, como prueba de que hoy es un buen día para matar al arzobispo. Esa página repite varias veces los dos apellidos del capitán Ávila Ávila. El periódico anuncia una misa conmemorando el primer aniversario de la muerte de la señora Sara Meardi de Pinto. Su hijo, Jorge Pinto; sus nietos y las familias Kriete-Ávila, Quiñónez-Ávila, González-Ávila, Ávila-Meardi, Aguilar-Ávila y Ávila-Ávila, entre otras, invitan “a la santa misa que oficiará el Arzobispo de San Salvador, en la Iglesia del Hospital de la Divina Providencia, a las 18 horas de este día”.
El capitán Eduardo Ávila Ávila les informa el plan: en esa misa será asesinado monseñor Óscar Arnulfo Romero Galdámez. Ya todo ha sido coordinado con Mario Molina y Roberto d´Aubuisson.
D’Aubuisson no está en esa casa. Se ha ido el fin de semana para San Miguel, a descansar a la casa de la familia García Prieto. Les dará las órdenes por teléfono. Ávila les notifica primero que ya tiene al tirador: un miembro del equipo de seguridad de Mario Molina; sólo necesita un vehículo. Eso les toca a ellos. “Mario Molina nos mandaba a pedir un carro… que había que contactar a Roberto (d´Aubuisson). El Negro Sagrera se puso a hacer unas llamadas y averiguó dónde se encontraba. Le hablamos por teléfono. El Negro Sagrera me dijo: ‘Quiere hablar contigo’ . Le dije ‘mire, mayor, ¿y de qué se trata esto? A mí me parece raro que nos vengan a pedir un carro’. Las palabras de él fueron: ‘¡Hacete cargo!’. Bueno, está bien, mayor, lo vamos a hacer. Pah. ‘Sí, ahí te lo voy a llevar, ¿a qué horas nos podemos juntar para darte el carro, pues?’, le dije (a Ávila). ‘Mirá -me dijo-, si con seguridad nos vemos
 unos... pongámosle una hora antes de la muerte de Romero’”. A las 5 de la tarde, en el estacionamiento del hotel Camino Real.

***Mario Ernesto Molina Contreras nació en cuna de oro. Así se refieren a él y su familia oficiales activos y retirados del ejército. Hijo del coronel Arturo Armando Molina, uno de los militares más poderosos en El Salvador del siglo XX y que presidió el país entre 1972 y 1977, Mario Molina creció con las comodidades con las que crece el hijo de un presidente militar salvadoreño del siglo XX: con seguridad, impunidad y dinero asegurado; con el sello de nobleza militar; con viajes al extranjero; con los beneficios de ser la parte más alta de la escala social de los uniformados.
Hijo del coronel Molina y hermano del general Jorge Molina Contreras, que fue ministro de Defensa del presidente Antonio Saca, Mario llevó una vida privada y apartada de la disciplina militar.
En la Casa Presidencial de su papá conoció a dos hombres con los que pocos años después coincidió en los movimientos ultraderechistas y que terminaron también involucrados en el asesinato de monseñor Romero: Roberto d´Aubuisson revisaba y ordenaba los archivos de inteligencia y Álvaro Rafael Saravia formaba parte del equipo de seguridad de avanzada del presidente Molina.
En esa Casa Presidencial, según Saravia, se reunió un grupo de guardias nacionales que posteriormente conformaron el equipo de seguridad privado de Mario Molina y de donde salió el hombre que terminó con la vida de monseñor Romero. “Eran miembros numerarios de la Guardia Nacional que le daba protección al presidente de la República. Ahí estaba gente civil. No andaban uniformados. Acompañaban al presidente en las giras. Entonces Mario Molina era el hijo menor de ellos. Ya le quedaron específicamente a él de seguridad porque ya los conocía”.
Molina, mencionado en el informe de la Comisión de la Verdad y en el de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ha logrado mantener un bajo perfil durante todos estos años, alejado de la vida pública.
Su hermano Jorge, el ex ministro de Defensa, ni siquiera está seguro de que el hombre mencionado en el informe de la Comisión de la Verdad sea su hermano: “¿No será otro Mario Molina? Hay muchos que se llaman así”. El general informa que su hermano Mario se encuentra fuera del país.
