Igualito que en Honduras

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Irlanda: de "tigre celta" a gato tercermundista

Por Raúl Arroyave Arango, Director del Departamento de Relaciones Internacionales

Informaciones de la CUT editadas en Rebanadas:
Rebanadas de Realidad - CUT, Bogotá, 24/11/10.-

Introducción

Después de ocho siglos de dominio inglés, Irlanda proclamó su independencia en 1919. Guerras, hambrunas y emigración identifican al sufrido pueblo irlandés. El largo conflicto con los británicos por su liberación continuó a lo largo del siglo XX y una de sus provincias, Ulster o Irlanda del Norte, terminó de facto anexionada. Irlanda forma parte de la Unión Europea desde la creación de esta a fines de 1993, habiendo pertenecido antes a la Comunidad Económica Europea.
Con una población equivalente a la mitad de la población bogotana, Irlanda tiene la segunda tasa de desempleo más alta de Europa, con el 13 por ciento, superada sólo por España, donde llega al 19.8%. En la actualidad es uno de los países que padecen con más acritud el ensañamiento de la crisis hipotecaria que, habiendo estallado a finales de 2008 en Nueva York, sigue estremeciendo los cimientos del sistema capitalista.
Hasta hace pocos años su economía se consideraba pujante y estable. Llegó a comparársela con la situación, también de ficticio esplendor, de los llamados “tigres asiáticos” a principios de la década de los 90, en los albores del neoliberalismo.Para el año 1999 Irlanda registró un crecimiento del PIB del 11%, un auge económico que a la postre resultó falso e inflado artificialmente por la especulación financiera, pues los bancos desembolsaron préstamos a granel y sin regulación alguna generando las burbujas hipotecarias. Además, la inversión extranjera directa de las multinacionales fue atraída con gabelas y exenciones tributarias exorbitantes y con la proliferación de zonas francas. El crecimiento se produjo al mismo ritmo de la burbuja inmobiliaria que explotó junto con la crisis del otoño de 2008. La piñata de préstamos, hipotecas e inmensas deudas de los constructores terminó con una nacionalización bancaria al costo de 45 mil millones de euros con cargo al erario, la clásica movida de “socializar las pérdidas”. Todo ello contribuyó a la acumulación de un abultado déficit fiscal del 32% del PIB en el presente año y al estallido de la crisis que clama por oneroso rescate.
El dólar, abundante y barato, vehículo principal de la especulación financiera

La política monetaria expansiva adelantada por la Reserva Federal de los Estados Unidos desde hace dos años raya en la irresponsabilidad hacia el resto de las economías del mundo. Los Estados Unidos han inyectado desde el estallido de la crisis de las hipotecas subprime, 2.35 millones de millones de dólares. Para empeorar las cosas, Obama interviene el mercado emitiendo otros 600.000 millones de dólares para forzar la devaluación de su moneda. Se propone así aumentar las exportaciones que subsanarían su tremendo déficit comercial, reactivar el aparato productivo y resolver el grave problema del empleo, que hoy supera el 10%.
La deliberada devaluación del dólar, ha dado lugar a la llamada “guerra de divisas”, pues los efectos contrarios de monedas revaluadas, se observan en el resto de países. Como es lógico, al nerviosismo natural de los tenedores de devaluados dólares como reservas internacionales, se suma la revaluación de las otras monedas, el deterioro de los términos de intercambio, la pérdida de competitividad de los demás países, la caída de sus exportaciones y los aumentos de tasas desempleo, es decir, la recesión económica contagiada por todas partes por la política monetarista expansiva de los Estados Unidos. Todas estas contradicciones se están tornando insolubles por la vía diplomática. Por eso fracasó estruendosamente la reciente cumbre del G20 en Corea, al no encontrar fórmulas viables para paliar tales antagonismos.
Los bonos del tesoro norteamericano eran considerados hasta ahora el activo libre de riesgo por excelencia. ¿Hasta cuándo? Aunque las reservas internacionales a escala mundial han crecido de forma sostenida desde 2009, su valor real se ha reducido, precisamente por el debilitamiento del dólar. Las fórmulas keynesianas para expandir el mercado y generar mayor demanda de los consumidores apuntaban al aumento del gasto público en momentos de recesión. Esto rompe con los dogmas neoliberales y erróneamente se ha creído que inyectarle dinero a los bancos y expandir la base monetaria es lo mismo que aumentar el gasto de los consumidores. Por el contrario, so pretexto de contener la inflación se han aplicado políticas restrictivas al crédito. De hecho, las peticiones del capital financiero apuntan a que se declaren libres las tasas de usura, con lo cual se encarecerán aún más los créditos y se ahogará la capacidad de consumo de las masas. Con estas políticas restrictivas al mando y con dinero abundante y barato, queda el camino abierto para dedicarse a la formación de burbujas y a la especulación financiera en gran escala en los mercados mundiales de bonos y portafolios.

