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Grecia heroica

No estamos ante una crisis "griega", no se trata de la crisis de un continente, Europa, o de una moneda, el euro, como los mass media intentan hacernos pensar. Es la crisis de un sistema social caduco: el capitalismo.Por tanto, es una crisis mundial.Para alejar cualquier duda, la Bolsa de New York se hunde en otro jueves negro hacia el abismo de los infiernos de la especulación. En 20 minutos cae más de un 9%. Una caida brusca y repentina,reflejando la naturaleza de este tiempo.Y lo que está por venir.
Como reacción a la máxima especulación le sucede una de las máximas acciónes de la lucha de clases: la huelga general. Cuatro huelgas generales en mes y medio. Tal es la fuerza de las masas griegas.Ahora, sobre el suelo de Grecia está en juego el futuro de millones de familias trabajadoras de Europa. La lucha es necesaria. Sus demandas, justas.Es un deber de clase para todo el proletariado de Europa, de América Latina, de los Estados Unidos y el mundo apoyar firmemente la lucha del pueblo griego.Varios postulados aparecen como tareas urgentes para el movimiento: 1) Formar Comités de Lucha o Acción, que en si representan órganos de doble poder, para construir el poder popular; 2) Establecer Grupos de Autodefensa para evitar la represión y la infiltración del movimiento; 3) Tomar el Parlamento, abolir los poderes burgueses para transferir todo el poder a los Comités de Lucha revolucionarios.

A partir de abiertas las hostilidades sólo la máxima unidad en la acción y un solo plan conjunto democráticamente debatido, aprobado y ejecutado aseguran el triunfo. KKE, EEK, Synaspismos, PAME, la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE, sector privado), la Unión de Sindicatos de Funcionarios (Adedy), etc....todos marchando unidos con los sectores no organizados del movimiento bajo una sola bandera y un solo programa de acción.

Todos los sindicatos europeos, como el español Comisiones Obreras (CC.OO), que públicamente han manifestado su apoyo a la huelga general de 5 de mayo tienen el deber internacionalista de enviar caravanas a Atenas la próxima semana, cuandova a ser convocado un nuevo paro general que incluso podria ser de 48 horas ¡Organicen caravanas, autobuses, coches, todos quienes puedan hacia Atenas!

Los Comités de Lucha son órganos de doble poder en la calle. Organización para la acción de masas. La crisis del capitalismo hace crecer el sufrimiento del pueblo. También extiende la idea de ¡ya basta! ¡hay que hacer algo, debemos salir a luchar, hay que moverse!La acción de masas es el método, la inactividad parece un sueño lejano, se pasa de la defensiva a la ofensiva, de la critica a la proposición, de las luchas locales a la lucha nacional, de las organizaciones tradicionales a los comités de acción, que coordinan tanto la lucha de los activistas organizados como las de los no organizados.La fuerza manifestada, la organización, la coordinación, la capacidad de presión crece dia con dia. A cada ataque de la reacción, la acción de clase es mayor y más radical. Esta vez se debe lograr el objetivo de tomar el Parlamento y romper la baraja sobre la mesa.Hay que poner fin al juego que pretende que la crisis la paguen los trabajadores y no quienes la crearon, los ricos.Sólo el socialismo, la democracia obrera es alternativa. La bancarrota del reformismo sin reformas ha quedado más que evidenciada.El capitalismo ya no podrá volver a ofrecer a los pueblos de Europa periodos de crecimiento como en el pasado, aunque fueran basados en la sobreexplotación de los pueblos del mal llamado "Tercer Mundo" y a costa de la salud, el endeudamiento y la precarización de los trabajadores del "Primer Mundo".

Todos se unen la movimiento, como una sola fuerza, todos buscan la unidad en la acción y una dirección capaz de llevarles a la victoria. Los Comités de Acción no sólo unifican la lucha sino que aparecen cuando las masas pasan de la revuelta a la revolución.Son su expresión en la práctica del periodo que se vive. El Comité de Acción surge cuando el movimiento es tan grande que no es suficiente para ser dirigido con los partidos tradicionales de la clase, en este caso excluido el PASOK, si bien en el curso de los acontecimientos algún ala de izquierda de ese partido pudiera simpatizar o sumarse a la protesta, se puede pensar en alguna ligada al frente sindical.Una mayor responsabilidad recae ahora en los dirigentes del Partido Comunista (KKE), la antigua escisión por la izquierda Synaspismos y el Frente sindical PAME.Salvo en paises del norte de Europa, debido a la afiliación sindical obligatoria, los sindicatos no llegan nunca a englobar poco más allá de un 20% de la clase trabajadora. Y se trata de sus sectores más calificados y mejor pagados.La mayoría oprimida de la clase sólo participa de forma episódica en momentos de ascenso excepcional del movimiento. En Grecia, éste es uno de esos momentos.En síntesis, la tarea que la historia coloca ante el proletariado griego no es otra que construir el poder popular, abolir los poderes burgueses y las deudas de usura y rapiña, producto de la especulación, tomar al asalto el Parlamento, detener al actual gobierno griego y al anterior de la derecha de ND, satélites de los imperialismos alemán y USA, y juzgarlos por un Tribunal Popular, avanzar en el principio del fin del capitalismo, derribar y enterrar la sociedad burguesa para construir una democracia obrera, en el camino del socialismo en Europa, y no esa caricatura falsa pregonada demagógicamente por Yorgos Papandreu y adlateres que sólo ha servido para enriquecer las arcas de sus amos capitalistas.