Pocos de los involucrados han dado alguna vez su versión de los hechos. El capitán Ávila Ávila se pegó un balazo pocos años después; el mayor D´Aubuisson murió de cáncer y Mario Molina nunca ha contado su historia. Ahora habla Saravia, el lugarteniente de Roberto d´Aubuisson, quien confiesa su participación en el crimen y el involucramiento de su jefe.

***      La casa del empresario Roberto Daglio es, como varias de las casas de seguridad, un centro de diversión para algunos de los hombres que rodean al mayor D´Aubuisson. Aquí se realizan entregas de drogas, por las noches llegan camionetas con prostitutas y corren el alcohol y la cocaína. La seguridad hecha fiesta para treintañeros casados, armados y en plena fiebre anticomunista.
El dueño casi nunca está. Roberto “Bobby” Daglio, un hombre de negocios y piloto aviador, pasa la mayor parte del tiempo en Miami, Florida. Abrir su casa a los grupos ultraderechistas es solo una de sus muchas maneras de apoyar la lucha anticomunista desde la distancia.
Según documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos, Daglio pasó los primeros años de la década de los 80s reuniéndose en Miami con otros empresarios ultraderechistas en un grupo denominado “Miami Six”, que financiaba operaciones ilegales del grupo de D´Aubuisson. Ese grupo  se dedicaba al terrorismo: ordenaba asesinatos, secuestros y la colocación de artefactos explosivos, financiaba a los escuadrones de la muerte y tenía como objetivo destruir cualquier intento de reforma en El Salvador y acabar con todos los comunistas.
Los otros integrantes de este grupo eran, según los documentos del Departamento de Estado que datan de 1981, el propietario de El Diario de Hoy (al que identifica en algunos documentos como “Viera Altamirano”, en otros como “Enrique Viera Altamirano” y en otros más simplemente como Enrique Altamirano, quien aún es director de El Diario de Hoy, el periódico de la extrema derecha salvadoreña); Luis Escalante; Arturo Muyshondt y los hermanos Salaverría (Julio y Juan Ricardo).
En Miami, Daglio fundó con Enrique Altamirano la “Freedom Foundation”, o Fundación para la Libertad. Contrataron a la consultora Fraser para hacer lobby en Washington. Fraser se comprometió a cambiar la percepción estadounidense sobre El Salvador, influenciada por “periodistas amarillistas” que titulaban sus notas sobre El Salvador con “el asesinato de monjas estadounidenses y fotos de militares salvadoreños cometiendo excesos”, y no por el “significante esfuerzo del sector privado por responder a las legítimas aspiraciones y deseos del pueblo salvadoreño”.
El 24 de marzo de 1980, en la casa de Daglio, en San Salvador, Saravia coordina la entrega del automóvil desde el cual se disparará contra el arzobispo. Es un Volkswagen Passat, rojo, cuatro puertas, donado a D´Aubuisson meses atrás por Roberto Mathies Regalado, propietario de la agencia Volkswagen, como un apoyo a la lucha anticomunista. Nadie recuerda a nombre de quién estaba matriculado ese vehículo. Sarava también tiene que localizar a Amado Garay, su chofer, para que conduzca el carro.
“Tenía que localizar a Garay, tenía que localizar en qué carro iba a ir… Y desgraciadamente fue en ese carro rojo. O el carro que hubiera sido se hubiera sabido. No sabíamos la planificación. Íbamos a entregar un carro. Claro, sabíamos para qué se iba a ocupar el carro”, recuerda Saravia.
A las 4:30 de la tarde, en el estacionamiento de la casa de Daglio, Amado Garay espera paciente indicaciones de su jefe. Una empleada doméstica se asoma por una puerta de servicio para ofrecerle un pan y un refresco. Saravia y Sagrera están adentro de la casa.
Pocos minutos después, Saravia le ordena que conduzca el Passat hasta el estacionamiento del Hotel Camino Real. Pero antes de que Garay se suba al carro, entra a la casa un hombre fornido, bajo y con voz ronca. Es amigo de Sagrera, pero ha llegado a recoger un encargo. Este es, probablemente, el momento más estúpido en la vida de Gabriel Montenegro. El momento más equivocado, en el lugar más equivocado y con el vicio más equivocado. Una torpeza que va a lamentar el resto de su vida.
Aquí interviene, entonces, su amigo Fernando Sagrera. Le pide que los lleve a entregar el carro. Y se van, los tres, detrás de Garay, al estacionamiento del Camino Real.