Así, la crisis desatada por el capital financiero, al que nadie se atreve a controlar, ha afectado en mayor o menor medida a casi todos los países de la Eurozona: a los tres duros paquetes de ajuste contra Grecia se suman los recortes fiscales de un 25% en Inglaterra, la congelación del gasto público por tres años en Francia y la imposición de una regresiva reforma pensional, como también los recortes presupuestales por 80 mil millones de euros en Alemania, a más de las alzas en los impuestos, los recortes salariales, jubilatorios y de inversión pública aplicados en España, Irlanda, Portugal y casi todos los países de la periferia europea. Las cosas son tan graves que hay quienes vaticinan el fin del euro como moneda y hasta de la propia UE como proceso de integración.

Los especuladores financieros ganan creando las burbujas y ganan “rescatando” a quienes padecen sus estallidos
La crisis económica se ha extendido desde el 2008 y sus efectos no dan signos de amainarse. Por el contrario, si algo nuevo hay en la actual situación es que la crisis ha golpeado con fuerza en las economías del primer mundo y las ha sumido en irreversible recesión.

El índice de crecimiento del PIB es negativo o muy bajo en las principales economías. En los Estados Unidos, las cifras de desempleo no ceden del 10% y uno de cada siete norteamericanos, es decir unos 45 millones, viven bajo la línea de pobreza.En la orgullosa Albión, las casas de empeño han experimentado un boom en el último período, con un crecimiento del 62,5%, de tal forma que hace siete años había 800 establecimientos de este tipo frente a los 1.300 de la actualidad. La pobreza recorre como fantasma a Europa y afecta en la actualidad al 16% de su población, unos 85 millones de los 501 millones que la habitan, situación que se exacerba con la xenofobia, el nacionalismo, la derechización y la adopción de reformas neoliberales, todas encaminadas a golpear el trabajo y favorecer al capital.
Se supone que en momentos de crisis los especuladores se refugian en compras de activos que tengan valor intrínseco y más seguro como minerales, commodities, cosechas a futuro, recursos energéticos, etc. Sin embargo, si continúan sus inversiones sobre activos tóxicos que alimentan las burbujas especulativas, es por la excesiva liquidez de los mercados y por la posibilidad de obtener dólares a tasas de interés realmente negativas, con lo cual vale la pena correr cualquier riesgo.
El ataque de los especuladores siempre es contra los eslabones más débiles de la cadena, es decir, aquellos países de la prosperidad al debe y de una economía real débil, o lo que es lo mismo, la ficción de pobres pretendiendo vivir como los ricos. Tal es el caso del cinturón de países denominados peyorativamente PIGS (cerdos) en un juego de palabra con sus iniciales y que corresponden al cinturón compuesto por Portugal, Irlanda, Grecia y España, pasando por Italia.
El primer gran rescate a un costo de 110 mil millones de euros fue el de Grecia. A España, previendo lo peor, se le impuso un riguroso plan de ajuste desde el mes de mayo del presente año, que provocó la Huelga General del 29 de septiembre. Irlanda es el segundo país en ser rescatado y Portugal tiene sus barbas en remojo, pues todo indica que será la próxima víctima de los especuladores, aunque su clase obrera y demás sectores sindicales respondieron el desafío con una formidable Huelga General el pasado 24 de noviembre. Los temores de la extensión de las bancarrotas no paran ahí. Italia está en problemas y qué no decir de Rumania, los países de la Europa del Este y los mismos territorios bálticos, que tampoco están inmunes al contagio.
El ciclo especulativo es simple y brutal: se detecta al país con mayor déficit fiscal, deuda, debilidad bancaria, burbujas y con una economía incapaz de responder oportunamente el ataque. Seguidamente aparece el concierto para delinquir conformado por los corredores de bolsa, las calificadoras de riesgo y los inversionistas (léase especuladores). Después de haber apostado al alza de los valores en bolsa, promoviendo las burbujas, se precipita la venta masiva de esas acciones y títulos. Por la inercia del mercado sus precios tiendan a la baja. Seguidamente las todopoderosas calificadoras le elevan la condición de riesgo a la de por sí cuantiosa deuda del país en cuestión. Los intereses por la obtención de recursos frescos suben exponencialmente para cubrir el riesgo de los especuladores ante la evidente debilidad económica. Esta insolvencia genera el pánico que hunde la bolsa donde los que antes apostaron al alza, hacen su agosto comprando las acciones a la baja, en la seguridad de que los Estados acudirán con recursos de los contribuyentes a rescatar la economía antes de que esta se hunda definitivamente, rescate que viene siempre acompañado con dolorosos planes de ajuste que golpean inmisericordemente a la población entera y sobre todo a los trabajadores.

