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Analisis nacional

Entender las contradicciones que impulsan el desarrollo de las sociedades es a veces muy complicado, especialmente si el análisis va salpicado de complejos enfoques personalistas, también las interpretaciones o sensibilidad al lenguaje juegan un papel crucial en este proceso que muchas veces se simplificaría si tuviéramos una vocación a debatir con franqueza y sin estigmatizar a quienes nos oponen ideas distintas. Muchas veces nos resulta más fácil entrar en acuerdos con la derecha que con otras personas, o grupos que piensan, teóricamente, igual que nosotros.

En la visión de muchos, los procesos políticos consisten en una serie de arreglos de pensamiento, costumbres y “sexto sentido” que permiten a ciertos hombres percibir las nociones y las intenciones de otros individuos. Normalmente, se llama pragmatismo a una esfera donde se impone el cinismo de lo que se puede arreglar “entre políticos” y que está más allá de la voluntad y el entendimiento de los simples ciudadanos, que deben acoplarse a las decisiones de los elegidos. En un día cualquiera, bajo un ardiente sol, u generoso político coloca a un filósofo en una posición metafísica que es extraña a lo terrenal, al campo de la praxis del que otorga: “Yo soy político, vos no entendes”.

De esta manera el político desdeña el valor del pensamiento y lo desplaza a un plano irreal, mientras el intelectual confunde la praxis con lo que puede hacer, que normalmente se limita al ejercicio cotidiano de lo subjetivo. En medio de esta monotonía de fuerzas gravitatorias más o menos equivalentes, se encuentra una masa enorme que solo es capaz de la contemplación, con mucha fuerza, pero donde se acumulan todos los productos que usualmente llamamos “imaginario Colectivo”.

No es sorprendente entonces ver como la discusión “fútil” relacionada con el “¿Qué Hacer?”, se convierta fácilmente en un tabú indescifrable para las mayorías que generalmente serán beneficiarias o víctimas de la respuesta que surja, tanto de la metafísica como de la praxis huérfana de conocimiento. Un cambio notorio se produce cuando la intuición popular comienza a percibir el desarreglo ideológico que se produce en el seno donde las líneas se aburguesan y se proletarizan los problemas.

En ese momento se producen interesantes procesos sociales, en los que, por norma, las bases inmensas, tienden a rebasar una y otra vez a sus clases dirigentes, cuyos procesos se van llevando a cabo de manera más lenta a medida que se acoplan a la mecánica superestructural del sistema, y una y otra tienden a legitimarse mutuamente. Llega entonces el momento de revisar la teoría y la praxis; los enfoques, las estrategias y las tácticas. El neoliberalismo, por su naturaleza, hace que los agentes sociales se muevan en un entorno que tiende permanentemente al desorden, aunque no por eso dejen de responder a leyes fundamentales del desarrollo histórico.

En nuestra Honduras, las coyunturas no se cansan de demostrarnos que debemos seguir un proceso más fiel al pensamiento que al dogma, y que la posición que adoptamos, en respuesta a una crisis determinada, debe estar condicionada por la forma en que los actores sociales se relacionan en un momento concreto. Así, la verdad insurgente de un momento pasa a convertirse es un proyecto masivo insertado en el corazón mismo del Estado Burgués. El problema no radica en la transición, sino como nos vamos sujetando a las condiciones objetivas y subjetivas que tiene la pésima “costumbre” de cambiar sin avisarnos.

Mucho se habla de facciones dentro del Frente Nacional de Resistencia Popular; se dice que unas son “refundacionales” y otras “electoreras”; se afirma con terror que “nos arrastran a un escenario electorero…”, o se habla de la lucha por el poder, sin entender concretamente de que se trata este asunto tan delicado. Ahora bien, esta discusión no es de ningún modo un estancamiento; si acaso es más bien una señal de que hemos comenzado a movernos para destruir el sistema oprobioso que nos subyuga.

Ahora se habla de dialogo interno, de debate amplio de ideas, con franqueza y respeto. Nos dirigimos a un nivel cualitativo superior. Entramos al camino donde se marcan tendencias dentro del frente, pero no tendencia fatales, sino fuerzas que promueven desarrollo, y promueven la conformación de estrategias que, comienzan a ser menos “termodinámicas”, y tienden más a la cohesión frente a retos comunes.