No hay mucha vigilancia en el estacionamiento del Camino Real. Es un lugar movido, pero en el que a nadie le extraña ver a hombres armados en marzo de 1980. No hay restricciones de ingreso y está bien ubicado. A veces, algunos desconocidos pasan arrojando cadáveres a la entrada del hotel, pero los tiran afuera, en la calle. No entran.
Ambos carros se estacionan. Garay se queda en el Passat rojo y Montenegro en la Dodge Lancer blanca. El capitán Saravia y El Negro Sagrera se bajan a encontrarse con cinco hombres que ya están ahí, en una camioneta blanca. Un hombre alto, delgado, barbado, se sube en el asiento trasero del Passat rojo. Lleva un fusil.
-Lo metieron al carro y ahí les dije: ‘Bueno, sacate al motorista porque el motorista lo voy a llevar yo’. No, pero es que no tenemos, que tiene que manejar, porque el carro pidieron ustedes, no, que no sé qué. Entonces se metió el Negro Sagrera, como siempre, en esa mierda… ‘Mirá, hombre, dale, que no sé qué, que ya están en esto, que no puede fallar este asunto’. Por último, ¡otra vez vuelvo a meter las patas yo! Al ver que iba a fallar todo… ¡Andate, pues! Entonces viene Garay y se va. Se van para la iglesia.
-¿Y usted se queda ahí?
-No. Nosotros nos vamos a buscar la iglesia. Porque no conocía ni el Negro ni el Bibi ni yo dónde quedaba.
-¿Quiénes van a buscar la iglesia?
-Los tres que estábamos en el carro. Encontramos la iglesia después de un rato y nos parqueamos enfrente. No enfrente, aquí (a un costado de la entrada).
-Y no lo habían matado todavía.
-No. Ahí estábamos parqueados nosotros, no habíamos pasado ni cinco minutos cuando se oyó el disparo. Si es que esos fueron llegando y matándolo.
-¡O sea que usted estaba enfrente de la iglesia cuando lo mataron!
-Sí, estábamos nosotros. Ahí estaba el Negro Sagrera, Bibi Montenegro y yo en la parte de atrás del asiento del carro.
-¿Y veía?
-No, no, no. Solo la entrada se miraba. Y el carro estaba parqueado, ese Volkswagen. El carro salió para abajo y dobló a donde estábamos nosotros. De ahí se perdió y nosotros dijimos vámonos.
-¿Y por qué decidieron ir?
-Bueno, nosotros fuimos… hasta imbécil parece ser tal vez… Por saber, por curiosidad, por ir a ver. Ridículo, ¿verdad? Ridículo.

***Se presenta como un fascista. Lleva una gorra que dice “KGB. We are still watching you”, jeans y una camisa de leñador. Porta un bigote blanco y tupido, cuyos extremos rozan la barbilla, en un estilo que los expertos llaman “camionero” o “trailero”. Gabriel Montenegro, un hombre que lleva casi 30 años viviendo en Norteamérica, acude a la entrevista sin saber exactamente de qué vamos a hablar. “No soy nazi, soy fascista, que es distinto”, dice, para abrir el encuentro. “Creo en las organizaciones de los gremios, y controladas desde arriba. Como en los tiempos de mi general Maximiliano Hernández, que no había mareros. A los ladrones la primera vez el primer dedo. La segunda vez el otro, y así hasta la mano. A los violadores los castraban y a los asesinos les aplicaban la ley fuga”.
Cuando le digo que sé dónde estuvo él el 24 de marzo de 1980, su primera reacción es negarlo. “Eso es falso”, dice. Después pide acogerse a “la Quinta Enmienda”, una provisión estadounidense que da derecho a guardar silencio para no autoincriminarse. Comienza a ver nerviosamente a su alrededor. Con una paranoia que se contagia. Yo también comienzo a ver alrededor, buscando entre las mesas de esta cafetería una mirada torva ocultándose detrás de un periódico o alguien hablando solo, con la boca torcida y un alambre discreto alrededor de su oreja. No encuentro nada. Sigo la mirada de Montenegro, como quien busca algo en el cielo sólo porque la persona de al lado dirige su mirada hacia arriba. En una mesa contigua hay dos chicas que recién estrenan la mayoría de edad. Una lleva falda escocesa a cuadros y una camisa manga corta, blanca. La otra parece recién bañada, lleva jeans y una camiseta amarilla. Toman café y conversan como
 conversan todas las chicas de esa edad, con una seguridad adulta, madura para sostener el cigarillo y darle una bocanada, pero con la sonrisa naïf que devela que aún no han terminado de desarrollarse. Montenegro les fija el reojo. Las observa, intentando que ellas no vean que él las está viendo. A mí no me parecen agentes de nada, pero él sabe más que yo de estas cosas. Las colegialas se han convertido ya en sospechosas.