Ese es el ciclo. Siempre habrá un país por atacar. En 1992 fue la todopoderosa Inglaterra, en la actualidad es Irlanda y seguirán, sin duda alguna, Portugal y demás naciones de la periferia de la zona euro. Las cifras son contundentes: Portugal pagaba por su deuda al principio del año intereses del 0.96%; paga ahora 4.81%, un incremento del 501%. Irlanda, que pagaba menos del 1% en enero de 2010, no consigue ahora recursos por menos del 8%, lo que acrecienta el temor de que los bonos de deuda pasen de ser una inversión especulativa a una inversión basura, mientras más crezca el riesgo de insolvencia y no pago.
Como la crisis es la misma, las recetas para los planes de ajuste son idénticas
No fue suficiente para Irlanda adoptar planes de ajuste, siendo el primer país europeo en hacerlo desde el mes de octubre de 2009, el tercero desde 2008, y que le permitió recibir 55.000 mil millones de euros para salvar algunos de sus bancos. Como consecuencia, mientras la Eurozona mostró un leve crecimiento, el PIB de Irlanda cayó en 1.2% haciendo aún más gravosa la situación.
Después del rescate de Grecia sobre la base de radical ajuste, al igual que el de España, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI se le vinieron encima a Irlanda para que acepte junto con el plan de salvamento todas las medidas del recetario neoliberal para el ajuste fiscal y estructural de su economía.
Los irlandeses estuvieron reacios a aceptar el plan de rescate, temerosos de las duras condiciones que se impondrán en las políticas de ajuste. Se trata no sólo de la reestructuración del sistema bancario, sino también de la conminación para que ceda su soberanía económica, forzándola a elevar el impuesto de establecimiento de industrias extranjeras en su territorio y el desmonte al dadivoso sistema de zonas francas para las multinacionales, que los demás países europeos consideran competencia desleal.
Al final, terminaron por aceptar la “ayuda”. El rescate está calculado en otros 30 mil millones de euros. Se trata de impedir que la crisis irlandesa arrastre a España y Portugal y que resulte infectivo el duro ajuste aplicado hace seis meses a Grecia. Las medidas propuestas son tan duras que aspiran a retrotraer el déficit fiscal del actual 32% al 3% del PIB en el 2014, aplicando ajustes y recortes en los próximos 4 años por 15.000 millones de euros. Incluyen además de los reclamos por la permisiva política fiscal frente a las multinacionales, la adopción de nuevos impuestos sobre la propiedad, los ingresos y las rentas, la nacionalización de algunos bancos y los estímulos al sector real de la economía.
En resumen, se trata de recortar 3.000 millones de euros en el próximo presupuesto para disminuir la inversión social del Estado, volviendo a niveles de gasto del 2007, suprimir cerca de 25.000 empleos públicos, rebajar en un euro el salario por hora, quedando a 7.65, incrementar el IVA del 21 al 22% en 2013 y 23% en 2014, encarecer las tasas del sector educativo,quedando las universitarias en 500 euros más hasta los 2.000 anuales, instalar contadores de agua en los hogares para imponer un nuevo tributo antes del 2014, elevar la edad de jubilación a 66 años en el 2014, 67 años en 2021 y 68 años en 2028. Entretanto, los niveles del impuesto sobre la renta volverán a los niveles del 2006 y se mantiene intocable el impuesto a las multinacionales en 12.5%, a pesar de las críticas que ha suscitado entre los demás miembros de la UE.

Epílogo
Lo que en verdad está en crisis es el modelo económico impuesto en el mundo por el neoliberalismo, basado en la globalización, el libre mercado y el Estado gendarme para el mantenimiento del orden público y para dictar normas que favorezcan siempre al capital frente al trabajo. Es el fracaso de una ideología que estableció como dogma que bancos centrales y economistas tenían que ocuparse de la inflación y el crecimiento, pero nunca del empleo y el desarrollo democrático de los pueblos y naciones.
Los mismos males que se consideraban exclusivos del tercer mundo afectan al primero: endeudamiento, déficit presupuestales y fiscales, desempleo, informalidad, pobreza, e inequidad. En verdad, es el fracaso de un sistema que, cabalgando en desarrollos sin precedentes de las fuerzas productivas y en una producción socializada más que en ninguna época de la historia, permite que la apropiación de la riqueza se continúe rigiendo por las leyes de la propiedad privada, generando escandalosas desigualdades en un mundo en el cual, al lado de una ínfima minoría de magnates, con riquezas jamás antes vistas, languidecen millones de seres humanos en absoluta miseria.
Las contradicciones se están tornando insolubles y la actual crisis económica dará lugar a profundas crisis políticas. Cuando los escenarios de la diplomacia y las cumbres deban cerrarse ante su incapacidad para abordar seriamente los problemas y resolverlos, se dará paso a mayores confrontaciones en los campos de batalla. Entonces vendrá la guerra, esa forma predilecta de política de choque que las grandes burguesías de la época moderna han encontrado para destruir los excedentes de las fuerzas productivas y llevar al matadero a los ejércitos industriales de reserva, pero también ese culmen de la crisis internacional que hoy, como otras veces en la pasado, dará pábulo a la erupción de procesos revolucionarios que habrán de reconfigurar definitivamente la faz del planeta en bien de los desposeídos. La consigna de la hora es estar atentos a los estallidos de crisis, confrontaciones y sus desenlaces, en la seguridad de que, como tantas otras veces, las transformaciones nacionales progresivas sólo serán posibles en los marcos de crisis generales que ocupen irremediablemente a las potencias de la hora.
El presente material se edita en Rebanadas por gentileza de Ingrid Gámez, de la Oficina de comunicaciones de la CUT nacional
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, Argentina
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Matrix: Apuntes para una interpretación política