En el debate surgen miles de ideas y posturas, pero se abre un espacio desconocido de convergencia en el que se asegura la derrota del adversario. No se promueven conspiraciones o trampas al estilo de las viejas prácticas partidistas que nos preceden, sino que se construye pensamiento valido con praxis sustentada en esa producción intelectual; se abandona el divorcio, y el político deja de ser “real” y el filósofo deja la zona de la “utopía”, por los que las bases se vuelven revolucionarias, es entonces donde suceden dos fenómenos trascendentales para la historia del país: a) Conquistamos el poder y; b) Refundamos la sociedad en que vivimos.

Si interpretamos la realidad no hay contradicción alguna entre la lucha política por el poder y la refundación del país. Simplemente una de ellas se enmarca en una lucha permanente, cotidiana, mientras la otra depende mucho de los cambios coyunturales. Sin embargo, la organización deviene obligada a preparase para ambas posibilidades. Seguir el proceso político es un hecho necesario para la auto convocatoria popular; mientras esta última resulta ser ni más ni menos que una acción profundamente política.

La discusión fundamental se centra en la vida orgánica del frente Nacional de Resistencia Popular: El mismo es una organización política que surge de la voluntad de todos los sectores que adversan el golpe de Estado y concuerdan que la democracia participativa, propuesta por el presidente José Manuel Zelaya debe concretarse para alcanzar estadios mejores de existencia para la generalidad de la población. Estas líneas pueden sonar trilladas y demagógicas, pero mientras vivamos en las mismas condiciones tercer mundistas, se repetirán una y otra vez.

Las organizaciones que integran el frente han existido antes que este, pero han propugnado siempre por un cambio estructural en la sociedad. En consecuencia, es natural pensar que el Frente Nacional de Resistencia Popular debe ser el instrumento de estas organizaciones para alcanzar este fin supremo de la lucha popular: esto debe suceder sin que cambien, ni el “fenotipo” ni el “genotipo” de cada organización, por el contrario estas deben profundizar sus luchas, además de fortalecer el frente, que se nutre de la formación, organización y movilización de sus cuadros en todo el país.

Llegados a este punto nos encontramos con la organización que tiene como meta derrotar a la oligarquía y sus podridos partidos en cualquier escenario de lucha en que nos toque encontrarnos; las experiencias de otras naciones latinoamericanas muestran que la posibilidad de refundar la sociedad se ve mejorada ostensiblemente desde el poder; si bien es cierto cada nación posee sus particularidades, también es cierto que la sociedad busca traducir en desarrollo de las fuerzas productivas la profundización de las contradicciones internas, y, en última instancia, el rompimiento de las condiciones de existencia de la formación socio económica predominante; sin que todos estos fenómenos se produzcan necesariamente de una manera única.

Nuestras ideas giran en torno de los agentes sociales y los acontecimiento, de esta manera interpretamos mejor la dialéctica del momento histórico; por eso nuestra mente no percibe, no puede “olfatear”, algunas de las intuiciones comunes a los políticos. Sin embargo, no podemos negar que un político equipado con las herramientas de análisis correctas, o un intelectual capaz de percibir lo que hacen los políticos, nos arrojan un agente social capaz, hábil y fuerte. Al final, si hemos de ganar esta lucha debemos conseguir este prototipo de individuo en cantidades suficientes para guiar al pueblo a la victoria,

Debemos rechazar el estereotipo y el dogma que nos encasilla a los agentes de cambio en categorías predeterminadas; por el contrario debemos contextualizar certeramente los liderazgos dentro de la coyuntura, y su papel intrínseco al del pueblo mismo. Además, las organizaciones comprometidas en el proceso de liberación nacional, deben ser protagonistas permanentes, y bajo ningún punto deben ser caracterizadas por su funcionalidad. Es lógico que una organización de 10, 000 miembros sea más funcional que una de mil, pero a la hora de luchar lo que cuenta es su capacidad de propiciar acontecimientos y no solo hechos.

Se ha abierto la discusión, vamos a fortalecernos políticamente, ahora, recién ahora, nos damos cuenta de la importancia del “vaso medio lleno”.


Ricardo Salgado
09/noviembre/2010

A punta de puñetazos, golpes y amenazas, empresario obliga a trabajador a renunciar a sindicato

Mario Alonso (22), un joven que trabaja en una confitería,  fue retenido, golpeado y amenazado por su patrón, Jorge Abudoj Fixione, para obligarlo a renunciar a un sindicato en la empresa, según denunció ante el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, COFADEH, este martes 30 de marzo.