Montenegro enciende su tercer cigarro en 15 minutos, y yo comienzo a leerle el testimonio de Saravia. Da un trago a su botella de agua, observa con dureza a las agentes de la mesa contigua y fuma con intensidad. Le tiembla la quijada. Cuando termino, la sangre se le ha subido a la cabeza y parece que va a estallar en cualquier momento. “Llevo 30 años huyendo de ese día”, dice. En eso se parece al Capitán Saravia. “Ni siquiera mi familia sabe que yo estuve ahí. Pero no le voy a dar declaraciones”. Nos despedimos con su confesión sin narración. Al siguiente día, Bibi Montenegro llega al mismo café, pero dispuesto a contarme su 24 de marzo de 1980.
“Yo llegué a esa casa a recoger ciertas cosas que eran para mi consumo, ellos me pidieron un ride y yo se los di. Les dije hay que esperar a esta persona, me dijeron no te preocupés, aquí tenemos nosotros un poco, venite, danos el ride”.
Bibi Montenegro conduce su camioneta Dodge Lancer blanca hasta el estacionamiento del Camino Real. Anda armado con una Colt 45, y cargado con su medicina. A su lado, Fernando Sagrera. Ha traído un arma automática, una subametralladora Hechler & Koch MP 5. Atrás, un hombre del que Bibi Montenegro había escuchado muchas historias, pero al que mira por primera vez: Álvaro “el Chele” Saravia. Este lleva las dos pistolas que siempre carga: una en la cintura, 45 gold K, y otra en el tobillo, la 380. Cuando llegan al estacionamiento del hotel, Montenegro estaciona su camioneta muy cerca del Volkswagen Passat que conduce Amado Garay, y sus dos acompañantes se bajan a discutir con otros hombres. Bibi se queda en el carro, inspeccionando su medicina. Alcanza a ver a un hombre alto y barbado, con un rifle, meterse al Passat, y cuando Saravia y Sagrera regresan, el Passat arranca y se va. Montenegro y sus acompañantes deciden ir también a la Divina
 Providencia.
-Yo creí que se iban a dar verga con algún militar o algún hijueputa que lo cuidaban. Yo andaba preocupado por mi asunto que fui a traer y nada más -dice Montenegro.
Partieron a la colonia Miramonte y se detuvieron dos veces en el camino para preguntar dónde quedaba la iglesia. Cuando la encontraron, se estacionaron a unos 50 metros de la entrada, sobre la calle.
-Me miraban a mí bastante nervioso y yo les decía: ¡Puta, miren, aquí nos puede agarrar la policía con estas cosas y va a ser un problema!
Saravia y Sagrera volvieron a bajarse del carro. No llegaron hasta la puerta de la iglesia. A casi una cuadra de distancia, esperaron apenas unos segundos hasta que se escuchó el disparo que mató a monseñor Romero. Uno solo. Un estruendo que algunos de los presentes en la misa recuerdan como un bombazo. Una explosión potente, sin silenciador. Un estallido que Gabriel “Bibi” Montenegro no alcanzó a escuchar. Él seguía adentro del carro, concentrado en su medicina.
Saravia y Sagrera se subieron y la Dodge Lancer blanca, con Gabriel Montenegro al timón, partió de regreso a la casa de Roberto Daglio. El conductor no recuerda la conversación en el carro. “Yo iba tan fuera de mí, porque yo había estado tomando mi medicina, que yo no iba poniéndole atención a eso.  Yo iba poniéndole atención a que no hubiera un retén. Y yo todavía pregunté: ‘¿Qué pasó?’ ‘No, nada, dale. Andá a dejarnos’. ‘¿Y ahí va a estar la persona?’ ‘Sí, hombre, no te preocupés, quedate con lo que te dimos.’ ‘Ah, vaya, vergón pues’”.