La oligarquía bancaria enfrenta a Obama y su reforma financiera



 Casi dos años después de estallar la crisis financiera más grande desde la gran depresión, los políticos en Washington están en la recta final para promover una reforma financiera, mientras una oligarquía bancaria intenta diluir lo más posible estas medidas, de manera que aún no es posible determinar si el triunfador de esta batalla será el interés público o los poderosos intereses de Wall Street.

El Senado empezó hoy sus maniobras legislativas para promover una legislación de reforma financiera, y aunque los republicanos lograron detener el comienzo del debate formal, sólo es un revés temporal para la prioridad del presidente Barack Obama y los líderes demócratas. El propio líder de la minoría republicana, Mitch McConnell, indicó que está seguro de que se aprobará una reforma después de más negociaciones.

Obama reprobó a los republicanos: algunos de estos senadores podrían creer que esta obstrucción es una buena estrategia política, y otros podrían ver la demora como una oportunidad de llevar este debate a puertas cerradas, donde los cabilderos de la industria financiera pueden diluirlo o matarlo, afirmó, con lo que mantuvo la presión política.

Todos los políticos en Washington entienden que necesitan demostrar que están haciendo algo, ya que existe enorme presión pública para imponer controles a Wall Street. Una encuesta del Washington Post/ABC News divulgada ayer  reportó que casi dos tercios de los estadunidenses favorecen mayores controles gubernamentales sobre el sector financiero.

Además, la demanda por fraude de alto perfil contra la empresa financiera Goldman Sachs, la más poderosa del país, anima a los políticos a mostrar que adoptan medidas contra ese tipo de actividades ante un público disgustado con la avaricia de ese sector.

Por lo tanto, se espera que en los próximos días culmine la batalla por una reforma financiera, la cual buscará evitar que se repita la gran crisis que estalló en 2008 con la legislación actual. Con la reforma se incorporarán medidas para imponer controles sobre algunas interacciones financieras riesgosas, un proceso para liquidar de manera ordenada empresas grandes en crisis y una nueva agencia de monitoreo para los consumidores, entre otras cosas.

Pero los banqueros y sus aliados están confiados en que podrán continuar —incluso con una reforma— más o menos con el business mas usual. No por nada han contratado cientos de cabilderos que han trabajado intensamente durante meses para hacer todo lo posible a fin de descarrilar, o si no, por lo menos debilitar lo más posible las iniciativas de reforma. Algunos calculan que el sector financiero ha gastado hasta un millón de dólares diarios en este esfuerzo, además de contar con políticos que se beneficiaron durante años con la generosidad de las contribuciones de los banqueros a sus campañas electorales.

Lo que no cambiará

De hecho, la reforma no alcanzará cambiar lo que muchos dicen que es una de las causas fundamentales de la crisis: las empresas financieras demasiado grandes para fallar, o sea, las que operan sabiendo que por su tamaño es casi imposible que el gobierno permita su colapso por el impacto devastador que tendría en la economía.

Seis megaempresas financieras estadunidenses tienen bienes equivalentes a 60 por ciento del PIB, afirma Simon Johnson, ex economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (en los noventa tenían menos de 20 por ciento como proporción del PIB). En entrevista con Bill Moyers en su programa en PBS, Johnson, ahora profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts, afirma que existe una oligarquía financiera compuesta por estas megaempresas. Los grandes bancos se volvieron más fuertes como resultado del rescate financiero. Parecería extraordinario, pero es verdad. Usan esa fuerza económica más grande para ejercer más poder político. Y usan ese poder político para correr los mismos riesgos que nos llevaron a este desastre en septiembre de 2008.

Los seis megabancos que identifica son Goldman Sachs, Morgan Stanley, JP Morgan Chase, Citigroup, Bank of America y Wells Fargo. Simon, junto con James Kwak, acaban de publicar un libro sobre este fenómeno, y argumenta que dos años después de la crisis el país continúa bajo el poder de una oligarquía que hoy día es más grande, más rica y más resistente a toda regulación. Johnson dice que usa el término oligarquía en su definición clásica de poder político derivado del poder económico, y advierte que es “desproporcionada, injusta, muy improductiva… es una oligarquía como las que vemos en otros países”, afirmó en su entrevista con Moyers.