En general el articulo es enriquecedor, pero, es mejor que cada quien haga sus propias conclusiones.

Matrix es ya una de las películas de culto de nuestro tiempo no lo duda prácticamente nadie. Al margen de sus espectaculares efectos especiales y de su atractiva estética, muy diferente a todo lo visto hasta ahora, Matrix guarda en su interior una potencia que le ha hecho encumbrarse ya como un auténtico clásico: la multitud de interpretaciones posibles que pueden hacerse de ella.

Proponemos aquí algunos apuntes para otra interpretación más, en esta ocasión desde el punto de vista socio-político. Para ello comentaremos algunos de los aspectos y personajes fundamentales de la trilogía.

Matrix. En la interpretación política de la saga, Matrix representaría a la sociedad actual: liberal, democrática y capitalista. En ella las personas vivirían felices sin conocer la auténtica realidad. Todos los ciudadanos de Matrix se dedican en el día a día a realizar lo que se espera de ellos: trabajar, criar a sus hijos... Con ello, el sistema se perpetúa y se asegura la estabilidad para futuras generaciones.

La sociedad representada por Matrix socializa a todos sus miembros desde su nacimiento, es decir, les inculca (en la película a través de unos tubos conectados a la espalda) una serie de valores que son los propios en los que se asienta la sociedad. Sin embargo, algunos miembros de esta sociedad no se dejan socializar o se socializan inadecuadamente, de manera que comienzan a plantearse la conveniencia o no de hacer cada día lo que el sistema espera de ellos. Finalmente se oponen al sistema y se salen de él, creando una sociedad al margen representada por Sión.

Matrix es consciente (como demuestra el Arquitecto en la segunda parte durante su charla con Neo) de que no puede socializar correctamente a todos sus miembros, pero cuenta con ello y tiene previstas “medidas de corrección” para acabar con las disidencias antes de que éstas sean capaces de atacar seriamente al sistema. Es por ello por lo que se nos dice que Neo no es el primer elegido en la historia de Sión, sino que antes hubo varios más y que todos fueron destruidos (por Matrix y su sistema de seguridad), al igual que Sión fue destruida varias veces y vuelta a levantar por sus habitantes.

Sión. Representa la extrema izquierda del espectro político. Sus habitantes están fuera del sistema (Matrix) y no participan de él, sino que apuestan por su destrucción completa. Saben, sin embargo, que no es una tarea fácil ni mucho menos. Ellos tienen medios muy limitados y sus victorias se reducen a alguna que otra escaramuza triunfante cada cierto tiempo (similar a los escaparates rotos y las manifestaciones del movimiento antiglobalización), algo que la gente que vive en Matrix ve más como una amenaza que como un movimiento de liberación.

Matrix tolera la existencia de Sión como el sistema tolera hasta cierto punto a la extrema izquierda, aunque cada cierto tiempo, cuando la amenaza crece, se ve obligada a destruirla para que no afecte a los cimientos del propio sistema. Muchos habitantes de Sión mueren entonces, reponiéndose poco a poco con las nuevas generaciones de personas no socializadas que van integrándose con el tiempo en la nueva Sión.

En la sociedad real, podríamos asimilar esta continua destrucción-reconstrucción de Sión a la constante renovación que padece la extrema izquierda, integrada en su gran mayoría por jóvenes que abandonan sus ideas y su actividad con la madurez. Esto ocasiona crisis cíclicas del movimiento, que vuelve a renovarse con jóvenes no socializados que reconstruyen la idealista Sión.

Neo. Es el líder de Sión, esto es, el líder de la extrema izquierda. Como suele ocurrir en estos casos, es considerado por su gente como un libertador, como un caudillo, mientras que Matrix y sus miembros lo ven como una amenaza más o menos seria para el sistema según el momento.

Como los líderes de extrema izquierda (Che Guevara, Lenin, Stalin...), en torno a él se forma un importante culto a la personalidad, presentándosele como el único capaz de guiar a Sión por el camino correcto.