Tres décadas y ocho operaciones de corazón después, Gabriel Montenegro enciende otro cigarillo. Suspira y los ojos se le humedecen. Le tiemblan la quijada y el bigote. Aprieta los dientes. El cigarro parece sostenido por una mano con Parkinson. Tiene cólera, dice, contra los que le cambiaron la vida ese día.  “Si yo hubiera sabido a qué íbamos, quizás no hubiera pasado. Hubieran sido otros los dos muertos”. Otros dos, en un carro en el que iban tres. “Hubiera hecho lo imposible por evitarlo. Sin embargo, como me tuvieron a mi de pendejo ahí, a un pobre adicto dándole su droga. Pero ahora tengo 27 años de estar limpio, gracias a Dios y de los amigos que están allá arriba”.
Según él, hasta el siguiente día se enteró de dónde había estado la tarde anterior. Supo que había ido a matar a monseñor Romero y se alejó para siempre de aquel círculo de salvadores de la patria, de drogas y prostitutas.
Le pregunto si alguna vez le reclamó a D´Aubuisson y a su gente por el crimen. “Sí. Se los reclamé. Y me recordaron que todos los días aparecía gente en las calles. Después en las noticias salió de un carro blanco. Entonces yo le hablé a una amistad y le dije ‘¡Puta, mi carro es blanco, cabrón!’… ‘Deshacete de ese carro y te damos otro’, me dijo. Y ahí cambió mi vida, pues”.

***Fernando Sagrera y Álvaro Rafael Saravia eran inseparables. Así los recuerda Marissa d’Aubuisson, hermana de Roberto y creadora de la Fundación Romero. “A todos lados iban juntos, siempre los veía con Roberto”, dice. Saravia en el asiento de adelante, junto al mayor. Sagrera en el de atrás.
Una vez, coincidió con su hermano en la casa de su mamá. Afuera, en una camioneta Cherokee, Saravia vigilaba. Marissa se acercó a hablar con él. “Le dije que si estaba blindada y me dijo que sí, pero que la mayor protección era la pintura. ¿Por qué?, le pregunté. ¿Es antibalas? No, me dijo. Pero tiene tantas capas de pintura que ya resiste todo. Un día es gris y al otro día negra”.
Otro día, su hermano insistió en llevarla a su casa. Ella se negó, porque no creyó muy conveniente para su seguridad personal que los vecinos se enteraran del parentesco con el mayor. Pero ante la insistencia de su hermano, se subió a la camioneta. “No se podían poner bien los pies, porque venía forrada de armas”, dice.
Estacionaron el carro a varias cuadras. Sagrera y Saravia se bajaron, y caminaron con ella hasta su casa. En esos días los dos estaban gordos. El Chele y el Negro. “Es que Roberto no podía dar un paso sin que anduvieran estos dos atrás. Para todos lados iban juntos”.

***Fernando Sagrera siempre ha sido hombre de llegar temprano a casa. A las 7 u 8 de la noche. No sabe qué hacían sus amigos después de esa hora, pero él, dice, jamás se metió en nada. Por eso le extraña que tres personas distintas -Amado Garay; el capitán Saravia y Bibi Montenegro- lo involucren con los hechos. “Yo no tengo nada que ver”.
Le extraña más aún el hecho de que estas tres personas no tienen comunicación entre sí, y que dos de ellas coincidan en su versión “difamatoria” justo 30 años después. Le extraña tanto, dice, como cuando lo interrogaron de la Comisión de la Verdad por este mismo crimen, y él les aclaró que no había tenido nada que ver, y aún así lo mencionaron en su informe. O enterarse, justo ahora, de que también es señalado en el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Pero todas estas acusaciones son falsas. ¿Dónde estaba, entonces, Fernando Sagrera, el 24 de marzo de 1980? “No me acuerdo. Si para mí es un día común y corriente. ¿Cómo me voy a estar fijando qué pasó?”
De Saravia nunca fue amigo, “porque estaba loco. Ese es un alcohólico demente”. Fue, eso sí, amigo de Roberto d´Aubuisson. Muy amigo. “Ese es mi pecado. A Saravia solo lo veía cuando me daban ride a algún lado”.
Tampoco ha matado a nadie, ni participó en operaciones clandestinas. “Fui borracho y pendenciero, eso sí. Pendenciero de esos de darse verga. Pero nada más”.
Sagrera tiene un rostro que no debió haber parecido inocente ni siquiera cuando era un bebé. El ceño fruncido, dos bolsas oscuras debajo de los ojos y un bigote cano componen la fachada de un hombre que durante toda su vida fue conocido como rudo, malencarado y poco sofisticado. “Siempre fue rústico”, dice un amigo suyo.