El más poderoso de esta oligarquía, tanto en términos económicos como políticos, es Goldman Sachs, el cual está ahora inmiscuido en lo que podría ser un enorme escándalo, acusado de un fraude que ilustra perfectamente el juego financiero que tanta ira ha provocado en la opinión pública, donde Wall Street gana siempre, sin importar quién más gana o pierde.

Resulta que Goldman Sachs vendió un instrumento de inversión basado en hipotecas subprimas –las acusadas de llevar a la implosión financiera– a un grupo de clientes, mientras otra parte de la empresa apostaba a que estas mismas inversiones se desplomarían. Eso ocurrió y nutrió la crisis, pero la empresa aparentemente ganó millones más con estas apuestas de lo que perdió con esos instrumentos. Ese será el tema de una audiencia este martes ante el Senado, donde se presentarán los más importantes ejecutivos de la firma para explicar qué pasó.

Por otro lado, aun con las promesas de reforma, hay razones por las cuales el público no necesariamente confía en que el gobierno está dedicado a defender el interés público. Como reportó La Jornada hace un par de días, una investigación oficial reveló que decenas de los funcionarios de alto rango de la Comisión de Valores (SEC), la agencia federal encargada de supervisar y monitorear a Wall Street, pasaban hasta ocho horas al día viendo pornografía digital, mientras estallaba la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

Para millones de personas en Estados Unidos y el resto del mundo afectados por la crisis financiera y económica, Roma aún arde como resultado de la pornografía financiera producida conjuntamente por Wall Street y Washington.

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/27/index.php?section=economia&article=020n1eco

Estados Unidos busca secuestrar de nuevo América Latina, a través de las oligarquías criollas y vasallos

26/03/2010 16:48:00 El Libertador
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Es preciso recordar que estos ataques tienen una larga historia. Comienzan desde el triunfo mismo de la revolución pero, como política oficial y formal del gobierno de Estados Unidos se inician el 17 de marzo de 1960 cuando el Consejo de Seguridad Nacional aprueba el "Programa de Acción Encubierta" contra Cuba propuesto por el entonces Director de la CIA, Allen Dulles.
Por: Atilio A. Boron
La "prensa libre" de Europa y las Américas -ésa que mintió descaradamente al decir que existían armas de destrucción masiva en Iraq o que calificó de "interinato" al régimen golpista de Micheletti en Honduras- ha redoblado su feroz campaña en contra de Cuba. Se impone, por lo tanto, distinguir entre la razón de fondo y el pretexto.

La primera, y que establece el marco global de esta campaña, es la contraofensiva imperial desencadenada desde los finales de la Administración Bush y cuyo ejemplo más rotundo fue la reactivación y movilización de la IV Flota. Contra los pronósticos de algunos ilusos esta política, dictada por el complejo militar-industrial, no sólo se continuó sino que se profundizó mediante el reciente tratado firmado por Obama y Uribe mediante el cual se concede a los Estados Unidos el uso de por lo menos siete bases militares en territorio colombiano, inmunidad diplomática para todo el personal estadounidense afectado a sus operaciones, licencia para introducir o sacar del país cualquier clase de cargamento sin que las autoridades del país anfitrión puedan siquiera tomar nota de lo que entra o sale y el derecho de los expedicionarios norteamericanos a ingresar o salir de Colombia con cualquier carnet que acredite su identidad.

Como si lo anterior fuera poco, la política de Washington reconociendo la "legalidad y legitimidad" del golpe de estado de Honduras y las fraudulentas elecciones subsecuentes es una muestra más de la perversa continuidad que liga las políticas implementadas por la Casa Blanca, con independencia del color de la piel de su principal ocupante. Y en esa contraofensiva general del imperio, el ataque y la desestabilización de Cuba juega un papel de gran importancia.

Estas son las razones de fondo. Pero el pretexto para este relanzamiento fue el fatal desenlace de la huelga de hambre de Orlando Zapata Tamayo, potenciado ahora por idéntica acción iniciada por otro "disidente", Guillermo Fariñas Hernández y que será seguida, sin duda, por las de otros partícipes y cómplices de esta agresión. Como es bien sabido, Zapata Tamayo fue (y sigue siendo) presentado por esos "medios de desinformación de masas-como adecuadamente los calificara Noam Chomsky- como un "disidente político" cuando en realidad era un preso común que fue reclutado por los enemigos de la revolución y utilizado sin escrúpulos como un mero instrumento de sus proyectos subversivos. El caso de Fariñas Hernández no es igual, pero aún así guarda algunas similitudes y profundiza una discusión que es imprescindible dar con toda seriedad.