Bien es verdad que esto es común también con la extrema derecha, que acostumbra igualmente a dotarse de líderes carismáticos en los que recaen todas las decisiones y cuyas opiniones no se discuten en ningún caso. Sin embargo, les distingue un aspecto: mientras la extrema izquierda pretende la aniquilación del orden establecido actuando al margen del mismo, desde fuera del sistema, la extrema derecha surge como movimiento interno de defensa del sistema, si bien sus elementos no están controlados por los propios resortes e instituciones existentes.

La muerte de Neo en la lucha final le convierte en un mito para los habitantes de Sión, cuando en realidad lo que ha hecho es “volver a la fuente”, como se dice en la película, es decir, volver a integrarse en la sociedad a la que siempre ha odiado. Algo muy parecido ocurre con determinados líderes de extrema izquierda. El ejemplo más claro de ello es, sin duda, Ernesto ‘Che’ Guevara, convertido en mito por la izquierda pero que realmente ha terminado siendo con los años uno de los grandes iconos de la modernidad en la triunfante sociedad capitalista, a la que él repudiaba.

Como él, Neo muere como mártir de la causa de Sión, lo que le permite seguir siendo un mito para los rebeldes, pero a la vez sucumbe ante Matrix, es decir, ante la sociedad democrática y liberal, a la que no puede vencer y que se vale de él incluso para solventar el problema de Smith (extrema-derecha).

Smith. Es el contrario de Neo, su antagonista. En un primer momento de la saga pertenece al sistema de seguridad de Matrix, lo que podrían llamarse las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Sin embargo, a lo largo de la trilogía se separa de esa senda y, como se diría vulgarmente, se toma la justicia por su mano. Se convierte así en la extrema derecha del aspecto político, es decir, elementos de defensa del sistema pero no controlados por el sistema, lo que los convierte en potencialmente muy peligrosos.

Su ideología va calando cada vez más entre los miembros de Matrix, a los que transforma simbólicamente introduciendo los dedos en el cuerpo de la víctima. Van surgiendo así cientos y miles de Smith, todos con la misma ideología e incluso la misma apariencia (su uniformidad recuerda la vestimenta de los grupos neo-fascistas).

Su crecimiento, al igual que el de Sión, supone una amenaza para el sistema, al que Smith desborda mucho más que Neo y los suyos. Esto se debe a que la apelación a la seguridad, la ley y el orden (apelación que hacen Smith y la extrema derecha) coincide mucho más con los deseos y necesidades de los habitantes de Matrix que la promesa del mundo libre que llega desde Sión, sobre todo porque los habitantes de Matrix creen que ya viven en un mundo libre y Sión no sería más que una amenaza para su actual libertad, además de una sociedad con unas condiciones de vida muy inferiores a la que ofrece Matrix.

Por eso Smith va convirtiendo en clones suyos (entiéndase, personas con la misma ideología) a muchas personas que están dentro del sistema, creando una legión de guerreros dispuestos a acabar primero con Sión y Neo, y después con la propia Matrix mediante la anulación de las personalidades individuales que permite conscientemente el sistema.

En definitiva, el crecimiento del número de Smith es paralelo al de Sión, lo mismo que sucede en términos sociales: cuando crece la extrema izquierda, la extrema derecha hace lo propio en un movimiento de reacción y defensa. Esta defensa, sin embargo, puede suponer a su vez una amenaza importante para la supervivencia del sistema actual.

El Oráculo. Representa el centro-izquierda del espectro político. Como él, está dentro del sistema (Matrix) y no se le ve nunca fuera de él. Sin embargo, simpatiza abiertamente con Neo y la causa de Sión (la extrema izquierda) y le ayuda en cuanto puede en su lucha. Como fuerza integrada en Matrix, conoce bien su funcionamiento, sus puntos débiles y sus puntos fuentes, aunque es consciente de que sus valores no son los mismos que imperan en el sistema.

Merovingio, El Francés. Sería el opuesto al Oráculo, es decir, representaría al centro-derecha. Al igual que el Oráculo, Merovingio está dentro del sistema y forma parte de él, pero en oposición al Oráculo no simpatiza en absoluto con la causa de Sión, que quedaría ya demasiado alejada de él en el espectro político. Merovingio defiende el sistema y está a gusto en él (siempre aparece en mansiones lujosas, dando grandes fiestas y rodeado de mujeres). Intenta destruir, a través de los elementos de seguridad que él controla (equivalentes a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, como hemos dicho) la amenaza que supone para el sistema (Matrix) la extrema izquierda.

Merovingio controla además la estación, es decir, la cárcel, donde aparece Neo en la tercera parte. El activista de extrema izquierda Neo es detenido por elementos de seguridad del sistema (controlados por Merovingio) y encarcelado. No se encuentra entonces ni en Matrix (el sistema) ni en Sión (el sistema izquierdista paralelo), sino “a medio camino”, como le dice otro viajero. Poco después será rescatado por Trinity.