En 1979, cuando abrieron la pista de carreras de El Jabalí, Fernando Sagrera se asoció con Elías Hasbún y juntos formaron un equipo de autoracing que competía con un Aston Martin propiedad del terrateniente Juan Wright. El carro era ligero, y para llevarlo a la meta de salida Sagrera lo halaba con una cuerda y se paseaba frente a los pits de los demás corredores, amedrentándolos con el Aston Martin a cuestas. A su equipo de carreras, los demás competidores lo bautizaron como los “Really Rotten”, los verdaderamente podridos.
Tiene el cuerpo marcado por las huellas de una quemada. Cuando Napoleón Duarte ganó la presidencia sobre el candidato de Arena, que era Roberto d´Aubuisson, en 1984, Sagrera intentó hacer una barbacoa de documentos de la campaña, y el fuego se le vino encima. Tuvieron que llevarlo a Estados Unidos, a un hospital militar, a curarlo, a pesar de que él no era estadounidense y de que ni siquiera tenía visa de ese país. Lo metieron por el sistema militar.
Mientras estaba postrado, recuperándose, lo vinieron a interrogar hombres que, cree él, eran de la CIA. “Más que todo andaban detrás de las armas que entraban aquí a El Salvador, (creían) que yo las traía y yo las financiaba”. Ante la presión de los interrogatorios, dice, se fugó del hospital. “Para salirme del hospital me hice chero de un gringo, me fui a las 9 de la mañana y él me tuvo en su casa. Y me obligaron a venirme clandestinamente”.
Sagrera fue, según el capitán Saravia, “la única baja que tuvimos durante toda la guerra”. Además de la quemadura, Sagrera recibió un balazo que él mismo se pegó, sentado en una camioneta.
Sobre el asesinato de monseñor, Sagrera no recuerda mucho. A pesar de que antes ya ha dicho que le extraña haber visto su nombre en el informe de la Comisión de la Verdad, ahora dice que ni siquiera sabía que su nombre aparece en el informe de la Comisión de la Verdad. Porque no lo ha visto. “¿A usted no le sucede que cuando usted no tiene en algo que ver, usted no ocupa la palabra 'a mí me vale verga porque yo no tengo nada que ver en eso?'”
De Bibi Montenegro tampoco fue amigo. Le digo que yo sé que el 24 de marzo él iba en una Dodge Lancer blanca, rumbo a la iglesia de la Divina Providencia.
-Fíjese que no me cuadra. No me acuerdo, no tengo... no sé.
-Había una tercera persona en ese carro, un amigo suyo. ¿Lo recuerda?
-No.
-Bibi Montenegro.
-¿Este Montenegro de cuáles Montenegros?
-Bibi Montenegro, su amigo.
-Vaya le negaría que no... hoy ya me hizo clic, ¿veá? Sí lo conozco, pero no somos ni amigos ni nada. Yo lo he visto cinco veces en mi vida... tal vez, cuatro.

***Elías Hasbún recuerda con mucho entusiasmo los días de los “Really Rotten” en El Jabalí. Él y Sagrera, corriendo juntos, y el tercer amigo en el apoyo: Gabriel “Bibi” Montenegro. “Siempre llegaba, como éramos muy amigos, llegaba con su esposa a todas las carreras. El Bibi era como el fan del equipo, después nos íbamos juntos todos”.
Hasbún, conocido como “Urly” en el mundo de los automóviles, todavía corre y todavía, también, mantiene un tallercito especializado en autos de carrera. En 1980 el taller Voglione ocupaba un local alquilado en la colonia La Rábida de San Salvador, a una cuadra de la embotelladora Canada Dry. Ahí varios talleres operaban en el mismo espacio, abierto. Hoy ese edificio es la ampliación de la fábrica de plásticos Mondini. Ahí, asegura el capitán Saravia, llevaron el Passat rojo cuatro puertas desde el que fue asesinado monseñor Romero: “Se le dio la misión al Negro Sagrera, de decirle mirá que ese carro hijueputa que no… Que se bote, que se queme. Detrás de la Canada Dry hay una calle. En esa calle hay un taller. El Negro Sagrera dice que a ese se lo llevó. Que a esta persona de aquí se lo llevó para que lo destruyera”.
Hasbún dice que no recuerda quién llevó ese carro. “Sí me acuerdo que lo vi ahí, un Passat rojo. Nuevito. Un día llegó y después me enteré que estaba metido en lo de monseñor Romero, pero ya no pregunté más porque en esos días era peligroso andar averiguando. Me quedé calladito”. El carro, dice Hasbún, permaneció casi un mes en ese taller, hasta que un día desapareció y no supo nada más.