Es preciso recordar que estos ataques tienen una larga historia. Comienzan desde el triunfo mismo de la revolución pero, como política oficial y formal del gobierno de Estados Unidos se inician el 17 de marzo de 1960 cuando el Consejo de Seguridad Nacional aprueba el "Programa de Acción Encubierta" contra Cuba propuesto por el entonces Director de la CIA, Allen Dulles.

Parcialmente desclasificado en 1991, ese programa identificaba cuatro cursos principales de acción, siendo los dos primeros "la creación de la oposición" y el lanzamiento de una "poderosa ofensiva de propaganda" para robustecerla y hacerla creíble. Más claro imposible. Tras el estruendoso fracaso de estos planes George W. Bush crea, dentro del propio Departamento de Estado, una comisión especial para promover el "cambio de régimen" en Cuba, eufemismo utilizado para evitar decir "promover la contrarrevolución". Cuba tiene el dudoso privilegio de ser el único país del mundo para el cual el Departamento de Estado ha elaborado un proyecto de este tipo, ratificando de este modo la vigencia de la enfermiza obsesión yanqui por anexarse la isla y, por otro lado, lo acertado que estaba José Martí cuando alertó a nuestros pueblos sobre los peligros del expansionismo norteamericano.
El primer informe de esa comisión, publicado en 2004, tenía 458 páginas y allí se explicitaba con gran minuciosidad todo lo que se debía hacer para introducir una democracia liberal, respetar los derechos humanos y establecer una economía de mercado en Cuba. Para viabilizar este plan se asignaban 59 millones de dólares por año (más allá de los que se destinarían por vías encubiertas), de los cuales 36 millones estarían destinados, según la propuesta, a fomentar y financiar las actividades de los "disidentes". Para resumir, lo que la prensa presenta como una noble y patriótica disidencia interna parecería más bien ser la metódica aplicación del proyecto imperial diseñado para cumplir el viejo sueño de la derecha norteamericana de apoderarse definitivamente de Cuba.

Dicho lo anterior se impone una precisión conceptual. No es casual que la prensa del sistema hable con extraordinaria ligereza acerca de los "disidentes políticos" encarcelados en Cuba. Pero, ¿son "disidentes políticos" o son otra cosa? Sería difícil decir que todos, pero con toda seguridad la mayoría de quienes están en prisión no se encuentran allí por ser disidentes políticos sino por una caracterización mucho más grave: "traidores a la patria." Veamos esto en detalle. En el célebre Diccionario de Política de Norberto Bobbio el politólogo Leonardo Morlino define al disenso como "cualquier forma de desacuerdo sin organización estable y, por tanto, no institucionalizada, que no pretende sustituir al gobierno en funciones por otro, y tanto menos derribar el sistema político vigente.

El disenso se expresa sólo en el exhortar, persuadir, criticar, hacer presión, siempre con medios no violentos para inducir a los decision-makers a preferir ciertas opciones en lugar de otras o a modificar precedentes decisiones o directivas políticas.

El disenso nunca pone en discusión la legitimidad o las reglas fundamentales que fundan la comunidad política sino sólo normas o decisiones bastante específicas." (pp. 567-568) Más adelante señala que existe un umbral el que, una vez traspasado, convierte al disenso, y a los disidentes, en otra cosa. "El umbral es cruzado cuando se ponen en duda la legitimidad del sistema y sus reglas del juego, y se hace uso de la violencia: o cuando se incurre en la desobediencia intencional a una norma; o, por fin, cuando el desacuerdo se institucionaliza en oposición, que puede tener entre sus fines también el de derrumbar el sistema." (p. 569).
En la extinta Unión Soviética dos de los más notables disidentes políticos, y cuyo accionar se ajusta a la definición arriba planteada, fueron el físico Andrei Sakharov y el escritor Alexander Isayevich Solzhenitsyn; Rudolf Bahro lo fue en la República Democrática Alemana; Karel Kosik, en la antigua Checoslovaquia; en los Estados Unidos sobresalió, al promediar el siglo pasado, Martin Luther King; y en el Israel de nuestros días Mordekai Vanunu, científico nuclear que reveló la existencia del arsenal atómico en ese país y por lo cual se lo condenó a 18 años de cárcel sin que la "prensa libre" tomara nota del asunto.

La disidencia cubana, a diferencia de lo ocurrido con Sakharov, Solzhenitsyn, Bahro, Kosik, King y Vanunu, se encuadra en otra figura jurídica porque su propósito es subvertir el orden constitucional y derribar al sistema. Además, y este es el dato esencial, pretende hacerlo poniéndose al servicio de una potencia enemiga, Estados Unidos, que hace cincuenta años agrede por todos los medios imaginables a Cuba con un bloqueo integral (económico, financiero, tecnológico, comercial, informático), con permanentes agresiones y ataques de diverso tipo y con una legislación migratoria exclusivamente desarrollada (la "Ley de Ajuste Cubano") para la isla y que estimula la migración ilegal a Estados Unidos poniendo en peligro la vida de quienes quieren acogerse a sus beneficios.