El Arquitecto. Es el creador del sistema, el hacedor de Matrix. Como tal no quiere su destrucción, sino su salvación y su perpetuación en el tiempo. Políticamente podría asimilarse a un Jefe de Estado o Presidente de una República. En cuanto que tal, actúa como fundador del sistema, imparcial en la lógica lucha entre adversarios internos del sistema pero implacable como defensor de Matrix contra agresiones externas (Smith y Sión) que pretenden destruirlo. Su papel en la serie se reduce prácticamente a explicar a Neo el funcionamiento de Matrix. ¿Quién mejor que un Jefe de Estado iba a conocer su estructura interna?

Conclusión:

Matrix, asimilado a lo largo de toda nuestra interpretación con el sistema liberal, capitalista y democrático, socializa a todos sus miembros, es decir, les inculca una serie de valores y actitudes idóneas para la propia conservación del sistema. Algunos de esos miembros (los habitantes de Sión en la película y la extrema izquierda en la sociedad real) no se socializan correctamente, es decir, tienen valores distintos y optan por atacar al sistema para destruirlo.

La extrema izquierda, los no socializados, crean una semi-sociedad paralela y se dotan de líderes carismáticos y autoritarios, a los que elevan a la categoría de “elegidos”. El crecimiento de la extrema izquierda provoca una reacción interna de la sociedad (Matrix), en la que van triunfando paulatinamente las ideas de extrema derecha (Smith y sus clones).

Matrix cuenta con este inconveniente, y para ello tiene “medidas de corrección” que se traducen en periódicos ataques (asimilables a redadas e intervenciones policiales y militares en la vida real) para mermar la capacidad de Sión. Sin embargo, los rebeldes siguen creciendo, y la amenaza contra el sistema también, por lo que Matrix, para su salvación como sistema, necesita del choque de los opuestos, es decir, la extrema derecha y la extrema izquierda, y la destrucción de ambos.

De toda la trilogía se deduce que, en general, la sociedad actual tolera mejor a la extrema izquierda que a la extrema derecha. La primera rara vez puede convertirse en un peligro real para la sociedad liberal-capitalista, mientras que la segunda sí puede hacerlo al apelar a elementos de seguridad y orden, es decir, valores profundamente interiorizados en los habitantes de esa sociedad (Matrix) y divulgados por ésta en su constante proceso de socialización de sus miembros.

Para unos y para otros, para extrema derecha y extrema izquierda, queda como enseñanza de la trilogía Matrix una idea que ya manejaba en su tiempo el gran escritor checo Franz Kafka: “En tu lucha contra el resto del mundo, te aconsejo que te pongas del lado del resto del mundo”.

Las cartas sobre la mesa de Jose Luis Rodriguez

Aumenta clase media en Bolivia

La Paz, 9 nov (ABI).- El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) aseguró que el "estrato medio" en Bolivia creció en 33%, de 2,4 a 3,6 millones de personas en las últimas tres década, en base de un informe, 'Los cambios detrás del cambio', presentado el martes en La Paz.

"El estrato medio en Bolivia se ha ampliado en términos de porcentaje de la población, como en números absolutos: Estamos hablando que de 2,4 millones personas (y) ahora 3,6 millones que pertenecen al estrato medio que básicamente son personas que viven por arriba de la línea de pobreza, pero no son ricos", enfatizó la representante Residente del PNUD en Bolivia, Yoriko Yasukawa, que presentó el Informe Nacional sobre Desarrollo Humano.

Los datos de desarrollo humano a 2005 significaban que 67 bolivianos de cada 100 bolivianos vivían en situación de pobreza y que, más menos, un tercio de esos 67 eran indigentes.

"El informe concluye en que Bolivia sí ha avanzado mucho, a lo largo de la historia y en las últimas tres décadas, en construir igualdad y la garantía universal de las condiciones básicas para una vida digna", destacó Yasukawa.

Precisó que en Bolivia hubo "avances importantes" en las políticas de bienestar que se reflejaron en el acceso a servicios básicos, como la educación y la salud, aspectos que posibilitaron que al menos 138.000 personas superen la línea de pobreza anualmente.

Con un crecimiento vegetativo anual de 2,11%, Bolivia, emplazada en el corazón geográfico de Sudamérica sobre 1,1 millones de km2, tiene una población de 10 millones de habitantes.

Aseveró que el crecimiento del estrato medio genera ingresos importantes para el país y posibilita una mejor calidad de vida de la población.

Resaltó que el 40% del estrato medio "es indígena", segmento que antes engrosaba los índices de pobreza en ese país andino amazónico.

Por su parte, la coordinadora del Informe sobre Desarrollo Humano en Bolivia, Verónica Paz, afirmó que las trasformaciones que se registraron en los últimos años en el país permiten que la población "tenga mejores condiciones de vida".

"En las últimas décadas Bolivia ha tenido un desarrollo humano creciente, que se traduce en una esperanza de vida que aumentó de 45 a 65 años, una tasa de alfabetización que permite que hoy 9 de cada 10 saben leer y escribir y un importante reducción de la pobreza y la pobreza extrema", manifestó.