De un puñetazo Abudoj Frixione, quien es dueño de la “Confitería Venus”,  le reventó el labio a Alonso quien se vio obligado a gritar pidiendo auxilio pues el denunciado le manifestó que firmaba la renuncia al sindicato o perdía la vida.
El joven mostró ante el COFADEH las señales de golpes en los labios, pierna y espalda, los cuales fueron tratados en una clínica privada.
Denunció que Abudoj Frixione no les paga el salario mínimo y tiene infinidad de denuncias ante la Secretaría del Trabajo de cuya autoridad se ha burlado reiteradamente yendo a pagar una irrisoria multa y así evita devolverles el dinero restante del salario mínimo que en la actualidad es de unos cinco mil 600 lempiras, pero que solamente les entrega tres mil 200, a un número superior a los 160 trabajadores y trabajadoras, lo que suman más de 384 mil lempiras mensuales que se quedan ilegalmente en poder del empresario confitero.
“Es bien difícil que a uno lo tengan encerrado en una oficina,  donde uno está solo , amenazado, firmar o la vida, preferí la vida y me hicieron firmar que renunciaba al sindicato y me dijeron que allí ya no me ocupaban y que si volvía me iban a sacar a patadas”, relató ante el Area de Acceso a la Justicia del COFADEH.
Agregó que cuando estaba en la etapa más crítica de la situación donde se sentía que podía perder su vida gritó  para que alguien llegara a rescatarle. Así logré salir con golpes en la pierna, brazo y labio el cual me rompió de un puñetazo, diciendo que tenía que firmarle si no estaba muerto”.
Se lamentó que la falta de empleo en Honduras hace que los trabajadores tengan que aguantar tantos vejámenes a que les someten empresarios como Abudoj Frixione, pero eso es solo por la  necesidad para poder llevar el pan de cada día a la casa.
“Él  nunca nos aumenta y  está requete demandado en la Secretaría de Trabajo- Nos da tres mil 200 lempiras, no  nos paga el salario mínimo por eso decidimos formar el sindicato porque nos maltrata demasiado a veces hasta por una semana sin razón, solo porque ese día alguien le cayó mal. A uno lo obligan a quedarse haciendo horas extras las cuales no las pagan porque le dicen que queda pendiente el dinero
Pelearé mi derecho a organización
Las horas que estuvo al filo de la muerte no le quitan las ganas de luchar y señaló con determinación que “voy a pelear mi caso porque no es justo que nos dejemos humillar , de llegar al extremo de maltratarnos y encerrarnos”
Denunció además que Abudoj Frixione hasta hace tiros dentro de la fábrica de confites para hacer sentir a los trabajadores y trabajadoras humillados, “solo porque estamos metidos en el sindicato y lo apoyamos, nos insultan y nos agreden. A las mujeres las maltratan y las ponen hacer cosas que no deben hacer”.
El COFADEH acompañó al muchacho ante la Fiscalía y solicitó un examen forense para que se constatara los golpes de que fue víctima el afectado.
Entretanto Silder Mejía, quien labora en  Mantenimiento en dicha  la Fábrica señaló que el dueño de la misma se ha pasado de la raya, “se han hecho varios intentos por hacer un sindicato en esa empresa y rápido se daba cuenta y rompía todo el movimiento, ahora que vamos bien avanzados en el sindicato está desesperado”.
El que juega con juego se quema, por eso está tirando manotadas de ahogado, se ha formado la meta de no permitir a cualquier costo que no se forme un sindicato en la empresa. Somos unos 160 a 170 empleados, él ya no puede detenerlo, aunque haga a firmar a nadie ya vamos avanzado, añadió.
Por su parte Juan Barahona, presidente Federación Unitaria de Trabajadores  de Honduras,FUTH, organización que está acompañando el proceso de sindicalización ante la Secretaría de Trabajo, expresó que “3ste señor Jorge Abudoj Fixione tiene instinto de animal, así trata a los trabajadores”.
Informó que el 24 de marzo de este año fue presentada una solicitud de inscripción del sindicato y ese mismo día la Secretaría de Trabajo notificó la protección para los empleados haciéndoselo saber al propio  Abudoj Fixione.
Denunció que el obligar a que los empleados firmen renunciando al sindicato es para presentar una oposición a la inscripción de éste ante la Secretaría de Trabajo, pero hizo un llamado a los y las trabajadoras para que se mantengan y no se dejen amedrentar porque falta poco para lograr el objetivo, al tiempo que exigió a Trabajo que acelere la personería jurídica del sindicato.
Con  respecto a las anomalías cometidas por el empresario, Barahona dijo que se puede presentar una denuncia ante la Organización Internacional del Trabajo, OIT, como una evidencia que los empresarios hondureños  no respetan  las leyes.
Desde el golpe de Estado ejecutado el 28 de junio de 2009 contra el presidente Manuel Zelaya Rosales por grupos políticos, económico, las Fuerzas Armadas y los Estados Unidos, los grupos de poder en los cuales se encuentran empresarios violadores de los derechos de sus trabajadores, han rebasado su conducta abusiva, pues han quedado con sus manos libres después de que echaron por tierra la institucionalidad del país.
El 24 de diciembre de 2008 el mandatario Zelaya aprobó el aumento al salario mínimo de unos tres mil 200 lempiras a cinco mil 500, además el quitar otros privilegios a los que estaban acostumbrados los emnpresarios del país, provocó serias reacciones de la empresa privada hondureña al extremo de propinar el golpe de Estado. Dicho salario aún no es cumplido por el sector empresarial reaccionario en detrimento de miles de trabajadores y trabajadoras.