Mientras Washington levanta un nuevo muro de la infamia en su frontera con México para detener el ingreso de inmigrantes mexicanos y a los procedentes de Centroamérica, concede todos los beneficios imaginables a quienes, viniendo de Cuba, pongan pie en su territorio. Quienes reciben dinero, asesoría, consejos, orientaciones de un país objetivamente enemigo de su patria y actúan en congruencia con su aspiración de precipitar un "cambio de régimen" que ponga fin a la revolución, ¿pueden ser considerados "disidentes políticos"?

Para responder olvidémonos por un momento de las leyes cubanas y veamos lo que establece la legislación en otros países. La Constitución de Estados Unidos fija en su Artículo III, Sección 3 que "El delito de traición contra los Estados Unidos consistirá solamente en tomar las armas contra ellos o en unirse a sus enemigos, dándoles ayuda y facilidades." La sanción que merece este delito quedó en manos del Congreso; en 1953 Julius y Ethel Rosenberg fueron ejecutados en la silla eléctrica acusados de traición a la patria por haberse supuestamente "unido a sus enemigos" revelando los secretos de la fabricación de la bomba atómica a la Unión Soviética. En el caso de Chile, el Código Penal de ese país establece en su Artículo 106 que "Todo el que dentro del territorio de la República conspirare contra su seguridad exterior para inducir a una potencia extranjera a hacer la guerra a Chile, será castigado con presidio mayor en su grado máximo a presidio perpetuo.

Si se han seguido hostilidades bélicas la pena podrá elevarse hasta la de muerte."
En México, país que ha sido víctima de una larga historia de intervencionismo norteamericano en sus asuntos internos, el Código Penal califica en su artículo 123 como delitos de traición a la patria una amplia gama de situaciones como realizar "actos contra la independencia, soberanía o integridad de la nación mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero; tome parte en actos de hostilidad en contra de la nación, mediante acciones bélicas a las órdenes de un estado extranjero o coopere con este en alguna forma que pueda perjudicar a México; reciba cualquier beneficio, o acepte promesa de recibirlo, con en fin de realizar algunos de los actos señalados en este artículo; acepte del invasor un empleo, cargo o comisión y dicte, acuerde o vote providencias encaminadas a afirmar al gobierno intruso y debilitar al nacional."

La penalidad prevista por la comisión de estos delitos es, según las circunstancias, de cinco a cuarenta años de prisión. La legislación argentina establece en el artículo 214 de su Código Penal que "Será reprimido con reclusión o prisión de diez a veinticinco años o reclusión o prisión perpetua y en uno u otro caso, inhabilitación absoluta perpetua, siempre que el hecho no se halle comprendido en otra disposición de este código, todo argentino o toda persona que deba obediencia a la Nación por razón de su empleo o función pública, que tomare las armas contra ésta, se uniere a sus enemigos o les prestare cualquier ayuda o socorro."

No es necesario proseguir con esta somera revisión de la legislación comparada para comprender que lo que la "prensa libre" denomina disidencia es lo que en cualquier país del mundo -comenzando por Estados Unidos, el gran promotor, organizador y financista de la campaña anticubana- sería caratulado lisa y llanamente como traición a la patria, y ninguno de los acusados jamás sería considerado como un "disidente político." En el caso de los cubanos, la gran mayoría de los llamados disidentes (si no todos) están incursos en ese delito al unirse a una potencia extranjera que está en abierta hostilidad contra la nación cubana y recibir de sus representantes -diplomáticos o no- dinero y toda suerte de apoyos logísticos para, como señala la legislación mexicana, "afirmar al gobierno intruso y debilitar al nacional."

Dicho en otras palabras, para destruir el nuevo orden social, económico y político creado por la revolución. No sería otra la caracterización que adoptaría Washington para juzgar a un grupo de sus ciudadanos que estuviera recibiendo recursos de una potencia extranjera que durante medio siglo hubiese acosado a los Estados Unidos con el mandato de subvertir el orden constitucional. Ninguno de los genuinos disidentes arriba mencionados incurrieron en sus países en tamaña infamia. Fueron implacables críticos de sus gobiernos, pero jamás se pusieron al servicio de un estado extranjero que ambicionaba oprimir a su patria. Eran disidentes, no traidores.