***
Dos o tres días después del asesinato de monseñor Romero, el grupo de D´Aubuisson sostiene una reunión en la casa de Eduardo Lemus O´byrne. Saravia conoce de esta reunión, porque él mismo, saliendo de ahí, fue a pagarle al hombre que disparó contra monseñor Romero. Fue a pagarle por sus servicios.
“Yo no conocía al tirador. Ese día lo vi yo en el carro, meterse al carro de barba. Y después le fui a entregar yo personalmente los mil colones que le entregó, que los pidió prestados D´Aubuisson a Eduardo Lemus O´byrne. En la casa de él estábamos nosotros cuando llegaron a decirle que… ¡A cobrar! Y Roberto d´Aubuisson jamás manejaba dinero. Le prestó mil colones a este para entregárselos.”
Eduardo Lemus O´byrne es un conocido empresario salvadoreño. Ha sido presidente de la Asociación Nacional de la Empresa Privada, propietario de granjas avícolas y un hombre muy conocido en los círculos empresariales centroamericanos.
Fue un acérrimo enemigo de la reforma agraria, desde los tiempos del coronel Molina, y se acercó, casi de manera natural, al grupo de D´Aubuisson. De Saravia y Sagrera dice: “Esos eran unos matarifes. Yo con ellos nunca tuve nada que ver. Yo defiendo principios, pero estos se habían vuelto guerreros y mafiosos”.  Asegura que nunca, nunca le dio dinero a D´Aubuisson y que, si le hubiera pedido mil colones para dárselos al asesino de Romero, sin duda lo recordaría. “Y no, no recuerdo esa reunión. Esa reunión nunca pasó”.
Lemus O´byrne se separó de D´Aubuisson y los fundadores de Arena poco después. El 14 de septiembre de 1982, su cuñado, Julio Vega, piloto aviador, desapareció en una pista aérea en Guatemala. “Creo que lo eliminaron porque andaba traficando armas para el FAN”, dice Lemus. El FAN era el Frente Amplio Nacional, un movimiento paramilitar dirigido por D´Aubuisson que sentó las bases de Arena.
La viuda de Vega se casó poco después con D´Aubuisson, y Eduardo Lemus O´byrne aún no descarta que haya alguna relación entre el homicidio y la relación amorosa. Solo eso explica que, cuando uno de sus amigos comenzó a investigar el crimen, pronto fue amenazada su vida: “Lo trató de matar el grupo de D´Aubuisson, Sagrera y Saravia. Entonces yo le dije a Roberto: conmigo no estés jodiendo, que yo sí te voy a quebrar el culo”.
El capitán Saravia insiste en que el dinero lo puso Lemus O´byrne. “Dio los mil pesitos. Yo mismo se lo fui a entregar. Llegué donde él y le dije, mirá, dice Roberto d´Aubuisson que no quiere saber ni mierda de vos, que te arreglés con tu jefe”.
El dinero se lo fue a entregar al estacionamiento de un pequeño centro comercial en el oeste de San Salvador, llamado Balam Quitzé. Ahí lo esperaba el tirador, ya sin barba, acompañado de Walter “Musa” Álvarez, un extraño hombre que murió asesinado poco después.
“Dio el pisto. Dio los mil pesitos, se los fui a dejar yo y le dije lo siguiente. ¡De ahí yo jamás! De ahí lo empecé a ver a este, a cómo se llama, al, al… llegaba a las oficinas de Daglio, así pasaba. Y (Jorge) “el Chivo” Velado ya era un hombre de edad, andaba con él exhibiéndose. El tipo en la calle y él manejando. Y no sólo lo vi yo, pues. Y le ha de haber dicho a la gente “este fue el que lo mató”. Él sabe los movimientos correctos de él”.
Jorge Velado es ya un hombre mayor. Fue fundador de Arena y trabajó al lado de D´Aubuisson durante muchos años. Pero eso, dice Velado, nada tiene que ver con el asesinato de monseñor Romero. Solo después de varias semanas de intentos de hablar con él, Velado acepta hacerlo brevemente y por teléfono. “Yo no conocí a ese Saravia, y no me anduve paseando con nadie nunca. Yo de eso no tengo nada que decir”.