LA PARTE Y EL TODO: EL SINDICATO Y EL FRENTE

Gustavo Zelaya

Una discusión importante que a veces surge y por ratos se oculta , que
provoca celos y desconfianza en algunos, en otros se notan actitudes
tolerantes, flexibles y también sectarismo y rigidez cuando salen a
flote nociones como la del sujeto de la revolución, el de la
vanguardia y el papel hegemónico de la clase obrera; tal polémica se
desarrolla alrededor de la manera en que está constituido el Frente
Nacional de Resistencia Popular, de él participan miembros de los
partidos legalmente inscritos (liberales, pinuistas, UD y posiblemente
algunos nacionalistas), militantes de partidos de izquierda de
tendencias variadas que tienen en común el definirse como herederos de
Marx; hay también movimientos indigenistas, campesinos, feministas,
ecologistas, religiosos, empleados públicos, pobladores, patronatos,
pequeños empresarios, organizaciones gay-lesbicas, frentes
estudiantiles de secundaria y universitarios, grupos
afrodescendientes, profesionales organizados y otros autónomos,
centrales sindicales, gremios magisteriales y muchas personas
independientes indignadas con el golpe de estado y pronunciándose
contra el autoritarismo. No sé si aquí se agota la lista, tal vez
falten algunos, pero si quiero resaltar la diversidad presente en este
movimiento social. Con distintos intereses particulares pero
coincidiendo en lo principal: en lo inmediato, con la instalación de
una Asamblea Nacional Constituyente que conduzca a la transformación
del país.

Es complicado referirse a tantas expresiones sociales ya que cada una
de ellas ha generado estilos propios de resistencia. Dentro de ellas
destaca el papel que debe jugar el Frente de Resistencia respecto a
los conflictos sindicales, gremiales o campesinos. ¿Cuál puede ser la
respuesta sobre asuntos que en apariencia no son competencia del
Frente? Por ejemplo, en la lucha magisterial por el estatuto del
docente, en el conflicto entre el SITRAUNAH y la Universidad o con la
lucha por la tierra y la vida que llevan a cabo los campesinos del
Aguan. La dificultad es mayor cuando el sistema capitalista nos ha
condicionado para hacer creer que hay ciertos conflictos sociales que
no se relacionan entre sí, que tenemos que ver los fenómenos como si
fueran autónomos, y así, la política no se vincula con la tecnología,
el salario mínimo está separado del golpe de estado, la lucha por la
constituyente nada tiene que ver con la delincuencia común, la cultura
es independiente del derecho, el feminismo no se corresponde con el
ejercicio del poder político, el auge del dengue no está ligado con la
corrupción y el saqueo de los fondos públicos, la explotación
irracional de los recursos naturales no se corresponde con la
alteración del clima . La concepción que genera el sistema quiere que
interpretemos la realidad parcialmente y vivamos en este mundo sin
darnos cuenta que existe una estrecha interrelación entre todos los
fenómenos sociales.