Crean Comité por Los Cinco en República Dominicana



Divulgará la verdad sobre el caso de los antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos desde hace más de 11 años
Redacción Internacional
El Comité por la Liberación de Los Cinco quedó constituido este viernes en Santiago de los Caballeros, la segunda ciudad dominicana en importancia, en presencia de la diputada Magali Llort, madre de Fernando González, uno de los cinco antiterroristas cubanos injustamente encarcelados en Estados Unidos desde hace más de 11 años.
El grupo fue juramentado por el embajador cubano, Juan Astiasarán, y se comprometió a sumar nuevos miembros y difundir la verdad sobre el caso de los cubanos presos.
Un encuentro fue celebrado en la Alianza Cultural Cibaeña, asociación fundada a fines del Siglo XIX, al que asistieron catedráticos, comunicadores, profesores y dirigentes de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP).
La legisladora cubana dijo que "nos llega muy dentro del corazón encontrarnos con personas como ustedes, a las que no conocemos, pero han abrazado nuestra causa".
Reseñó que en los momentos actuales a los abogados de la defensa queda el recurso legal de solicitar el Habeas Corpus, pero existe la convicción de que a través de los canales jurídicos es poco lo que puede lograrse por el matiz político impuesto al caso por el gobierno estadounidense.
Apoyó el análisis en que personas que han sido condenadas por entregar información sensible a países adversarios de Estados Unidos han sido excarcelados por mandato presidencial, a diferencia de los cinco cubanos, que sólo protegían a su pueblo del terrorismo.
Con tal motivo, citó las palabras de Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, quien dijo que el presidente estadounidense puede enmendar esa injusticia de un plumazo, por lo que la presión de la opinión pública es vital.
"Como madre les pido que la causa de Los Cinco los una a todos, no podemos defraudar a nuestros pueblos de América".
Reveló que está en elaboración una tarjeta postal, ilustrada con un dibujo de Antonio Guerrero, con una carta al dorso para remitírsela al presidente Barack Obama, la cual comenzará a ser distribuida en breve.
Ramona Jiménez, de la dirección de la ADP aquí, llamó a sus coterráneos a abroquelarse en torno a la lucha por la excarcelación de Los Cinco Héroes y la importancia de esta actividad en momentos en que arrecia la campaña mediática contra Cuba.
De su lado, Yolanda Santana, del Comité de Amigos de Cuba, subrayó que "la tierra americana es menos árida desde la firma del Manifiesto de Montecristi por José Martí y Máximo Gómez cuyo ejemplos se sintetizan en la firmeza de Los Cinco”.
En el acto intervino asimismo Juan Gómez, del Partido Fuerza de la Revolución, quien trazó un paralelo entre la prisión de los cinco antiterroristas cubanos y la sufrida durante más de un cuarto de siglo por el líder surafricano Nelson Mandela, otro que nunca claudicó, a pesar de los maltratos y vejámenes que sufrió.