Explicó los factores que gatillaron esa transformación: el acercamiento de la población de las áreas rurales a las urbanas, que ha permitido acceso a la salud y educación.

"Además de una serie de políticas sociales, públicas y económicas, que ha permitido logros importantes como los bonos de incentivo a la demanda de esos servicios básicos", dijo.

En esa línea, señaló que el logro más importante es "la ampliación del estrato medio de ingresos de la población", que posibilita que 3,6 millones de personas vivan en condiciones monetarias que superan la línea de la pobreza.

"Es un estrato medio que refleja la pluralidad de la económica boliviana, que se inserta en el sector formal como en el informal", dijo.

Por otro lado, precisó que Bolivia vive un "interesante proceso de cambio político", que genera una igualdad creciente que se traduce en una nueva Constitución Política del Estado, que incluye a grupos tradicionalmente excluidos de la representación y participación política.

"Hoy 6 de cada 10 personas afirman que tanto los indígenas como las mujeres tienen una mayor posibilidad de acceso a cargos públicos", resaltó.

Paz aseveró que actualmente en Bolivia existen oportunidades "históricas y sin precedentes", por el contexto macro económico favorable que permite sostener una política social para cerrar las brechas de la desigualdad

Analisis nacional

Entender las contradicciones que impulsan el desarrollo de las sociedades es a veces muy complicado, especialmente si el análisis va salpicado de complejos enfoques personalistas, también las interpretaciones o sensibilidad al lenguaje juegan un papel crucial en este proceso que muchas veces se simplificaría si tuviéramos una vocación a debatir con franqueza y sin estigmatizar a quienes nos oponen ideas distintas. Muchas veces nos resulta más fácil entrar en acuerdos con la derecha que con otras personas, o grupos que piensan, teóricamente, igual que nosotros.

En la visión de muchos, los procesos políticos consisten en una serie de arreglos de pensamiento, costumbres y “sexto sentido” que permiten a ciertos hombres percibir las nociones y las intenciones de otros individuos. Normalmente, se llama pragmatismo a una esfera donde se impone el cinismo de lo que se puede arreglar “entre políticos” y que está más allá de la voluntad y el entendimiento de los simples ciudadanos, que deben acoplarse a las decisiones de los elegidos. En un día cualquiera, bajo un ardiente sol, u generoso político coloca a un filósofo en una posición metafísica que es extraña a lo terrenal, al campo de la praxis del que otorga: “Yo soy político, vos no entendes”.

De esta manera el político desdeña el valor del pensamiento y lo desplaza a un plano irreal, mientras el intelectual confunde la praxis con lo que puede hacer, que normalmente se limita al ejercicio cotidiano de lo subjetivo. En medio de esta monotonía de fuerzas gravitatorias más o menos equivalentes, se encuentra una masa enorme que solo es capaz de la contemplación, con mucha fuerza, pero donde se acumulan todos los productos que usualmente llamamos “imaginario Colectivo”.

No es sorprendente entonces ver como la discusión “fútil” relacionada con el “¿Qué Hacer?”, se convierta fácilmente en un tabú indescifrable para las mayorías que generalmente serán beneficiarias o víctimas de la respuesta que surja, tanto de la metafísica como de la praxis huérfana de conocimiento. Un cambio notorio se produce cuando la intuición popular comienza a percibir el desarreglo ideológico que se produce en el seno donde las líneas se aburguesan y se proletarizan los problemas.

En ese momento se producen interesantes procesos sociales, en los que, por norma, las bases inmensas, tienden a rebasar una y otra vez a sus clases dirigentes, cuyos procesos se van llevando a cabo de manera más lenta a medida que se acoplan a la mecánica superestructural del sistema, y una y otra tienden a legitimarse mutuamente. Llega entonces el momento de revisar la teoría y la praxis; los enfoques, las estrategias y las tácticas. El neoliberalismo, por su naturaleza, hace que los agentes sociales se muevan en un entorno que tiende permanentemente al desorden, aunque no por eso dejen de responder a leyes fundamentales del desarrollo histórico.

En nuestra Honduras, las coyunturas no se cansan de demostrarnos que debemos seguir un proceso más fiel al pensamiento que al dogma, y que la posición que adoptamos, en respuesta a una crisis determinada, debe estar condicionada por la forma en que los actores sociales se relacionan en un momento concreto. Así, la verdad insurgente de un momento pasa a convertirse es un proyecto masivo insertado en el corazón mismo del Estado Burgués. El problema no radica en la transición, sino como nos vamos sujetando a las condiciones objetivas y subjetivas que tiene la pésima “costumbre” de cambiar sin avisarnos.