Para el caso, desde los días previos al golpe de estado se desató una
fuerte campaña desde los medios de comunicación desacreditando a
líderes magisteriales y sindicales, se censuraba su participación en
las protestas porque tenían un matiz “político”. Insistían en que el
problema no era gremial y que los políticos resolverían el asunto.
Todo debía quedar en manos de los expertos. Eso es parte de una visión
del mundo internalizada en muchos y que hace ver las cosas como
puestas en parcelas separadas, sin conexión entre ellas y que impide
concebir la realidad como una totalidad. Aquí se reproduce el esquema
de la fábrica y de la oficina que coloca a la cabeza de los procesos a
los gerentes y a los funcionarios, después están los empleados; es la
cadena de producción que conduce a un fin útil: generar mercancías de
consumo y preservar el sistema.

Todo debe ejecutarse y realizarse conforme lo indique ese sistema y
será más eficaz si sus unidades se mantienen dentro de los límites
señalados. Esto es lo esencial de todo este orden fabril y social:
mantenerse dentro de las funciones establecidas. De tal modo que el
sindicato sólo puede luchar por los problemas con su patrono; el solo
debe ser capaz de activar por defender su fuero y no tiene que rendir
cuentas a nadie más a que a sus agremiados. Pero las luces se
encienden cuando alguien salta sobre las funciones estipuladas por la
ley y la costumbre. Así, los profesores tienen que exigir y activar
por temas exclusivos de su colectividad, el sindicalista interesarse
en su contrato de trabajo y la dirigencia del Frente no meterse en
esos conflictos. Pero si dirigimos nuestra acción por esas reglas, si
reducimos la realidad a visiones particulares se provoca una perdida
de la independencia de participar, discutir, señalar y protestar por
las injusticias y las desigualdades sociales. Y el problema se vuelve
más profundo cuando desconfiamos del dirigente y creemos ver pruebas
de manejos oscuros de las cuotas sindicales, contubernios con la
patronal, privilegios obtenidos debido al control monopólico de la
dirigencia sindical y formas caprichosas en la dirección del
sindicato.


Todo lo anterior está relacionado con lo que ocurre en la universidad.
Hay personas que les gustaría ver a las cabezas visibles del SITRAUNAH
en prisión por un buen rato y amenazado el fuero sindical, de ser
posible hasta podría desaparecer el sindicato con tal de poner en
cintura a su dirigencia y frenar supuestos abusos cometidos por Marco
Moreno y compañía. Y cuidado si no tomamos en cuenta los antecedentes
de esta persona. Se trata de personalizar los eventos. La pretensión
es crear la opinión que el problema es Moreno, René Andino y sus
cercanos seguidores. La cuestión es delicada porque no hay forma de
desligar la lucha sindical, los conflictos agrarios, los problemas de
los docentes y la educación pública con la existencia de un sistema
social explotador en donde, con las políticas públicas de tinte
neoliberal y encubiertas con el “humanismo cristiano”, se ha
profundizado la represión, se ha dado continuidad a las muertes
selectivas de dirigentes populares, y los servicios de salud y
educación pública están en decadencia, lo mismo ocurre con la
infraestructura nacional, descuidada y sirviendo de pretexto para
acrecentar fortunas. Sistema de salud, educación pública, puertos,
carreteras dejadas en el olvido para ir preparando los procesos de
privatización de esos servicios.

Los conflictos generados en el país sólo pueden ser enfrentados
considerándolos como un todo, sólo pueden ser resueltos con la
transformación del sistema. La defensa del fuero sindical es parte de
la lucha por refundar el país, la libre sindicalización sigue siendo
justa a pesar de quien sea el dirigente del sindicato en cuestión.
Del
mismo modo que la refundación de Honduras y la instauración de la
Asamblea Nacional Constituyente es y seguirá siendo una de las causas
más nobles emprendidas por el movimiento popular independientemente de
quienes sean las personas que la conduzcan. El problema no está en la
personalidad y la conducta de alguien en particular, o en las dudas y
el recelo que provoque su diario accionar, se trata entonces, de no
ver de forma aislada ese aspecto y ponerlo en un contexto más general,
de defender las distintas expresiones de organización popular y
considerar en todo momento el fin último: la construcción de una
Honduras más justa y solidaria que logre superar el sistema
capitalista neoliberal.

25 de marzo de 2010.