Demonizar a Cuba


El principal obstáculo que encuentra el imperialismo para derrotar a la Revolución cubana no es militar, ni económico; es moral. De alguna “inexplicable” manera Cuba conserva el prestigio internacional y el consenso interno, pese al desgaste de medio siglo bajo los efectos de un implacable bloqueo y de una sostenida campaña mediática en su contra, pese al derrumbe –veinte años atrás--, y al descrédito, de un “campo socialista” del que hoy se enumeran las manchas y se ignora la luz. Los ideólogos de la derecha saben que ese prestigio moral invalidaría cualquier victoria militar o económica sobre la Isla: en política la única victoria posible es cultural. Lo demás puede llamarse ocupación, asfixia, imposición; y todas son variantes que posponen la victoria del supuesto derrotado. Por eso se han lanzado a fondo, sin medias tintas, en una guerra cultural que lo involucra todo. Una guerra, por supuesto, que no busca ni pide verdades o principios: una guerra para revertir convicciones y sentimientos, que se apoya en la fuerza de los medios de comunicación. ¿O acaso la demonización de la cultura árabe –pueblo que fatalmente habita sobre grandes reservas de petróleo--, no antecede y acompaña a la guerra de exterminio que sufren sus estados “desobedientes”? Lanzarse a fondo significa que esos ideólogos deben repetir sin sonrojos, sin bajar la mirada, que el Che Guevara, el Guerrillero Heroico, fue un asesino; que Batista, el asesino, fue en realidad un buen gobernante; que Cuba, la nación que más vidas ha salvado en el mundo –incluyendo la de sus enemigos--, disfruta de la muerte. El gobierno de Obama es un excelente portaaviones para bombarderos ideológicos: un rostro negro, un perfil intelectual, una sonrisa seductora. Un enorme y moderno buque que asume poses de crucero, que finge no atacar: para eso están sus aviones, y los pilotos díscolos que a veces despegan de noche, mientras el capitán duerme. Lo cierto es que la ola de irrespetos colectivos que Obama encontró en su traspatio latinoamericano tras la toma de posesión era tan colosal, que la guerra no podía de ningún modo resolverse únicamente por la fuerza. No digo sin la fuerza, digo que no solo por la fuerza. Era imprescindible un golpe de estado aleccionador --y para ello estaba el eslabón más débil, Honduras--, pero un golpe que se acompañase de excusas leguleyas, de trámites burocráticos, de condenas públicas y de privados apretones de mano. Un nuevo concepto para legitimar culturalmente ciertos golpes de estado: en lo adelante la democracia dejará de serlo, si la mayoría del pueblo expresa electoralmente su inconformidad con una legislación que garantiza los intereses imperialistas. Y será legítimo el uso de la fuerza, la de los militares claro, no la del pueblo. A nadie parecen importarle los líderes sindicales que el gobierno de facto –el que dio el golpe y el que acaba de auto elegirse en estado de sitio--, asesina todos los días. Pero los objetivos más importantes de la guerra cultural son dos: Cuba y Venezuela.
Fue quizás en Trinidad y Tobago donde Obama comprendió que el prestigio de Cuba era inmenso. Al término de aquella Cumbre en la que estrenaba su sonrisa, habló de la “utilización” del internacionalismo médico de la Revolución cubana con supuestos fines propagandísticos. Sé que ese prestigio es algo que atormenta a los ideólogos de la derecha, que sueñan con hacer desertar a todos los médicos cubanos. El País, órgano de la trasnacional PRISA en España, califica a la izquierda que apoya a Cuba de estalinista y de “nostálgica”. Nuestros pequeños ideólogos de Miami, México o Barcelona, tratan de dilucidar, con ínfulas academicistas, las razones de esa simpatía internacional y organizan cartas de condena que llevan de puerta en puerta. Usan todas las armas para disuadir a los solidarios; también el chantaje político, y si es preciso el fusilamiento mediático. La guerra es a muerte. Los diplomáticos de Estados Unidos y de algunos países europeos servidores de su política ya no se esconden en Cuba, caminan sin pudor junto a los disidentes que construyen y pagan. Usurpan los símbolos de la Revolución, de la izquierda y los rellenan de contenido contrarrevolucionario: plagian a las Madres de Mayo –a las que siempre despreciaron y combatieron--, para construir a las Damas de Blanco. Son ingredientes para un buen cóctel: mujeres dolientes y mujeres acompañantes, ropa blanca (además de símbolo de paz, en Cuba ese color adquiere otros significados religiosos, para nada católicos), gladiolos, y no obstante, misas católicas. Lo que importa es el encuadre de la cámara. Ponga usted el dibujo, que yo pongo la guerra, decía Hearst en 1898; construya el set y filme la escena –si usted prefiere, twitéela--, que yo escribo el guión, dicen ahora.
Demonizar a Cuba. Hacer que los niños de las escuelas españolas sientan lástima de los niños cubanos, escolarizados, saludables, como pocos en América Latina. Que los ciudadanos honestos que apenas tienen tiempo para sobrevivir en medio de una crisis económica que amenaza su tranquilidad primer-mundista, se compadezcan de los cubanos, más pobres, es cierto, y sin embargo más protegidos, y pese a todo, más libres como seres humanos. Que miren a Cuba y se desentiendan de lo que ocurre en Iraq, o en Palestina, o en América Latina. O en España. Convertir al ALBA –ese maravilloso sistema de solidaridad entre pueblos--, en un emporio de oscuros intereses ideológicos. Lo difícil, sin embargo, es que una operación cultural de carácter mediático pueda saltarse o revertir la vivencia de cientos de miles de latinoamericanos, de africanos, de asiáticos, de norteamericanos y de europeos, que han recibido la solidaridad cubana y venezolana. Lo difícil, es ocultar el sol con un dedo, aún cuando ese dedo lleve el anillo imperial.