Mucho se habla de facciones dentro del Frente Nacional de Resistencia Popular; se dice que unas son “refundacionales” y otras “electoreras”; se afirma con terror que “nos arrastran a un escenario electorero…”, o se habla de la lucha por el poder, sin entender concretamente de que se trata este asunto tan delicado. Ahora bien, esta discusión no es de ningún modo un estancamiento; si acaso es más bien una señal de que hemos comenzado a movernos para destruir el sistema oprobioso que nos subyuga.

Ahora se habla de dialogo interno, de debate amplio de ideas, con franqueza y respeto. Nos dirigimos a un nivel cualitativo superior. Entramos al camino donde se marcan tendencias dentro del frente, pero no tendencia fatales, sino fuerzas que promueven desarrollo, y promueven la conformación de estrategias que, comienzan a ser menos “termodinámicas”, y tienden más a la cohesión frente a retos comunes.

En el debate surgen miles de ideas y posturas, pero se abre un espacio desconocido de convergencia en el que se asegura la derrota del adversario. No se promueven conspiraciones o trampas al estilo de las viejas prácticas partidistas que nos preceden, sino que se construye pensamiento valido con praxis sustentada en esa producción intelectual; se abandona el divorcio, y el político deja de ser “real” y el filósofo deja la zona de la “utopía”, por los que las bases se vuelven revolucionarias, es entonces donde suceden dos fenómenos trascendentales para la historia del país: a) Conquistamos el poder y; b) Refundamos la sociedad en que vivimos.

Si interpretamos la realidad no hay contradicción alguna entre la lucha política por el poder y la refundación del país. Simplemente una de ellas se enmarca en una lucha permanente, cotidiana, mientras la otra depende mucho de los cambios coyunturales. Sin embargo, la organización deviene obligada a preparase para ambas posibilidades. Seguir el proceso político es un hecho necesario para la auto convocatoria popular; mientras esta última resulta ser ni más ni menos que una acción profundamente política.

La discusión fundamental se centra en la vida orgánica del frente Nacional de Resistencia Popular: El mismo es una organización política que surge de la voluntad de todos los sectores que adversan el golpe de Estado y concuerdan que la democracia participativa, propuesta por el presidente José Manuel Zelaya debe concretarse para alcanzar estadios mejores de existencia para la generalidad de la población. Estas líneas pueden sonar trilladas y demagógicas, pero mientras vivamos en las mismas condiciones tercer mundistas, se repetirán una y otra vez.

Las organizaciones que integran el frente han existido antes que este, pero han propugnado siempre por un cambio estructural en la sociedad. En consecuencia, es natural pensar que el Frente Nacional de Resistencia Popular debe ser el instrumento de estas organizaciones para alcanzar este fin supremo de la lucha popular: esto debe suceder sin que cambien, ni el “fenotipo” ni el “genotipo” de cada organización, por el contrario estas deben profundizar sus luchas, además de fortalecer el frente, que se nutre de la formación, organización y movilización de sus cuadros en todo el país.

Llegados a este punto nos encontramos con la organización que tiene como meta derrotar a la oligarquía y sus podridos partidos en cualquier escenario de lucha en que nos toque encontrarnos; las experiencias de otras naciones latinoamericanas muestran que la posibilidad de refundar la sociedad se ve mejorada ostensiblemente desde el poder; si bien es cierto cada nación posee sus particularidades, también es cierto que la sociedad busca traducir en desarrollo de las fuerzas productivas la profundización de las contradicciones internas, y, en última instancia, el rompimiento de las condiciones de existencia de la formación socio económica predominante; sin que todos estos fenómenos se produzcan necesariamente de una manera única.

Nuestras ideas giran en torno de los agentes sociales y los acontecimiento, de esta manera interpretamos mejor la dialéctica del momento histórico; por eso nuestra mente no percibe, no puede “olfatear”, algunas de las intuiciones comunes a los políticos. Sin embargo, no podemos negar que un político equipado con las herramientas de análisis correctas, o un intelectual capaz de percibir lo que hacen los políticos, nos arrojan un agente social capaz, hábil y fuerte. Al final, si hemos de ganar esta lucha debemos conseguir este prototipo de individuo en cantidades suficientes para guiar al pueblo a la victoria,

Debemos rechazar el estereotipo y el dogma que nos encasilla a los agentes de cambio en categorías predeterminadas; por el contrario debemos contextualizar certeramente los liderazgos dentro de la coyuntura, y su papel intrínseco al del pueblo mismo. Además, las organizaciones comprometidas en el proceso de liberación nacional, deben ser protagonistas permanentes, y bajo ningún punto deben ser caracterizadas por su funcionalidad. Es lógico que una organización de 10, 000 miembros sea más funcional que una de mil, pero a la hora de luchar lo que cuenta es su capacidad de propiciar acontecimientos y no solo hechos.

Se ha abierto la discusión, vamos a fortalecernos políticamente, ahora, recién ahora, nos damos cuenta de la importancia del “vaso medio lleno”.


Ricardo Salgado
09/noviembre/2010