***Marissa d´Aubuisson recuerda otra escena: pocos días después de la muerte de monseñor Romero, comenzaron a circular los rumores de que Roberto d´Aubuisson había ordenado el asesinato.
Su hermana mayor decidió averiguarlo y confrontó al hermano paramilitar. “Roberto, dicen por ahí que vos tuviste algo que ver con la muerte de Romero”. El mayor D´Aubuisson respondió: “Mirá, mejor callate si no sabés, porque al que mató a ese hijueputa le van a hacer un monumento”.
El asesinato, y los rumores del involucramiento de D´Aubuisson en los escuadrones de la muerte, ayudaron a consolidar su liderazgo entre las filas de la extrema derecha salvadoreña, y lo convirtieron en ícono de la lucha anticomunista.
Algunos años después de participar en el asesinato de monseñor Romero, el mayor Roberto d´Aubuisson se convirtió en candidato presidencial, presidente de la Asamblea Constituyente de 1985 y figura mítica, padre y guía de la derecha salvadoreña. El partido que fundó, Arena, gobernó El Salvador durante 20 años, hasta que en marzo de 2009 fue derrotado en las urnas por la ex guerrilla, el FMLN.
Saravia, trastornado por el giro que ha dado su vida y su contacto directo con la pobreza y la marginalidad, ha cambiado ya también su manera de ver el mundo. Ahora quisiera fusilar al mismo hombre al que él le entregó mil colones. “¡Que lo fusilen!… Porque no hay pena de muerte en El Salvador, pero merece la muerte. Quisiera creerlo así y quisiera confrontarlo. Porque él sabe. Y si está vivo, ¿qué mejor que agarrarlo?”
Sobre la participación de Roberto d´Aubuisson: “Me dijo: ‘Hacete cargo’. Hacete cargo de entregar el carro, pues. ¿verdad? Ahora, que a la larga, ¿sabe qué pensé yo? Esa fue una orden de matar, pues. ¿Verdad? Yo lo pensé. Yo lo pensé. Yo no sé ciertamente si D´Aubuisson se metió en ese asunto y el pendejo fui yo, que en todo estoy yo, sabiendo lo que sé y lo que le estoy contando quiero saberlo también, y si no me cago en la madre de D´Aubuisson yo. ¿Ah? Por lo menos tengo más…”.
El padre Jesús Delgado, biógrafo de monseñor Romero y quien desde hace años promete que algún día, en un libro, revelará quiénes ordenaron el asesinato del arzobispos, asegura que el mayor Roberto d’Aubuisson fue solo una pieza operativa, no el autor intelectual del asesinato. “A Duarte se le hizo muy fácil descargar toda la responsabilidad en una sola persona. D’Aubuisson sí participó, pero no lo ordenó”, dice.
Con el capitán Saravia pactamos un nuevo encuentro en una cafetería de pueblo. Cuando él llegó, me encontró sentado a una mesa justo debajo de un cuadro que representaba la última cena. Se detuvo a verla.
-¿Por qué se vino a sentar aquí?
-Era la única mesa que quedaba libre, capitán.
-¿Ya vio? Se vino a sentar debajo de la última cena. Eso tiene que ser una señal.
Me dijo que quería una foto bajo la última cena, y se la tomé con un celular. Abusé y le pedí que posara frente al cartel de Se Busca en el que aparecía su foto, y aceptó. Ya en esas, le dije que la próxima vez vendría con un fotógrafo, y aceptó también.
La última vez que nos reunimos, recién había terminado una labor agrícola que le dejó unos cuantos reales machete en mano. Lo encontramos rasurado, con el cabello recién cortado y unas gafas nuevas. “Ahora sí, tómenme las fotos que quieran”.
Aprovecho para ponerle la grabación de la última misa de monseñor Romero. El capitán frunce el ceño, y escucha atento. Monseñor dice sus últimas palabras: “Que este cuerpo inmolado y esta sangre sacrificada por los hombres nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo. Unámonos pues, íntimamente en fe y esperanza, a este momento de oración por doña Sarita y por nosotros”.
Se escucha una explosión y el capitán Saravia se estremece. Da un pequeño brinco en la silla. Una corriente eléctrica recorre su cuerpo y se detiene en sus ojos, que ahora sí se abren completamente detrás de sus gafas nuevas y se humedecen. Me mira fijamente sin decir nada por un par de segundos. Respira profundamente.
-¿Ese es el disparo?
-Sí, capitán. Ese es el disparo.