blog del autor: la-isla-desconocida.blogspot.com

Manual para destruir un país

Luis Britto García
Venezuela

1.Cuando navegando sin saber dónde vas encuentres tierra, afirma que la has descubierto y extermina todos los pobladores.
2.Si exterminados los pobladores no encuentras quien te trabaje gratis, secuestra centenares de miles de africanos y conviértelos en esclavos, hasta tener una proporción de más de ocho esclavos por cada colono.
3.Para amansarlos dáles con el látigo por las espaldas y por la cabeza con una religión que los fuerce a adorar a sus explotadores.
4.Viola a las esclavas y encomienda a los mulatos que nazcan las más espantosas tareas de represión contra sus hermanos.
5.A fin de evidenciarles la superioridad moral de sus amos, entrega el país en 1697 a los filibusteros de La Tortuga al mando del pirata Du Casse.
6.Incrementa la explotación hasta que Haití en 1791 produzca 89.000 toneladas de azúcar, más que Barbados, Jamaica y Cuba juntas, asegurando al mismo tiempo que para los productores la vida más amarga del mundo.
7.Proclama en la metrópoli francesa en 1789 la Libertad, la Fraternidad y la Igualdad, pero cuando lo esclavos se subleven reclamándolas en 1791, envía en 1801 una expedición de 40.000 veteranos para impedir que los haitianos sean tratados como hombres y como ciudadanos.
8.Acepta en 1816 la generosa ayuda de Haití para llevar adelante la Independencia de América Latina, pero olvida invitarla al Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826.
9.Después de que los esclavos sublevados derroten a los 40.000 invasores en 1804, espera hasta 1826 para reconocer su Independencia, a cambio de una indemnización de 150 millones de francos oro a ser pagados, no a los esclavos, sino a sus antiguos amos.
10.Espera a que esa deuda demoledora destruya lo que no devastó la guerra de liberación, y propicia en 1915 una invasión por Estados Unidos que ocupe el país hasta 1934.
11.Durante esa ocupación militar avanza las privatizaciones: Naturaleza privatizada (en 1925 estaba destruido 60% de los bosques, hoy el 98%), sociedad privatizada (80% de pobreza) educación privatizada (52% de analfabetismo) sanidad privatizada (mortalidad infantil de 110 niños muertos por cada mil nacidos vivos) tierra privatizada (el 70% de los campesinos no la posee) seguridad social privatizada (abolidas las pensiones de vejez y el derecho de huelga) privatizados los salarios (dólar y medio diario) beneficios privatizados (los inversionistas extraen 500 % de ganancias) comercio privatizado (el 70% de las exportaciones son para Estados Unidos) privatizadas las islas (fueron entregadas Cayemite y La Tortuga) privatizados los derechos humanos (30.000 opositores desaparecidos en l5 años) sangre privatizada (la compran a 3 dólares el litro y la revenden a 25).
12. Al retirar las tropas, deja el país ocupado por dinastías de dictadores brutales que asesinen a todo el que luche por la mejora del nivel de vida, las reformas sociales o la democracia.
13. Si algún candidato gana elecciones democráticas, apoya un golpe de Estado que lo derribe, lo secuestre y lo exilie.
14. Tras el golpe, privatiza la Minoterie d´ Haití y Ciment d´ Haití, las empresas de harina de trigo y de cemento, y véndeselas a una empresa de Kissinger, para que en caso de emergencia los haitianos no tengan pan ni cemento para reconstruir su país.
15. Si el dictador que exilia al demócrata es depuesto por el pueblo, invade de nuevo Haití con dieciocho buques de guerra, dos portaaviones nucleares, decenas de helicópteros Blackhawk, vehículos blindados y seis mil soldados gritando: "No estamos en guerra; vinimos a restaurar la democracia y suministrar ayuda humanitaria".
16. Restaurado el dictador, deja el país de nuevo ocupado con fuerzas militares de la ONU.
17. Si a pesar de todo un presidente elegido democráticamente y depuesto vuelve del exilio y gana de nuevo las elecciones en 2001, impide la llegada de toda ayuda externa, impón un bloqueo, apoya otro golpe de Estado, secuestra al demócrata y exílialo a Suráfrica.
18. Oculta denuncias como de la Marguerite Laurent, de la Red del Liderazgo Haitiano de Juristas y defensora de Jean Bertrand-Aristide, quien sostiene que "Está probado que Estados Unidos encontró petróleo en Haití hace decenios y debido a las circunstancias geopolíticas de aquella época tomó la decisión de mantener en reserva el petróleo haitiano para cuando se agotara el de Oriente Próximo. Esto está detallado por el Dr. Georges Michel en un artículo fechado el 27 de marzo de 2004, en el que resume la historia de las exploraciones y reservas petrolíferas de Haití, y en las investigaciones del Dr. Ginette y de Daniel Mathurin. También hay evidencias de que esas mismas grandes compañías petroleras estadounidenses y sus interrelacionados monopolios de ingeniería y subcontratistas de defensa hicieron planes, hace decenios, para las aguas de los fondeaderos de Haití, ya fuera para refinerías de petróleo o para desarrollar lugares de almacenamiento o depósitos donde el crudo pudiera ser almacenado y después transbordado a pequeños buques petroleros para suministrar a EE.UU. y a los puertos del Caribe. Esto está detallado en un documento sobre la Dunn Plantation en Fort Liberte de Haití” "(Cintia McKinney: Global Research).
19. Utiliza sin declaratoria de guerra contra el país víctima todo el repertorio de armas sicológicas, químicas, bacteriológicas, virales, climáticas y tectónicas que puedan producir los laboratorios del mal.
20. Cuando el desastre natural se abata sobre un pueblo que ha soportado tantas catástrofes políticas y sociales, ocupa sus aeropuertos y puntos estratégicos con unidades de la IV Flota, de la 82 División Aerotransportada, 20.000 marines armados y 3.500 soldados más de la ONU, para impedir la llegada de socorros, acabar a balazos con aquellos a quienes el sismo no haya exterminado y convertir el país en base militar.
Vuelto así el país inmolado a la esclavitud, no olvides que este Manual es talla única y se aplica a todos los países del mundo, con la única diferencia del turno.